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Cambio de Vida y Superación Personal, Uncategorized

Hace unos años, cuando mi sensación día tras día podía describirse totalmente como «Caos Interior» y mi alrededor estaba gobernado por un «Caos Exterior», sentía que debía poner foco a mi vida y cambiar el rumbo que estaba llevando hasta entonces.

Hace unos días escribí un post para el blog Partícula Traviesa. Me pidieron que fuera algo relacionado con la creatividad, el tema central del blog, así que me decidí por hablar de la relación entre Caos y Creatividad: ¿Es indispensable que exista caos para que surja la creatividad? Es una de las preguntas que hacía al principio del post (y que puedes leer aquí), justo antes de describir cómo era ese día a día caótico del que te hablaba al principcio.

Desde que escribí ese post llevo días dándole vueltas a cómo ha cambiado mi vida en tan poco tiempo. Bueno, dos años quizás pudiera parecerte bastante tiempo pero después de 30 años viviendo en un continuo desorden y tras más de diez años navegando sin rumbo, relativamente menos de 24 meses me parece un tiempo record para haber llegado al punto donde hoy me encuentro.

Por si no has leído mi historia (puedes hacerlo aquí), te contaré que con la llegada de los 30 comencé a plantearme qué había hecho con mi vida. Para nada me encontraba en el punto en el que quería estar ni era el tipo de vida que siempre me había imaginado que tendría. Fue como un momento de inflexión. La verdad, es que estaba tan feliz hasta que un día, como si me echaran un jarro de agua fría por encima, abrí los ojos, baje de las nubes y puse los pies en el suelo.

La sensación fue horrible y la verdad es que tardé muchos meses en salir de ese pozo oscuro en el que había caído. Me sentía indefensa, insegura. Podía sonreír por fuera pero en mis ojos se había apagado ese brillo que aparece cuando eres feliz. Y es que eso mismo, feliz, no me sentía para nada. Mi alrededor tampoco ayudaba mucho: «Tienes que centrarte». Esa frase (y sus mil variantes, directas e indirectas), me llovía continuamente. Me pasé meses dándole vueltas a qué me pasaba. ¡No lo entendía! Veía a las personas de mi entorno que tenían tan claro «su propósito» en la vida, que estaban tan cómodas en sus rutinas diarias, que (aparentemente) todo iba bien…

Empecé a acudir a internet en busca de respuestas. Leyese donde leyese, parecía que todo el mundo decía que la única solución era encontrar «Tu Elemento»… ¡Arghh, qué gran error! Hasta me compré el libro de Ken Robison, en el que sólo cuenta historias de personas que tienen muy claro su (único) propósito en la vida. Ahora imagínate qué efecto puede tener eso en alguien que se encuentra totalmente perdido. Si tú también has pasado por esta etapa en algún momento de tu vida seguro que sabes a qué me refiero: Lo que hizo fue hundirme más en la miseria.

Sí. No sólo hizo que me frustrara y bloqueara más porque no era capaz de «encontrar mi elemento», si no que hizo que perdiera unos valiosos meses de mi vida intentando buscar algo que no existe para las personas multiapasionadas: Estar centrada en una sóla cosa.

[Tweet «MultiApasionada, no pierdas el tiempo buscando un (único) propósito y disfruta de tus pasiones.»]

Yo que siempre me había sentido un bicho raro por ir saltando de pasión en pasión. Era un culo inquieto con mil pajaricos en la cabeza. ¡Pero es que me era imposible acomodarme como las personas que veía a mi alrededor!

  • «Tengo un curro de mierda, pero es lo que hay. Hay que pagar las facturas»
  • «No sé cómo te da tiempo a hacer tantas cosas. Cuando llego a casa, no tengo ganas más que de sentarme a ver la tele y ya…»
  • «Chica, qué ganas tienes de estar haciendo cosas. No sé para qué pierdes el tiempo con eso, si no te va a llevar a ningún lado»
  • «¿Pero no estabas con «esto» la última vez que nos vimos? Cada vez que hablamos me cuentas nuevos proyectos. Me agoto sólo de oírte»

Éstos son algunas joyas que solía oír cuando hablaba con los demás. Así que mi solución, fue dejar de expresar mis sueños y mis ideas por miedo a más «joyitas» como las anteriores (ya tenía bastante con lo que estaba lloviendo internamente como para que alguien externo le echara más leña al fuego).

Por fortuna, llegó el gran día que cambió mi vida:

Ese día en el que descubrí que era una persona MultiApasionada.

Recuerdo que estaba desayunando tan tranquila cuando de pronto aterricé en la página de Puttylike y comencé a leer a otras personas que tenían las mismas inquietudes que las mías. Recuerdo que casi me atraganto con el desayuno y recuerdo que me eché a llorar. No podía parar de llorar.

Recuerdo sobre todo la sensación de paz, tranquilidad y felicidad que me invadió. No estaba sola, había más personas como yo… ¡Si hasta teníamos un nombre! MultiApasionadas

Ha llovido mucho desde ese día. Y fue justo en ese momento cuando vi la luz al final del túnel y cuando mi vida comenzó a cambiar.

[Tweet «¿Qué recuerdas del día que descubriste que eras #MultiApasionada?»]

Después de todos estos meses echo la vista atrás y me doy cuenta que he llegado a un punto en el que me siento centrada. Estoy feliz, tengo claro el rumbo que quiero darle a mi vida, estoy trabajando en conseguir todo lo que me propongo y por fin comienzo a vivir la vida que siempre había querido tener.

Llegar a este punto no ha sido fácil. Han tenido que pasar muchos meses de ensayo y error (¡y los que quedan!). He tenido que decir «adiós» a proyectos y a personas que no encajaban con mi nueva forma de pensar no-culpable y orgullosa de lo que soy. Y como te he contado mil veces a lo largo de los post que he ido escribiendo hasta ahora en el blog: VALE LA PENA

 

MIS 5 PUNTOS CLAVES PARA PONER FOCO A TU VIDA

 

Si tú te encuentras ahora mismo en ese punto de tu vida en el que te sientes totalmente perdida, voy a contarte lo que para mí han sido los cinco puntos claves que me han hecho encontrar el foco que andaba buscando:

 

Pon foco a tu vida. Los 5 puntos claves que me han ayudado

 

1. Poner orden en tu vida.

Tanto interior como exteriormente. Cuando comienzas a aceptarte tal y como eres y a realizar un viaje de autoconocimiento interior, comienzas al mismo tiempo a poner en orden tu caos interior. Y poco a poco (o diría que casi a la vez) el cuerpo y tu mente te piden que comiences a poner en orden en tu espacio exterior.

Si no sabes muy bien por dónde comenzar, yo empezaría creando «tu rincón» en casa. Un espacio ordenado en el que puedas sentarte a pensar en ti, a realizar ese viaje interior sin distracciones de ningún tipo.

[Tweet «Pon foco a tu vida #1: Crea TU RINCÓN en casa, sin distracciones de ningún tipo.»]

 

2. Comenzar a realizar pequeños proyectos.

Empieza eligiendo uno, un pequeño proyecto, sólo uno, y comprométete a llevarlo hasta el final. Puede ser algo como preparar ese rincón propio en casa, apuntarte a esas clases de yoga que llevas tiempo queriendo hacer, comenzar a comer sano, levantarte una hora antes todos los días para disfrutar de un rico desayuno, salir a dar un paseo todas las tardes, probar cada día un camino nuevo para ir o volver del trabajo…

Pequeños objetivos que te obliguen a realizar un pequeño cambio en tu rutina diaria, que te obliguen a salir poco a poco del círculo vicioso (léase, zona de confort), en el que te habías acomodado. Y sin que te des cuenta, el logro de estos pequeños objetivos te hará empezar a sentirte más segura de ti misma y pondrá en marcha la maquinaria que te hará querer seguir haciendo más y más proyectos, y probar más y más cosas nuevas.

[Tweet «Pon foco a tu vida #2: Realiza pequeños proyectos que te obliguen a cambiar tu rutina diaria.»]

 

3. Realizar un viaje interior, aprender quién eres realmente.

Una vez que comiences a abrir las puertas de tu mente que permanecían cerradas (seguramente porque tú misma las habías decidido cerrar: «Ojos que no ven, corazón que no siente»), dará comienzo ese viaje interior que te llevará a comenzar a aceptarte tal y cómo eres y te dará la fuerza necesaria para empezar a enfrentarte a tus miedos y a tus bloqueos. Te ayudará a ver cuáles son tus puntos fuertes, aprenderás a sacarles provecho, a sentirte orgullosa de ellos y empezarás a tener claro qué rumbo quieres darle a tu vida.

[Tweet «Pon foco a tu vida #3: Abre las puertas que habías cerrado y enfréntate a tus miedos.»]

 

4. Sé tú misma.

Es de vital importancia que comiences a expresar lo que realmente piensas y sientes sin importarte si defraudas o no a los demás (realmente a quién te estás defraudando es a ti misma).

Y es de vital importancia que comiences a plantearte qué cosas de las que estás haciendo (o con las que te has comprometido), valen la pena realmente o no.

Tienes que abandonar el pensamiento de que estás atada de por vida a todos los compromisos que has adquirido. Tienes que dejar de decir que sí a todo lo que te propongan, sin darte tiempo a pensar si realmente es algo que está alineado con el tipo de vida que quieres tener o si te puede robar tiempo para dedicárselo a algo que realmente te valga la pena a ti, y sólo a ti.

Por ello no hay que tener miedo a decir que no. A decir que no a proyectos y a decir que no a las personas tóxicas de tu vida, las que sólo minan tu energía y tu autoestima. Hay vida más allá, realmente es lo que tu interior lleva tiempo gritándote en silencio.

[Tweet «Pon foco a tu vida #4: Cuando no expresas lo que piensas y sientes, sólo te defraudas a ti misma.»]

 

5. Rodearse de personas creativas y multiapasionadas.

Va ligado a lo anterior. Si has acabado rodeándote de personas tóxicas (las que te dañan de alguna manera o las del tipo pesimista y acomodadas) necesitas eliminar las del primer tipo (las dañinas) y necesitas introducir urgentemente aire fresco en tu vida.

Y para ello no hay nada mejor que rodearte de personas que tienen las mismas inquietudes que tú, que sufren los mismos bloqueos, que te apoyen, con las que poder hablar abiertamente, sin miedo a ser juzgada y que se conviertan en compañeros de aventuras y de probar nuevas experiencias.

[Tweet «Pon foco a tu vida #5: Elimina las personas tóxicas de tu vida. Rodéade de personas creativas.»]

 

Estos cinco puntos clave son los que me han ayudado los últimos meses a salir del pozo, a dejar de navegar sin rumbo. Los que me han dado la patada en el culo que me hacía falta para ponerme en marcha y comenzar la aventura que estoy disfrutando hoy en día.

Hacer siempre las mismas cosas no te ayudará a eliminar de tu vida esa sensación de navegar sin rumbo. Al igual que intentar justificar tu miedo a salir de tu zona de confort poniendo mil y una excusas.

[Tweet «Deja de justificar tu miedo a salir de tu zona de confort con mil excusas.»]

Si realmente quieres poner foco a tu vida, sólo tú vas a poder hacerlo. No esperes que nadie más lo haga por ti.

Tú decides: ¿Cambias o te quedas dónde estás?

***

Comparte tu experiencia con otras MultiApasionadas en el apartado de comentarios:

¿En qué punto de tu vida te encuentras ahora mismo? ¿Estás perdida o has conseguido poner rumbo a la vida que siempre habías querido tener?

¿Cómo fue el día que descubriste que eras MultiApasionada? ¿Qué estabas haciendo? ¿Qué te pasó por la cabeza y por el corazón?

***

Bundle Gastronomía

* El Plazo para conseguir el Bundle termina el 18 de Diciembre de 2018.

Mis 5 puntos claves que te ayudarán a poner foco a tu vida

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Cambio de Vida y Superación Personal, Pasiones y Creatividad, Uncategorized

Ésta es la Gran Pregunta que nos lleva de cabeza a la gran mayoría de los MultiApasionados:

  • ¿Me dedico sólo a una de mis pasiones?
  • ¿Dónde encontrar un trabajo que me ayude a desarrollar todo lo que me gusta?
  • ¿Y si monto un negocio… terminaré aburriéndome?
  • ¿Es posible combinar todas mis pasiones?
  • ¿Qué carrera o curso estudio si me apasionan un montón de áreas?
  • ¿A qué me voy a dedicar?

Cuando terminé el colegio y llegó el momento de elegir qué carrera estudiar lo tuve claro: Elegí la que era mi pasión en ese momento (la química). Así de feliz comencé la carrera de Ingeniería Química, disfrutaba de las clases, devoraba libros y libros sobre lo que iba aprendiendo… Hasta que, irremediablemente, llegó el día en el que perdí la pasión. Por aquel entonces no conocía el término MultiApasionada e hizo falta algún que otro pequeño empujón de mi familia y de amigas para no abandonar la carrera a falta de unas pocas asignaturas.

Terminé, con mucho esfuerzo, la ingeniería y llegó el momento de enfrentarme al mundo: ¿A qué me iba a dedicar yo ahora?

Veía a compañeros de clase que lo tenían muy claro (desde hacía tiempo además). Por contra, yo me encontraba súper perdida: la investigación, trabajar en una fábrica, en un laboratorio, en consultorías,…

No terminaba de ver clara ninguna salida. Algo me decía por dentro que no era mi camino. Pero entonces, ¿cuál era?

Así que comencé a hacer lo que muchos multiapasionados terminan sufriendo haciendo: saltar de un trabajo a otro, todos distintos, intentando encontrar «mi camino», ese trabajo ideal que me llenara, que me hiciera feliz, que me hiciera saltar de la cama cada mañana deseando comenzar el día…

Muchas veces me he preguntado: ¿Existe ese trabajo ideal?

Si habéis leído mi presentación y mi historia (puedes leerla aquí si no lo has hecho), tuve una gran crisis cuando cumplí los 30. Fue el año en el que comencé a hacerme preguntas: ¿Qué quería hacer con mi vida? ¿Realmente iba a ser feliz por el camino que había tomado? ¿Por qué no podía dedicarme sólo a una cosa? ¿Por qué iba saltando de una pasión a otra y «no me centraba»?

Creo que de todas las fases de la vida se saca algo positivo. Y sin duda, de esa oscura etapa aprendí una de las mejores lecciones que podía tener: Era MultiApasionada, no tenía que centrarme, es algo maravilloso, hay muchísima gente como yo y muchas de ellas han logrado dedicarse a algo que les apasiona por completo.

Eso me abrió un maravilloso mundo de oportunidades y de esperanza.

Si otros multiapasionados lo han logrado. Yo también. Y algo me decía por dentro que fuera paciente, que esperase. Porque llegado el día, sabría encontrar la manera de dedicarme a algo que me hiciera feliz.

Leyendo las historias de otros multiapasionados por internet me he dado cuenta de una cosa: La mayoría tiene trabajos que evolucionan con ellos y sus pasiones. Se dedican unos años a una o varias de sus pasiones y, conforme éstas van transformándose en otras nuevas áreas de interés, muchos transforman sus trabajos y su forma de vivir a las nuevas pasiones que van llegando a sus vidas.

Y sobre todo lo que he visto es una cosa: Aprenden a disfrutar del momento, a disfrutar de cada una de sus pasiones y de las oportunidades que les brindan en cada etapa de su vida. No se sienten culpables por dedicarse hoy a hacer retiros fotográficos en lejanos países y mañana a montar una tienda de animales ecológica. No. Lo que hacen es disfrutar al máximo de cada etapa, sabiendo que es posible que llegue un día en el que ya no sientan esa pasión interior que les hizo comenzar y, sin ninguna culpa, deriven su energía a otra área de interés.

Un ejemplo conocido en el mundillo de internet es el de Deborah Marín, de OyeDeb. En la entrevista que le realicé el año pasado (puedes leerla aquí), Deb nos contaba esto:

«Aunque he tenido mil proyectos pululando a la vez en el pasado, ahora me he centrado en uno solo (oyedeb.com), pero lo he hecho de forma que dentro de la propia naturaleza del proyecto está la posibilidad de cambio continuo. Puedo permitirme explorar lo que quiera y como quiera, y atender y comunicar cualquier nuevo interés que surja, pero siempre dentro de una temática común, que es la exploración de la línea que separa la vida del trabajo especialmente cuando trabajas por tu cuenta.

La verdad, centrarme me ha servido mucho para dejar de sentirme perdida. Aunque no servía cualquier proyecto, tenía que cumplir un montón de requisitos y permitirme ser fiel a mi libertad de persona multi-apasionada.»

Deb comenzó su andadura empresarial con su proyecto handmade Dumbo. Tal y como cuenta en su web: «Poco a poco el blog y la escritura diaria se fueron adueñando de mi ilusión y mi atención hasta absorberlas completamente. Así, recuperé mi amor por la comunicación de la forma más inesperada.»

Tras montar dos empresas handmade más, Deb encontró por fin la manera de combinar sus pasiones en su proyecto actual: Oye Deb.

Los últimos días Deb ha publicado una serie de vídeos en la que nos habla de La Química Emprendedora y que está muy relacionado con el post de hoy. Ella habla en esos vídeos (puedes verlos aquí) que cuando sientes que la vida va pasando a tu alrededor y no terminas de sentirte del todo feliz, estás en «la zona gris». Es esos momentos de los que os hablaba al principio del post, cuando sientes que no estás yendo por tu camino, que algo falla, que tu vida no te está llevando por dónde tú siempre habías querido ir.

Creo que los que tenemos ese espíritu emprendedor que nos mueve a hacer las cosas a nuestra manera, nunca seremos felices en un trabajo que nos corta las alas, que nos obliga a hacer la misma tarea repetitiva una y otra vez, que no fomenta tu creatividad. Quizás haya gente que sea feliz así. O, mejor dicho: Que se conforma con eso y piensa que es «lo que debería ser». Pero si tienes ese gusanillo que te pica por dentro, tarde o temprano (si quieres ser verdaderamente feliz en la vida), te moverás a buscar la fórmula en la que emprender (o encontrar un trabajo) que esté hecho a tu medida, que te permita desarrollar tus pasiones, ser como eres y que te haga feliz.

Deb cuenta es sus vídeos de Tu Química Emprendedora que para encontrar esta fórmula debes tener en cuenta 4 fundamentos (ver vídeo 1):

  1. Que el trabajo no esté en «la zona gris», que sea un proyecto que se sostenga a lo largo del tiempo, que no sea una pasión a corto plazo, si no que encuentres la manera de mantener esa química, esa pasión, durante al menos un tiempo.
  2. No busques resultados rápidos. Date tiempo. (Deb cuenta que a ella le llevó 5 años encontrar un trabajo que cumpliera todos estos requisitos).
  3. Ese trabajo tiene que darte exactamente lo que necesitas de él, que te haga feliz.
  4. Las fórmulas perfectas son como el ADN. No existen dos iguales. Es decir, que no intentes copiar la manera de trabajar de otra persona. Seguramente a esa persona le hará feliz porque le da exactamente lo que le hace feliz, pero eso no quiere decir que a ti te sirva. Necesitas encontrar tu propia fórmula base para luego crear la empresa apropiada o saber encontrar tu trabajo perfecto que te permita desarrollarte continuamente.

Hay un ejercicio (vídeo 2) en el que te enseña a hacer tu propia fórmula base mezclando 14 elementos que pueden formar esa fórmula que sería única para cada una de nosotras. A mí me ha salido la siguiente fórmula base:

La Química Emprendedora El Ideatorio Oye Deb

Y en el último vídeo, explica los siete pasos del método para encontrar la fórmula definitiva para emprender:

  1. Autoconocimiento laboral: Averiguar quién eres y cómo eres.
  2. Visualización aplicada: Cómo es tu trabajo y tu vida ideal.
  3. Receta de la felicidad: La combinación de los puntos anteriores + tu fórmula base.
  4. Ideación: Pensar ideas y opciones de trabajo más concretas.
  5. Decisión: Elegir una idea ganadora.
  6. Modelar: Dar forma a esa idea concreta que has elegida.
  7. Organizar: Ver los recursos que tienes y necesitas para ejecutar esa idea.

Cómo llevar a cabo cada uno de estos siete pasos lo explica en su curso El Ideatorio, del que te conté mi experiencia el año pasado (puedes ver el post aquí).

Cuando yo lo hice en su día me encontraba en ese momento tan oscuro del que te hablaba al principio del post, con la llegada de los 30 y en el que me sentía totalmente perdida. El Ideatorio junto con Mi Diario me ayudaron a despejar esas nubes de dudas e incertidumbre que se cernían sobre mí y a darme la patada en el culo que necesitaba para luchar por la vida que realmente quería tener.

Después de un tiempo dándole vueltas, creo que he encontrado la fórmula emprendedora perfecta para mí y que combina mis pasiones y me ayudará a vivir ese estilo de vida que siempre he querido:

  • Coaching y Gestión del Tiempo, ayudando a otras multiapasionadas y personas creativas a sacar adelante sus proyectos y sus sueños.
  • Diseño gráfico, diseñando nuevos productos de papelería (además del Planner MultiApasionado) que puedan ayudarte a gestionar tu tiempo de una manera divertida.
  • Mi gran sueño desde pequeña de tener mi propia tienda, con mis productos y un montón más muy chulos que estoy deseando enseñarte.
  • Escribir libros. He publicado el primero a finales de 2015, Tu Cuaderno de Viaje y tengo en la cabeza varias ideas para desarrollar los próximos años.

Seguro que surge alguna cosa más, pero creo que esta combinación va a ayudarme a mantener siempre mi mente motivada y en continuo movimiento creativo.

Y tú, ¿has encontrado tu fórmula perfecta para emprender?

Cómo lo has logrado: ¿Has combinado varias de tus pasiones o has decidido centrarte en sólo una?

¿Has probado las dos opciones en el pasado? ¿Cómo te fue?

¿O por el contrario, necesitas ayuda para saber qué camino escoger y/o una pequeña patada en el culo para ponerte a ello?

 

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  • ¿Me dedico sólo a una de mis pasiones?
  • ¿Dónde encontrar un trabajo que me ayude a desarrollar todo lo que me gusta?
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Cuando terminé el colegio y llegó el momento de elegir qué carrera estudiar lo tuve claro: Elegí la que era mi pasión en ese momento (la química). Así de feliz comencé la carrera de Ingeniería Química, disfrutaba de las clases, devoraba libros y libros sobre lo que iba aprendiendo… Hasta que, irremediablemente, llegó el día en el que perdí la pasión. Por aquel entonces no conocía el término MultiApasionada e hizo falta algún que otro pequeño empujón de mi familia y de amigas para no abandonar la carrera a falta de unas pocas asignaturas.

Terminé, con mucho esfuerzo, la ingeniería y llegó el momento de enfrentarme al mundo: ¿A qué me iba a dedicar yo ahora?

Veía a compañeros de clase que lo tenían muy claro (desde hacía tiempo además). Por contra, yo me encontraba súper perdida: la investigación, trabajar en una fábrica, en un laboratorio, en consultorías,…

No terminaba de ver clara ninguna salida. Algo me decía por dentro que no era mi camino. Pero entonces, ¿cuál era?

Así que comencé a hacer lo que muchos multiapasionados terminan sufriendo haciendo: saltar de un trabajo a otro, todos distintos, intentando encontrar «mi camino», ese trabajo ideal que me llenara, que me hiciera feliz, que me hiciera saltar de la cama cada mañana deseando comenzar el día…

Muchas veces me he preguntado: ¿Existe ese trabajo ideal?

Si habéis leído mi presentación y mi historia (puedes leerla aquí si no lo has hecho), tuve una gran crisis cuando cumplí los 30. Fue el año en el que comencé a hacerme preguntas: ¿Qué quería hacer con mi vida? ¿Realmente iba a ser feliz por el camino que había tomado? ¿Por qué no podía dedicarme sólo a una cosa? ¿Por qué iba saltando de una pasión a otra y «no me centraba»?

Creo que de todas las fases de la vida se saca algo positivo. Y sin duda, de esa oscura etapa aprendí una de las mejores lecciones que podía tener: Era MultiApasionada, no tenía que centrarme, es algo maravilloso, hay muchísima gente como yo y muchas de ellas han logrado dedicarse a algo que les apasiona por completo.

Eso me abrió un maravilloso mundo de oportunidades y de esperanza.

Si otros multiapasionados lo han logrado. Yo también. Y algo me decía por dentro que fuera paciente, que esperase. Porque llegado el día, sabría encontrar la manera de dedicarme a algo que me hiciera feliz.

Leyendo las historias de otros multiapasionados por internet me he dado cuenta de una cosa: La mayoría tiene trabajos que evolucionan con ellos y sus pasiones. Se dedican unos años a una o varias de sus pasiones y, conforme éstas van transformándose en otras nuevas áreas de interés, muchos transforman sus trabajos y su forma de vivir a las nuevas pasiones que van llegando a sus vidas.

Y sobre todo lo que he visto es una cosa: Aprenden a disfrutar del momento, a disfrutar de cada una de sus pasiones y de las oportunidades que les brindan en cada etapa de su vida. No se sienten culpables por dedicarse hoy a hacer retiros fotográficos en lejanos países y mañana a montar una tienda de animales ecológica. No. Lo que hacen es disfrutar al máximo de cada etapa, sabiendo que es posible que llegue un día en el que ya no sientan esa pasión interior que les hizo comenzar y, sin ninguna culpa, deriven su energía a otra área de interés.

Un ejemplo conocido en el mundillo de internet es el de Deborah Marín, de OyeDeb. En la entrevista que le realicé el año pasado (puedes leerla aquí), Deb nos contaba esto:

«Aunque he tenido mil proyectos pululando a la vez en el pasado, ahora me he centrado en uno solo (oyedeb.com), pero lo he hecho de forma que dentro de la propia naturaleza del proyecto está la posibilidad de cambio continuo. Puedo permitirme explorar lo que quiera y como quiera, y atender y comunicar cualquier nuevo interés que surja, pero siempre dentro de una temática común, que es la exploración de la línea que separa la vida del trabajo especialmente cuando trabajas por tu cuenta.

La verdad, centrarme me ha servido mucho para dejar de sentirme perdida. Aunque no servía cualquier proyecto, tenía que cumplir un montón de requisitos y permitirme ser fiel a mi libertad de persona multi-apasionada.»

Deb comenzó su andadura empresarial con su proyecto handmade Dumbo. Tal y como cuenta en su web: «Poco a poco el blog y la escritura diaria se fueron adueñando de mi ilusión y mi atención hasta absorberlas completamente. Así, recuperé mi amor por la comunicación de la forma más inesperada.»

Tras montar dos empresas handmade más, Deb encontró por fin la manera de combinar sus pasiones en su proyecto actual: Oye Deb.

Los últimos días Deb ha publicado una serie de vídeos en la que nos habla de La Química Emprendedora y que está muy relacionado con el post de hoy. Ella habla en esos vídeos (puedes verlos aquí) que cuando sientes que la vida va pasando a tu alrededor y no terminas de sentirte del todo feliz, estás en «la zona gris». Es esos momentos de los que os hablaba al principio del post, cuando sientes que no estás yendo por tu camino, que algo falla, que tu vida no te está llevando por dónde tú siempre habías querido ir.

Creo que los que tenemos ese espíritu emprendedor que nos mueve a hacer las cosas a nuestra manera, nunca seremos felices en un trabajo que nos corta las alas, que nos obliga a hacer la misma tarea repetitiva una y otra vez, que no fomenta tu creatividad. Quizás haya gente que sea feliz así. O, mejor dicho: Que se conforma con eso y piensa que es «lo que debería ser». Pero si tienes ese gusanillo que te pica por dentro, tarde o temprano (si quieres ser verdaderamente feliz en la vida), te moverás a buscar la fórmula en la que emprender (o encontrar un trabajo) que esté hecho a tu medida, que te permita desarrollar tus pasiones, ser como eres y que te haga feliz.

Deb cuenta es sus vídeos de Tu Química Emprendedora que para encontrar esta fórmula debes tener en cuenta 4 fundamentos (ver vídeo 1):

  1. Que el trabajo no esté en «la zona gris», que sea un proyecto que se sostenga a lo largo del tiempo, que no sea una pasión a corto plazo, si no que encuentres la manera de mantener esa química, esa pasión, durante al menos un tiempo.
  2. No busques resultados rápidos. Date tiempo. (Deb cuenta que a ella le llevó 5 años encontrar un trabajo que cumpliera todos estos requisitos).
  3. Ese trabajo tiene que darte exactamente lo que necesitas de él, que te haga feliz.
  4. Las fórmulas perfectas son como el ADN. No existen dos iguales. Es decir, que no intentes copiar la manera de trabajar de otra persona. Seguramente a esa persona le hará feliz porque le da exactamente lo que le hace feliz, pero eso no quiere decir que a ti te sirva. Necesitas encontrar tu propia fórmula base para luego crear la empresa apropiada o saber encontrar tu trabajo perfecto que te permita desarrollarte continuamente.

Hay un ejercicio (vídeo 2) en el que te enseña a hacer tu propia fórmula base mezclando 14 elementos que pueden formar esa fórmula que sería única para cada una de nosotras. A mí me ha salido la siguiente fórmula base:

La Química Emprendedora El Ideatorio Oye Deb

Y en el último vídeo, explica los siete pasos del método para encontrar la fórmula definitiva para emprender:

  1. Autoconocimiento laboral: Averiguar quién eres y cómo eres.
  2. Visualización aplicada: Cómo es tu trabajo y tu vida ideal.
  3. Receta de la felicidad: La combinación de los puntos anteriores + tu fórmula base.
  4. Ideación: Pensar ideas y opciones de trabajo más concretas.
  5. Decisión: Elegir una idea ganadora.
  6. Modelar: Dar forma a esa idea concreta que has elegida.
  7. Organizar: Ver los recursos que tienes y necesitas para ejecutar esa idea.

Cómo llevar a cabo cada uno de estos siete pasos lo explica en su curso El Ideatorio, del que te conté mi experiencia el año pasado (puedes ver el post aquí).

Cuando yo lo hice en su día me encontraba en ese momento tan oscuro del que te hablaba al principio del post, con la llegada de los 30 y en el que me sentía totalmente perdida. El Ideatorio junto con Mi Diario me ayudaron a despejar esas nubes de dudas e incertidumbre que se cernían sobre mí y a darme la patada en el culo que necesitaba para luchar por la vida que realmente quería tener.

Después de un tiempo dándole vueltas, creo que he encontrado la fórmula emprendedora perfecta para mí y que combina mis pasiones y me ayudará a vivir ese estilo de vida que siempre he querido:

  • Coaching y Gestión del Tiempo, ayudando a otras multiapasionadas y personas creativas a sacar adelante sus proyectos y sus sueños.
  • Diseño gráfico, diseñando nuevos productos de papelería (además del Planner MultiApasionado) que puedan ayudarte a gestionar tu tiempo de una manera divertida.
  • Mi gran sueño desde pequeña de tener mi propia tienda, con mis productos y un montón más muy chulos que estoy deseando enseñarte.
  • Escribir libros. He publicado el primero a finales de 2015, Tu Cuaderno de Viaje y tengo en la cabeza varias ideas para desarrollar los próximos años.

Seguro que surge alguna cosa más, pero creo que esta combinación va a ayudarme a mantener siempre mi mente motivada y en continuo movimiento creativo.

Y tú, ¿has encontrado tu fórmula perfecta para emprender?

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¿Has probado las dos opciones en el pasado? ¿Cómo te fue?

¿O por el contrario, necesitas ayuda para saber qué camino escoger y/o una pequeña patada en el culo para ponerte a ello?

 

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Cambio de Vida y Superación Personal, Uncategorized

Hace ya dos semanas que comenzó el año. No sé a ti, pero a mí me gusta hacer un parón y recapacitar sobre los buenos propósitos que me marqué a final de año: ver si realmente están bien planteados, si me dejé llevar por la emoción de comenzar un año nuevo (con sus mil posibilidades) y me marqué demasiados o no los suficientes, si son los adecuados, si estoy cumpliendo todo lo que dije que iba a hacer…

No sé si lo has hecho alguna vez, si lo haces pasados unos meses o sólo te planteas este tipo de revisiones cuando termina el año y te das cuenta que el tiempo se te ha escapado de las manos (otro año más).

Mi experiencia me dice que cuánto más a menudo hagas estos ejercicios, menos te desviarás de tus objetivos y del camino a la vida que realmente quieres tener.

En Tu Cuaderno de Viaje he incluido una pauta para realizar las revisiones semanales que aconseja el Reto Zen to Done. Siguiendo el método de la Agenda MultiApasionada, también tienes una serie de preguntas y ejercicios para reflexionar al principio y final de cada uno de los cuatro trayectos. Y la parte más importante, el principio de la aventura con la que comienza Tu Cuaderno de Viaje, en la que tienes un montón de ejercicios que te ayudarán a reflexionar sobre «Tu Antiguo Yo» y cómo puedes convertirte en «Tu Nuevo Yo».

Me gustaría mostrarte en el post de hoy tres de estos ejercicios, para que reflexiones sobre lo que eres hasta ahora, lo que has conseguido, lo que quieres dejar atrás… Y sobre quién quieres ser realmente. Ese «Nuevo Yo» que lucha por ser como siempre ha querido ser y por conseguir lo que siempre ha soñado.

Quería mostrarte esta semana las claves para escribir tu plan de acción de tus objetivos, cómo deben ser los pasos a dar y los mini-pasos para lograr todo lo que te propongas, pero me ha parecido más interesante invitarte a hacer primero esta reflexión y enseñarte a lograr lo que saques hoy de aquí en el próximo post.

Quién te diga que ha conseguido algo de la noche a la mañana, no está siendo del todo sincero contigo.

Una cosa es que te toque la lotería y otra, muy distinta, que alguien haya conseguido alcanzar sus metas sin esfuerzo. Nadie te habla del proceso previo al éxito, todo el tiempo que ha estado cosechando el fruto de aquella semilla que plantó cuando todo lo que ha conseguido eran tan sólo sueños.

Tienes por delante de ti casi un año. Tiempo durante el cual puedes dar los pasos necesarios para transformar tu mundo, para transformarte en aquella persona que siempre has querido ser y para transformar tus sueños en realidad. Porque se puede, porque tú puedes.

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Si estás buscando esa varita mágica que te haga conseguir todo lo que quieres, ya la tienes, siempre la has tenido: Eres tú.[/blockquote]

 

Di ADIÓS a «TU ANTIGUO YO»

«Tu Nuevo Yo» puede comenzar a partir de ahora. Es el momento de dejar atrás todas las piedras que estás cargando en tu mochila. No hay nada peor que vivir con la vista en el pasado, sufriendo por las malas decisiones que has tomado, o por las que siempre has querido tomar pero no te has atrevido a hacer.

El primer paso para el cambio es mirar al frente, dejar atrás todo lo que (y a todo quién) lleva tiempo haciéndote daño, dejando atrás todo lo que no te deja avanzar. Porque una cosa tiene clara todo el que ha conseguido lo que quiere: cuesta trabajo, tiempo y esfuerzo. El camino no es fácil, tu vida va a cambiar seguro, pero si consigues lo que siempre has soñado la recompensa valdrá la pena.

[Tweet «¿Cuántas piedras estás cargando en tu mochila?»]

Este es el primer ejercicio que te invito a que hagas:

Coge papel y boli. Tómate un par de minutos, diez, un par de días. Lo que necesites…. Abre tu mochila, coge una a una todas las piedras que encuentres y di adiós a todo lo que quieras olvidar y cambiar.

Escríbelo, deja que salga, que fluya de lo más hondo de ti afuera.

Guarda el papel, cómo recordatorio de lo que quieres dejar atrás o para revisarlo dentro de un año y ver todo lo que ha cambiado. O quémalo y saca todas esas piedras de tu vida para siempre. Elige la opción que más te guste.

Di HOLA a «TU NUEVO YO»

Una vez te has deshecho de esa pesada carga, llega el momento de sentar las bases de «Tu Nuevo Yo». Para ello, no hay nada mejor que enfrentarte a tus sueños, a lo que de verdad has querido hacer siempre.

Por ello te planteo un segundo ejercicio:

Coge un folio en blanco. Dibuja donde tú quieras un pequeño círculo.

Ese pequeño círculo representa tu zona de confort, ese mullido sofá en el que te refugias para no enfrentarte a tus miedos, a hacer cosas distintas, a hacer algo «que está mal visto» (aunque por dentro estés muriéndote de ganas por hacerlo).

Tienes frente a ti todo un mundo de posibilidades, de opciones posibles. El ejercicio es el siguiente: Sitúa en el gráfico siguiente todas las cosas que llevan tiempo pasándote por la cabeza pero tienes miedo a hacer, todo lo que se te ocurra que podrías intentar los próximos meses.

Lo que esté dentro de lo que conoces, sitúalo dentro del círculo que representa tu zona de confort. Todo lo demás, sitúalo fuera.

Cuando termines, vuelve a coger la hoja y observa:

  • ¿Cuántos sueños están dentro del pequeño círculo?
  • ¿Cuántas posibilidades existen si te animas a salir de él?

Antes de seguir, échale un vistazo a este post que escribí hace unas semanas. Haz el ejercicio que te enseñaba en él.

Ahora, una vez que has descargado de peso la mochila que te impedía avanzar, que has visualizados tus sueños y todas las locuras que llevas tiempo queriendo hacer, que te has dado cuenta de todas las excusas que te has estado repitiendo hasta ahora, hasta que te las has creído.

Una vez que has realizado los ejercicios anteriores, te invito a que hagas un último ejercicio:

  1. Haz un listado de todos esos sueños que has apuntado en el folio del segundo ejercicio (el del pequeño círculo) y piensa y anota porqué quieres hacer cada uno de ellos o qué quieres conseguir con ello.
  2. Después, dibuja dos columnas a su derecha. Una será la columna del Miedo y la otra la columna de la Emoción. Puntúa del 1 al 10 el nivel de miedo que te produce y del 1 al 10 el nivel de excitación o emoción que sientes al pensar que consigues cada una de las cosas de tu listado. (Siendo 1 muy poco y 10 ¡muchísimo!)
  3. Las cosas que son las más aterradoras y emocionantes a la vez son las que tienes que perseguir. Subraya todas aquellas que tengan una puntuación de más de 5 en ambas columnas (miedo y emoción). ¡Esas son las cosas por las que vale la pena luchar este 2016!

[Tweet «Las cosas que son las más aterradoras y emocionantes a la vez son las que tienes que perseguir.»]

¿Te sorprende el resultado?

Quizás habías marcado como objetivos para este año otros muy distintos, otros que pensabas eran los correctos, los que de verdad pensabas que estaban alineados con lo que siempre habías querido….

Como MultiApasionada sabes lo que significa abandonar un objetivo a mitad, un curso, una pasión,… Sentir esa emoción es sin duda el motor que te mueve a luchar por tus pasiones, a no pensar en otra cosa todo el tiempo.

El ingrediente secreto que hará que el motor no pare es sin duda el miedo. La combinación de ambas es sin duda la mezcla perfecta. Si algo no te da miedo, terminará aburriéndote. No te aportará nada, no te hará enfrentarte a esos miedos, no te hará crecer como persona.

Reflexiona sobre el resultado de todos los ejercicios.

Replantéate tus objetivos para este año (y para los siguientes).

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Lucha por quien de verdad eres.[/blockquote]

[Tweet «Deja atrás a «Tu Antiguo Yo» y sienta las bases de «Tu Nuevo Yo»»]

***

Estos ejercicios, y muchos más, en Tu Cuaderno de Viaje.

El post Deja atrás a TU ANTIGUO YO. Construye TU NUEVO YO aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

Deja atrás a TU ANTIGUO YO. Construye TU NUEVO YO

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Con este post despido la serie especial sobre los bloqueos más comunes de los que te he ido hablando las pasadas semanas. Si te has perdido alguno, hemos hablado:

He querido dejar este último bloqueo para el final, ya que fue el que dio origen a todos estos post a principios de año. Tras el lanzamiento de la Agenda MultiApasionada algo cambio. Me sentía bloqueada, la creatividad se había esfumado de repente y, del día a la mañana, el caos se había vuelto a instaurar en mi vida.

No entendía qué estaba pasando. El lanzamiento de la agenda había sido todo un éxito: 3 ediciones, casi 200 aventureros habían elegido cambiar sus vidas y yo, en vez de sentirme alegre y feliz me sentía triste, perdida y con ganas de esconderme de todo. En el fondo sospechaba lo que podía estar pasándome, pero no era capaz de reconocerlo o no podía creérmelo. La historia se estaba repitiendo, ya había pasado por esos sentimientos unos meses atrás con mi anterior proyecto, La Boda de tus Sueños, y me invadía el miedo a que el fin de este proyecto pudiera ser el mismo que fue entonces.

Ponerle nombre a los sentimientos, problemas y emociones que tenemos y sufrimos en nuestro día a día ayuda mucho, ya que te da pie a plantarle cara y buscar una solución.

En mi caso, la persona que le puso nombre a toda esa vorágine de sensaciones que estaba sintiendo fue Clara, de Pearl Knitter (a la que pudiste conocer un poco más de cerca la semana pasada). Clara llegó a mi vida como caída del cielo y me escribió un email contándome que sabía exactamente por lo que estaba pasando, que ella también lo había sufrido y que se consigue salir. Y lo mejor de todo, puso un nombre al mal que sentía:

Miedo al Éxito

Desde entonces he estado investigando por internet y he descubierto que es un tipo de bloqueo que sufre muchísima gente. Más, incluso, que los que sufren miedo al fracaso.

También he visto que pueden darse DOS TIPOS de bloqueo relacionados entre sí:

  1. Los que tienen miedo (inconsciente) de tener éxito y se sabotean (inconscientemente) para no conseguirlo.
  2. Y los que logran llegar a tener éxito en algo, pero luego no son capaces de seguir y se sabotean (inconscientemente) para no volver a conseguirlo.

Los psicólogos dicen que de puertas para afuera puede confundirse con el miedo al fracaso pero en realidad, en la mayoría de los casos lo que se esconde detrás es miedo al éxito.

Un ejemplo del primer caso sería una persona que se pega toda la vida trabajando duro, es eficiente y la mejor en su campo. Llega un día en el que sus jefes deciden ofrecerle llevar un proyecto muy importante, saben que es la mejor para el puesto. Sin embargo, llegado el momento, nuestro protagonista rechaza la oferta explicando que no es lo suficientemente bueno, que no está preparado y que seguro hay otra persona que puede hacerlo mejor.

Un ejemplo del segundo caso sería una persona que ha luchado y luchado durante un montón de tiempo para conseguir algo. Y llegado el día, ¡lo logra! Sin embargo, pasada la alegría inicial todo se desvanece. De cara al exterior todo el mundo espera más, seguro que es capaz de algo mejor. Nuestro protagonista no lo ve así: ¿cómo va a superar lo que ya ha conseguido? Inconscientemente no se ve capaz y prefiere «retirarse» del juego.

He querido recalcar la palabra INCONSCIENTEMENTE porque es la manera en la que las personas que tienen miedo al éxito se sabotean.

[Tweet «Las personas con miedo al éxito se sabotean inconscientemente.»]

 

CAUSAS

Las razones por las que se da este tipo de miedos son muy variadas:

1. Pasarás a ser conocido:

Esto es un problema para la gente que es tímida o introvertida. Saben que si logran ese objetivo van a pasar a ser personas conocidas, estarán en el punto de mira. Esa sensación o miedo a la violación de su intimidad puede llegar a ser demasiado fuerte y deciden quedarse donde están para seguir permaneciendo en un segundo plano.

2. Los demás esperarán que lo logres de nuevo:

Lo que hemos hablado antes. Los demás esperan más de ti tras un éxito, seguro que eres capaz de lograr algo mejor, más grande, más impactante. Al aumentar la presión exterior puede disminuir el deseo a seguir, hasta el punto incluso de llegar a hacer desaparecer esa motivación inicial.

3. El éxito implica un cambio:

Es inevitable. Una vez se haya logrado el objetivo puede que tengas que cambiar tus hábitos, tu modo de vida, el lugar donde vives, empezar nuevas relaciones, tener menos tiempo para los tuyos… Salir de tu zona de confort no siempre es fácil y el miedo a perder todo lo que ya has conseguido hasta ahora puede hacer que decidas dar un paso atrás, llegado el momento de saltar hacia delante.

4. Después del éxito, tienes que cumplir unas expectativas:

Un poco unido a la segunda razón. La gente da por hecho que a partir de ese momento vas a tener que comportarte de una manera, han creado unas expectativas en torno a ti que, si no cumples, les causará decepción e incluso llegar a pensar que el éxito inicial pudo deberse a la suerte y a que realmente no vales tanto como ellos esperaban.

5. Miedo a la crítica:

Otro de los aspectos que, inevitablemente, trae consigo el triunfo de alguien en algo son las envidias. Mucha gente es feliz criticando a los demás. Les da igual tengan razón o no, sea verdad o mentira, lo importante es buscar cualquier pequeño detalle que dé pie a poder juzgar a esa persona. Este tipo de personas no han logrado (ni lo harán) tener éxito en su vida y es su manera de sentirse mejor interiormente.

 

Pongámonos en un caso que muchas vais a conocer: los blogger. Empiezas a compartir tu experiencia, conocimiento, pasiones, etc en tu blog. Poco a poco la cosa va creciendo, a la gente le gusta lo que haces y terminas siendo muy conocida. Has pasado de una situación en la que si cometías un error tan sólo se enteraba tu círculo más cercano, a una situación en la que te siguen miles de lectores que están pendiente de lo que publicas en el blog, en las redes sociales, en cómo lo estás haciendo, … ¿a quién no le daría miedo esta nueva situación?

[Tweet «¿Eres blogger? Averigua si sufres de Miedo al Éxito?»]

Como ves, tener éxito implica demasiada responsabilidad para algunas personas. Desde niños nos han educado a saber enfrentarnos al fracaso, a aceptarlo, a seguir luchando. Sin embargo, no recibimos mucha formación sobre cómo llevar el éxito. Si estudias y sacas buenas notas, eres una empollona (siempre con tono despectivo). Incluso algunos padres se sienten incómodos porque «estudias demasiado y no sabes disfrutar de la vida». Si tienes dotes de liderazgo, «te lo tienes muy creído». Al que triunfa demasiado, termina siendo diferente y por tanto, rechazado…

Parece que nos educan más para que aprendamos a aceptar el fracaso y amoldarnos de la mejor manera a él, que a luchar por lo que queremos y aprender a esforzarnos más y más para sacar cada vez lo mejor de nosotros mismos.

 

SOLUCIONES
¿QUÉ PASARÁ SI LO CONSIGO?

Ésta es una pregunta que deberás hacerte para estar prevenida ante contratiempos que podrían surgir después de haber conseguido tu objetivo. Lo bueno es que, al conocerlos de antemano, podrás ponerle remedio.

He visto éste ejemplo por internet que podría mostrarte a qué se refiere: Imagínate que quieres adelgazar 10 kg. Una vez consigas tu objetivo, vas a estar más delgada y, quieras o no, vas a necesitar ropa de la talla nueva si no tienes. Eso va a suponer un gasto de dinero y ahora mismo estás fatal de pasta. Teniendo esto en cuenta, puedes marcar un plan para no sufrir por el tema del dinero más tarde: puedes ir ahorrando una cantidad cada mes, puedes buscar tiendas de segunda mano, puedes aprovechar las próximas rebajas, etc etc etc

El tema no es que busques excusas para no llevarlo a cabo, si no que puedas buscar soluciones con tiempo que te ayuden a disfrutar de pleno de tu éxito.

¿LA BASE ES BUENA?

Algunas veces no logras disfrutar del éxito porque la base sobre la que estaba basada tu motivación no era buena. Por ejemplo, cuando quieres conseguir algo para demostrarle a otra persona «que tú lo vales», «que puedes hacerlo», «que no eres tan «xxx» como ellos decían»,…

Por lo que he leído son las llamadas: motivaciones defectuosas. No implican que lo que vayas a conseguir vaya a estar mal, simplemente que al no constituir una base sólida no te van a hacer disfrutar del éxito al 100% como hubieras querido o, por otro lado, no te van a ayudar a seguir luchando por un nuevo éxito.

PIENSA EN TODO LO QUE VAS A CONSEGUIR

Si te preocupan todos los cambios que van a llegar a tu vida tras conseguir tu objetivo, hazle frente y haz una lista de todas las cosas buenas que el éxito traerá consigo. Una buena opción además, para verlo de una manera más visual sería que crearas un Moodboard con todas esas imágenes, frases, etc que evoquen esa nueva vida que quieres conseguir (si no sabes cómo, la semana que viene te cuento cómo crear tu moodboard).

 

Por último, me encantaría compartir contigo una conferencia que he encontrado en TED sobre el éxito, el fracaso y cómo seguir adelante. Estoy segura que te va a encantar:

Si no puedes ver el vídeo haz click aquí.

[Tweet «El éxito, el fracaso y cómo seguir adelante.»]

 

¿Has sufrido alguna vez de Miedo al Éxito?

¿Cómo lograste superarlo?

¿Algún consejo para quien pueda estar sufriendo ahora por este tema?

***

El post de Ayuda, ¡estoy bloqueada! – Miedo al Éxito (y después llegó el caos) aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

Ayuda, ¡estoy bloqueada! – Miedo al Éxito (y después llegó el caos)

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Con este post despido la serie especial sobre los bloqueos más comunes de los que te he ido hablando las pasadas semanas. Si te has perdido alguno, hemos hablado:

He querido dejar este último bloqueo para el final, ya que fue el que dio origen a todos estos post a principios de año. Tras el lanzamiento de la Agenda MultiApasionada algo cambio. Me sentía bloqueada, la creatividad se había esfumado de repente y, del día a la mañana, el caos se había vuelto a instaurar en mi vida.

No entendía qué estaba pasando. El lanzamiento de la agenda había sido todo un éxito: 3 ediciones, casi 200 aventureros habían elegido cambiar sus vidas y yo, en vez de sentirme alegre y feliz me sentía triste, perdida y con ganas de esconderme de todo. En el fondo sospechaba lo que podía estar pasándome, pero no era capaz de reconocerlo o no podía creérmelo. La historia se estaba repitiendo, ya había pasado por esos sentimientos unos meses atrás con mi anterior proyecto, La Boda de tus Sueños, y me invadía el miedo a que el fin de este proyecto pudiera ser el mismo que fue entonces.

Ponerle nombre a los sentimientos, problemas y emociones que tenemos y sufrimos en nuestro día a día ayuda mucho, ya que te da pie a plantarle cara y buscar una solución.

En mi caso, la persona que le puso nombre a toda esa vorágine de sensaciones que estaba sintiendo fue Clara, de Pearl Knitter (a la que pudiste conocer un poco más de cerca la semana pasada). Clara llegó a mi vida como caída del cielo y me escribió un email contándome que sabía exactamente por lo que estaba pasando, que ella también lo había sufrido y que se consigue salir. Y lo mejor de todo, puso un nombre al mal que sentía:

Miedo al Éxito

Desde entonces he estado investigando por internet y he descubierto que es un tipo de bloqueo que sufre muchísima gente. Más, incluso, que los que sufren miedo al fracaso.

También he visto que pueden darse DOS TIPOS de bloqueo relacionados entre sí:

  1. Los que tienen miedo (inconsciente) de tener éxito y se sabotean (inconscientemente) para no conseguirlo.
  2. Y los que logran llegar a tener éxito en algo, pero luego no son capaces de seguir y se sabotean (inconscientemente) para no volver a conseguirlo.

Los psicólogos dicen que de puertas para afuera puede confundirse con el miedo al fracaso pero en realidad, en la mayoría de los casos lo que se esconde detrás es miedo al éxito.

Un ejemplo del primer caso sería una persona que se pega toda la vida trabajando duro, es eficiente y la mejor en su campo. Llega un día en el que sus jefes deciden ofrecerle llevar un proyecto muy importante, saben que es la mejor para el puesto. Sin embargo, llegado el momento, nuestro protagonista rechaza la oferta explicando que no es lo suficientemente bueno, que no está preparado y que seguro hay otra persona que puede hacerlo mejor.

Un ejemplo del segundo caso sería una persona que ha luchado y luchado durante un montón de tiempo para conseguir algo. Y llegado el día, ¡lo logra! Sin embargo, pasada la alegría inicial todo se desvanece. De cara al exterior todo el mundo espera más, seguro que es capaz de algo mejor. Nuestro protagonista no lo ve así: ¿cómo va a superar lo que ya ha conseguido? Inconscientemente no se ve capaz y prefiere «retirarse» del juego.

He querido recalcar la palabra INCONSCIENTEMENTE porque es la manera en la que las personas que tienen miedo al éxito se sabotean.

[Tweet «Las personas con miedo al éxito se sabotean inconscientemente.»]

 

CAUSAS

Las razones por las que se da este tipo de miedos son muy variadas:

1. Pasarás a ser conocido:

Esto es un problema para la gente que es tímida o introvertida. Saben que si logran ese objetivo van a pasar a ser personas conocidas, estarán en el punto de mira. Esa sensación o miedo a la violación de su intimidad puede llegar a ser demasiado fuerte y deciden quedarse donde están para seguir permaneciendo en un segundo plano.

2. Los demás esperarán que lo logres de nuevo:

Lo que hemos hablado antes. Los demás esperan más de ti tras un éxito, seguro que eres capaz de lograr algo mejor, más grande, más impactante. Al aumentar la presión exterior puede disminuir el deseo a seguir, hasta el punto incluso de llegar a hacer desaparecer esa motivación inicial.

3. El éxito implica un cambio:

Es inevitable. Una vez se haya logrado el objetivo puede que tengas que cambiar tus hábitos, tu modo de vida, el lugar donde vives, empezar nuevas relaciones, tener menos tiempo para los tuyos… Salir de tu zona de confort no siempre es fácil y el miedo a perder todo lo que ya has conseguido hasta ahora puede hacer que decidas dar un paso atrás, llegado el momento de saltar hacia delante.

4. Después del éxito, tienes que cumplir unas expectativas:

Un poco unido a la segunda razón. La gente da por hecho que a partir de ese momento vas a tener que comportarte de una manera, han creado unas expectativas en torno a ti que, si no cumples, les causará decepción e incluso llegar a pensar que el éxito inicial pudo deberse a la suerte y a que realmente no vales tanto como ellos esperaban.

5. Miedo a la crítica:

Otro de los aspectos que, inevitablemente, trae consigo el triunfo de alguien en algo son las envidias. Mucha gente es feliz criticando a los demás. Les da igual tengan razón o no, sea verdad o mentira, lo importante es buscar cualquier pequeño detalle que dé pie a poder juzgar a esa persona. Este tipo de personas no han logrado (ni lo harán) tener éxito en su vida y es su manera de sentirse mejor interiormente.

 

Pongámonos en un caso que muchas vais a conocer: los blogger. Empiezas a compartir tu experiencia, conocimiento, pasiones, etc en tu blog. Poco a poco la cosa va creciendo, a la gente le gusta lo que haces y terminas siendo muy conocida. Has pasado de una situación en la que si cometías un error tan sólo se enteraba tu círculo más cercano, a una situación en la que te siguen miles de lectores que están pendiente de lo que publicas en el blog, en las redes sociales, en cómo lo estás haciendo, … ¿a quién no le daría miedo esta nueva situación?

[Tweet «¿Eres blogger? Averigua si sufres de Miedo al Éxito?»]

Como ves, tener éxito implica demasiada responsabilidad para algunas personas. Desde niños nos han educado a saber enfrentarnos al fracaso, a aceptarlo, a seguir luchando. Sin embargo, no recibimos mucha formación sobre cómo llevar el éxito. Si estudias y sacas buenas notas, eres una empollona (siempre con tono despectivo). Incluso algunos padres se sienten incómodos porque «estudias demasiado y no sabes disfrutar de la vida». Si tienes dotes de liderazgo, «te lo tienes muy creído». Al que triunfa demasiado, termina siendo diferente y por tanto, rechazado…

Parece que nos educan más para que aprendamos a aceptar el fracaso y amoldarnos de la mejor manera a él, que a luchar por lo que queremos y aprender a esforzarnos más y más para sacar cada vez lo mejor de nosotros mismos.

 

SOLUCIONES
¿QUÉ PASARÁ SI LO CONSIGO?

Ésta es una pregunta que deberás hacerte para estar prevenida ante contratiempos que podrían surgir después de haber conseguido tu objetivo. Lo bueno es que, al conocerlos de antemano, podrás ponerle remedio.

He visto éste ejemplo por internet que podría mostrarte a qué se refiere: Imagínate que quieres adelgazar 10 kg. Una vez consigas tu objetivo, vas a estar más delgada y, quieras o no, vas a necesitar ropa de la talla nueva si no tienes. Eso va a suponer un gasto de dinero y ahora mismo estás fatal de pasta. Teniendo esto en cuenta, puedes marcar un plan para no sufrir por el tema del dinero más tarde: puedes ir ahorrando una cantidad cada mes, puedes buscar tiendas de segunda mano, puedes aprovechar las próximas rebajas, etc etc etc

El tema no es que busques excusas para no llevarlo a cabo, si no que puedas buscar soluciones con tiempo que te ayuden a disfrutar de pleno de tu éxito.

¿LA BASE ES BUENA?

Algunas veces no logras disfrutar del éxito porque la base sobre la que estaba basada tu motivación no era buena. Por ejemplo, cuando quieres conseguir algo para demostrarle a otra persona «que tú lo vales», «que puedes hacerlo», «que no eres tan «xxx» como ellos decían»,…

Por lo que he leído son las llamadas: motivaciones defectuosas. No implican que lo que vayas a conseguir vaya a estar mal, simplemente que al no constituir una base sólida no te van a hacer disfrutar del éxito al 100% como hubieras querido o, por otro lado, no te van a ayudar a seguir luchando por un nuevo éxito.

PIENSA EN TODO LO QUE VAS A CONSEGUIR

Si te preocupan todos los cambios que van a llegar a tu vida tras conseguir tu objetivo, hazle frente y haz una lista de todas las cosas buenas que el éxito traerá consigo. Una buena opción además, para verlo de una manera más visual sería que crearas un Moodboard con todas esas imágenes, frases, etc que evoquen esa nueva vida que quieres conseguir (si no sabes cómo, la semana que viene te cuento cómo crear tu moodboard).

 

Por último, me encantaría compartir contigo una conferencia que he encontrado en TED sobre el éxito, el fracaso y cómo seguir adelante. Estoy segura que te va a encantar:

Si no puedes ver el vídeo haz click aquí.

[Tweet «El éxito, el fracaso y cómo seguir adelante.»]

 

¿Has sufrido alguna vez de Miedo al Éxito?

¿Cómo lograste superarlo?

¿Algún consejo para quien pueda estar sufriendo ahora por este tema?

***

El post de Ayuda, ¡estoy bloqueada! – Miedo al Éxito (y después llegó el caos) aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

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Tener miedo al fracaso es lo mismo que tener miedo a pasar vergüenza. No quieres defraudarte a ti misma ni a los demás. Sin embargo, al dejar de hacer algo por miedo a fracasar estás defraudándote sólo a ti. Es la pescadilla que se muerde la boca.

[Tweet «Al dejar de hacer algo por miedo a fracasar estás defraudándote sólo a ti.»]

Si no fuiste la persona más popular de clase, seguramente el fracaso te recuerde a esos momentos del pasado en el que los demás se reían de ti. Y si fuiste una persona popular, estarás bloqueándote por miedo a mostrar al mundo que no eres tan buena como el resto cree que eres. En ambos casos, ¿mejor no intentarlo, verdad?

Gran error.

No sólo estarás dejando tus sueños a un lado sino que además estarás aparcando la posibilidad de demostrarte a ti misma que todos esos pensamientos negativos son totalmente falsos.

¿Te acuerdas lo que te contaba la semana pasada? Por mucho que te imagines cómo será tu futuro después de dar ese paso que no te atreves a dar, la realidad siempre superará todo lo que habías imaginado. Tus sueños crecerán, verás cómo se van haciendo realidad poco a poco y te transformarás en una persona que jamás creíste que podrías llegar a ser.

¿Cómo sé si tengo miedo al fracaso?

Seguramente estarás sufriendo alguno de estos hechos:

  • Te preocupa lo que los demás puedan pensar de ti si fracasas.
  • Te preocupa que tu entorno u otras personas que valoras pierdan el interés o la confianza en ti si no consigues los resultados esperados.
  • Te cuestionas tu capacidad para conseguir lo que quieres.
  • Sueles decirle a los demás que no eres muy buena con esto o lo otro (así no esperarán mucho de ti, ¿verdad?)
  • Si ya has fallado en algo en el pasado no te paras a pensar en cómo podías haber llegado a un resultado distinto. Simplemente te culpas por ello e intentas «esconderlo» en tu subconsciente.
  • Sueles buscar excusas para no ponerte con las tareas que te pueden ayudar a avanzar en tu proyecto. Todo parece más urgente que lo que realmente importa para conseguir tus sueños.
  • No estás satisfecha con tu vida, pero tampoco haces nada por remediarlo. Tratar de cambiar algo de la situación actual es un riesgo demasiado grande.

Cómo muchas otras veces, vemos el éxito de los demás cómo un camino muy fácil. Del día a la mañana alguien se ha convertido en millonario, ha triunfado en su trabajo o ha conseguido lo que quiere.

[Tweet «Vemos el éxito de los demás cómo un camino muy fácil.»]

Casi parece un milagro y no nos paramos a pensar que, detrás de cualquier éxito, hay un montón de trabajo y tiempo invertido. Seguramente esa persona haya fallado mil veces antes de conseguir vencer una sola vez. Toda esta parte no la suele contar mucha gente, no es bonita. Pero estoy convencida que si les preguntas estarán encantados de contarte su historia, su camino y verás cómo se sienten orgullosos de haber superado todos los obstáculos que se han encontrado por el camino.

Inténtalo. Pregunta a tres personas de tu entorno que consideres que han tenido éxito en algo cómo ha sido el camino hasta esa situación actual. Te sorprenderá su respuesta. Y, ¿sabes qué? que si ahora te paras a pensar en tres logros que hayas conseguido tú a lo largo de tu vida también te vas a dar cuenta que el camino anterior no fue fácil. ¿No me digas que no te sientes orgullosa de lo que has conseguido?

También puedes darte cuenta de otro hecho cuando comiences a indagar en ti: y es que seguramente algún fracaso pasado te haya llevado a triunfar en otra cosa totalmente distinta. Algo en lo que ni siquiera te habrías fijado si no te hubieran cerrado esa puerta en el pasado.

Por eso cuando una puerta se cierra se dice que una ventana se abre. Todo en esta vida son oportunidades que tienes que aprender a ver. Quizás no sea posible verlas ahora, pero pasado un tiempo, cuando eches la vista atrás, sabrás apreciarlas.

Así que, ¿qué puede pasar si algo no sale cómo esperabas? ¡Pues nada! Que aprenderás que ese camino no es el adecuado y la vida te da otra oportunidad para dar un paso atrás e intentar el otro camino que descartaste anteriormente.

Es normal que tengas miedo a que las cosas no salgan bien. ¡Nos pasa a todos! Pero la única manera de saber si va a salir bien o va a salir mal es enfrentarte a ello. Aquí lo importante es disfrutar de la experiencia. Piensa que siempre, siempre, vas a aprender nuevas cosas que te servirán en el futuro (próximo o lejano). Nuevas cosas que te servirán a ti y no a los demás a seguir avanzando.

Normalmente la gente que tiene miedo a cambiar suele exteriorizar sus sentimientos a través de comentarios negativos que tan sólo intentan hacer que su entorno no cambie, no evolucione. De esa manera, si su entorno se mantiene fijo, esas personas con miedo al cambio no tienen porque preocuparse ni sentirse culpables por no conseguir ninguno de sus sueños.

Es por ello, que si te encuentras rodeada de personas así, que te dicen constantemente que «no puedes», «eso es muy difícil», «no te molestes en intentarlo», «fíjate lo que le pasó a fulanita por querer hacer eso», … lo mejor es abrir la puerta a nuevas personas que introduzcan un poco de aire fresco en tu vida: unirte a alguna actividad creativa, hacer algún curso relacionado con eso que quieres conseguir, empezar un blog, … Cualquier opción es buena.

[Tweet «Abre la puerta a nuevas personas que introduzcan aire fresco en tu vida.»]

No esperes resultados distintos si siempre haces lo mismo

No sé si recuerdas que uno de los libros que sorteaba en el primer aniversario del blog se llamaba: Donde tus Sueños te lleven, de Javier Iriondo. Es un libro perfecto si necesitas que alguien te abra los ojos, si te sientes estancada en tu vida y no sabes cómo avanzar. A mí me ayudó mucho en su día y te lo recomiendo al 100%.

Échale un vistazo a este vídeo:

Si aun así te sigue costando arrancar párate a pensar por un momento:

¿Qué es lo peor qué podría pasarte? Y, en ese caso, ¿podrías hacer algo por remediar o mejorar esa situación? ¿Cómo podrías hacerle frente? Seguro que se te ocurre al menos una cosa que podrías hacer para esquivar esa pequeña piedra del camino y que no te impida continuar tu viaje hacia tu objetivo.

Y, aunque llegado el momento la cosa no saliese como esperabas, no te centres en lo que ha salido mal si no  en todas las cosas que han salido bien, todo aquello que has hecho, lo que has conseguido y lo que te ha hecho llegar a esa nueva etapa del camino en la que te encontrarás.

Ahora párate a pensar: ¿Qué pasaría si no hicieras absolutamente nada? ¿Te gusta más cómo es tu vida actualmente?

Pero, ¿y si tuvieras éxito? ¿Cómo cambiaría todo? ¿se te mueve algo por dentro sólo de pensarlo? Pues agárrate a ello y deja de darle vueltas.

Cómo te he comentado muchas veces el éxito para conseguir algo radica en dividir lo que tienes que hacer hasta los pasitos más minúsculos. Comienza por esos pequeños pasos, céntrate en dar sólo esos pasitos que te irán acercando poco a poco a tu objetivo y, el día que menos te lo esperes, ahí estará. Delante de ti. Esperándote con los brazos abiertos.

Por último, te invito a que veas esta charla de TED que resume a la perfección todo lo que te he contado en este post:

Si no puedes ver el vídeo haz click aquí.

¿El miedo al fracaso es, en tu caso, lo que te impide avanzar?

¿Cómo ha sido el camino hacia alguno de tus éxitos pasados?

¿Has preguntado a tres personas que hayan tenido éxito? ¿Cómo han sido sus caminos?

***

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Ayuda, ¡estoy bloqueada! – Miedo al Fracaso

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Cambio de Vida y Superación Personal, Pasiones y Creatividad, Uncategorized

Durante o después de un bloqueo es muy común tener la sensación de comportarte como una gallina sin cabeza. Es como si tu cuerpo siguiera la rutina diaria, das vueltas y vueltas de una idea a otra sin llegar a empezar ninguna. Nada te convence, te sientes apática.

Unos días no tienes fuerzas y otros te levantas con la intención de comerte el mundo. Lo malo es que, al final del día, te acuestas con la sensación de no haber tomado ninguna decisión. No eres capaz de encontrar tiempo para ti. Tampoco eres capaz de encontrar tiempo para algún proyecto ya que realmente tampoco eres capaz de elegir uno o, realmente, ninguno te motiva lo suficiente como para volver a arrancar la maquinaria.

¿Qué hacemos en estos casos?

Te cuento lo que hice en su día y lo que voy a hacer ahora. Si has leído post anteriores o estás apuntada al newsletter sabrás que he pasado por un período de hibernación creativa a raíz ¿del embarazo? (eso creo).

Y si te ha pasado lo mismo, te encontrarás fustigándote todos los días pensando: ¿y ahora qué? … Con lo claros que parecían los objetivos hace unos meses. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo vuelvo al punto en el que tenía mil mariposas por el estómago?

Pues no sé para ti, pero la respuesta no es fácil. Si ya has pasado por ello, seguramente recordarás esa sensación de la que hemos hablado muchas veces:

Te has adentrado en un estado en el que estás esperando que alguien llegue con su varita mágica y en un efectivo golpe te haga encontrar la respuesta. O, dicho de otro modo, crees que alguien va a llegar con una gran bola de cristal y te va a mostrar el camino que debes tomar.

Pero, oh señoras. La respuesta como siempre es el camino más fácil: Y es que si esperas que alguien arregle tu camino sin arreglar tu misma tu interior, estás muy pero que muy equivocada.

Ni va a aparecer el hada madrina, ni existen las bolas de cristal que te muestran tu futuro.

La respuesta tenemos que buscarla nosotras mismas.

¿Y cómo?

Pues voy a remontarme casi doce meses atrás y te voy a contar qué me funcionó en su día. Y qué, espero me vuelva a dar los mismos resultados que estos meses atrás (¿por qué no?).

Si te has salido del camino, si te has tropezado con un montón de piedras. ¿Qué vas a hacer? ¿Quedarte sentada esperando a que vengan a buscarte? ¿O ponerte la zapatilla que se te ha caído y volver a ponerte en marcha?

Pues ahí está el tema.

Párate a pensar: ¿Qué diferencia había entre las épocas que estabas más activa creativamente y ahora que estás de bajón o bloqueada?
  • ¿Cuánto tiempo te dedicabas a ti misma?
  • ¿Disfrutabas de nuevas experiencias?
  • ¿Aprendías sobre algo nuevo?
  • ¿Practicabas alguna pasión?
  • ¿Te parabas a pensar en lo que te hacía feliz?
  • ¿Dedicabas tiempo cada día a agradecer lo que tenías?
  • ¿Pasabas tiempo con la familia, amigos y seres queridos?
  • ¿Estabas rodeada de gente creativa?
  • ¿Compartías tus proyectos e ilusiones con otras personas?
  • ¿Sacabas tiempo de debajo de las piedras para hacer las cosas que querías o te gustaban?
  • ¿Tenías sueños o algún objetivo que te motivaba a continuar?
  • ¿Hacías planes?
  • ¿Tenías un control sobre las tareas que debías hacer?

Seguro que se te ocurren mil preguntas más y mil diferencias entre esas fases y la fase actual.

Es muy muy muy complicado volver a encontrar la pasión y volver a tener sueños cuando ni si quiera te das permiso para dedicarte un tiempo al día, aunque sean cinco minutos. Estás tan amoldada a la rutina que simplemente te dejas llevar por la corriente actual. ¡Ni siquiera dedicas tiempo a pensar!

[Tweet «Es muy complicado volver a encontrar la pasión ¡cuando ni siquiera dedicas tiempo a pensar!»]

Lo más cómodo se ha vuelto: levantarte, trabajar, llegar del trabajo reventada, dejarte vencer por ese estado apático, echarle la culpa al exceso de trabajo, a la salud, al no querer saber qué hacer con tu vida… En definitiva: te has vuelto vaga y has tirado por el camino fácil: la culpa es de un factor externo que no depende de ti.

¡ERROR!

Ya lo vimos hace varios meses: en el momento en que la maquinaria se para es muy complicado volver a ponerla en marcha (¡pero no imposible!)

Doy fe (y me autoflagelo por haberme dejado llegar a este punto).

Don’t worry, hay solución. Así que ni tu ni yo nos vamos a seguir flagelando por ello.

SOLUCIÓN:

Introducir pequeños cambios que nos vayan ayudando a ir saliendo de este estado de hibernación. Realmente nuestra maquinaria está muy sedienta de lubricante, pero nuestra mente no puede pasar de 0 a 100 en un segundo. Lo mejor es reparar lo que esté roto, lubricar e ir probando todos los engranajes, que funcionen bien, cambiar los que se hayan estropeado y, una vez esté todo en marcha de nuevo, comenzar un tratamiento preventivo para que esto no vuelva a pasar.

¿Qué has dejado de dedicarte tiempo para ti?

Fija 5, 10, 15, 30 minutos al día para volver a conectar con tu interior y tus sueños. Y no significa que ese tiempo sean los cinco minutos de ducharse, la media hora que te cuesta ir y volver al curro,… No. Tiene que ser un tiempo en el que te sientes frente a un papel y simplemente escribas, pintes, colorees, bailes, medites,… Unos minutos en los que vas a sacar fuera todo lo que llevas dentro, o escribir/pensar/expresar algo que te haga sentir feliz, triste, ilusionada, sexy,… tú elegirás cada día el tema. Y cada día lo expresarás cómo más a gusto te sientas.

«¡Pero es que no tengo tiempo!»

¿No eras capaz de levantarte hace unos meses a las seis de la mañana para llevar adelante ese proyecto? ¿Seguro que no puedes cambiar el sentarte en el sofá por esos minutos para ti? ¿O dejar de tomar un café de una hora todas las mañanas con las demás mamis del cole? ¿O acostarte cinco minutos más tarde? ¿O dejar de estar pendiente del whatsapp, redes sociales o navegar sin sentido por internet?

Venga, ¡seguro que ahora estás haciendo un montón de actividades improductivas que puedes cambiar por esos cinco minutos diarios para ti!

«Es imposible. Tengo demasiadas cosas que hacer…»

¿Seguro? ¿Realmente son taaaaaaan importantes todas esas tareas que están por encima de ti, tus pasiones y tus sueños? ¿O sólo son excusas para no enfrentarte a lo que de verdad te puede cambiar la vida y hacer feliz? Se está tan cómoda en tu sofá blandito lleno de cojines mulliditos que no es nada fácil sentarte en esa otra silla tan tosca y fea, ¿verdad?… (lee sin falta este post para saber de qué va el tema).

«Vale, me he dado cuenta que debo cambiar. ¿Y cómo me organizo para sacar tiempo de debajo de las piedras?»

¿Conoces el Reto Zen to Done? A mí me ayudó muchísimo a limpiar mi mente de obligaciones, a ser muy productiva, conseguir todo lo que me propuse, a mantenerme motivada en mis objetivos, a ser por fin organizada…

(hablo en pasado porque la hibernación hibernal se llevó mi organización y planificación y voy a volver a ponerme a ello para conseguir todo lo que conseguí en su día gracias al Reto ZTD).

Cambia el «tengo qué hacer esto» por el «Voy a hacer…»

«Tener que» equivale a «debería hacerlo, pero en el fondo sé que voy a posponerlo siempre». En cambio el «voy a hacer» te ayuda a decirte a ti misma: «Sí, ¡lo voy a hacer! Sin excusas».

Recuerda: No vale hablar si no te pones plazos. Si decides hacer una cosa, decide al mismo tiempo cuándo lo vas a hacer.

«Necesito algo para motivarme, algo que me ayude a avanzar, a poner rumbo a mi vida.»

Paso 1: dedica tiempo para ti.

Paso 2: ¿sigues haciéndote esta pregunta? introduce pequeños cambios en tu vida: algún curso nuevo, cambia tus rutinas, los muebles de casa, prueba a entrar cada día a una tienda, café, o sitio nuevo, … en definitiva: haz cada día algo distinto.

Paso 3: Retoma tus pasiones. Dedícales tiempo, prueba nuevas técnicas, ¡enseña el resultado al mundo!

Una vez hayas introducido cambios en tu vida y estés dedicando tiempo para ti, la motivación vendrá sola. Ya lo verás.

«Necesito que alguien tire de mí, ahora mismo no tengo fuerzas.»

Ábrete y compártelo con tus seres queridos. Y si te rodeas de personas creativas con las que poder compartir proyectos, sueños, ilusiones y fracasos, te alimentarás de la energía que se va a mover y te ayudará a seguir adelante siempre que vuelvas a sentir que las fuerzas flaquean.

EN RESUMEN

Salir de un bloqueo a veces es fácil y otras requiere un esfuerzo algo mayor. Unas veces das con la solución y otras caes en otro bloqueo de otro tipo. No desesperes, todos pasamos por ello y todos salimos de esas fases.

Si acabas de salir de algún bloqueo o has pasado de la euforia a no tener ganas de hacer absolutamente nada, significa que tu maquinaria (cuerpo y/o mente) necesitaba descansar. No es algo malo, puedes aprovechar para ir haciendo pequeñas cosas que se habían quedado pendientes hasta ahora (ya lo vimos en el post sobre cómo sobrevivir al estado de Calma Tensa).

Sin embargo, una vez pasado ese estado pueden ocurrir dos cosas: o que se vuelva a poner en marcha la maquinaria o que te dejes llevar por el camino fácil, caigas en las fauces de la rutina y des (sin darte cuenta) al enorme botón rojo de «stop creatividad».

Las soluciones, son las que te he contado en este post: debes volver a encontrarte contigo misma, sacar tiempo para ti, para manifestar tus alegrías, tus penas, tus sueños, ¡todo lo que sientas y pienses!. Ya sea escribiendo, cantando, bailando, pintando, meditando… elige la fórmula que más te guste. Mientras no vuelvas a reconectar con tus sueños, no saldrás de este estado de aletargamiento.

No des la batalla por perdida. ¡Dentro de ti hay un mundo sin explorar! Tienes tanto que dar al mundo que necesitas sacarlo fuera. No te dejes llevar por las voces que te dicen: «es demasiado tarde, ¿a dónde vas queriendo hacer eso?, yo no valgo para eso, …»

Permítete volver a soñar.

[Tweet «Permítete volver a soñar»]

***

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Durante o después de un bloqueo es muy común tener la sensación de comportarte como una gallina sin cabeza. Es como si tu cuerpo siguiera la rutina diaria, das vueltas y vueltas de una idea a otra sin llegar a empezar ninguna. Nada te convence, te sientes apática.

Unos días no tienes fuerzas y otros te levantas con la intención de comerte el mundo. Lo malo es que, al final del día, te acuestas con la sensación de no haber tomado ninguna decisión. No eres capaz de encontrar tiempo para ti. Tampoco eres capaz de encontrar tiempo para algún proyecto ya que realmente tampoco eres capaz de elegir uno o, realmente, ninguno te motiva lo suficiente como para volver a arrancar la maquinaria.

¿Qué hacemos en estos casos?

Te cuento lo que hice en su día y lo que voy a hacer ahora. Si has leído post anteriores o estás apuntada al newsletter sabrás que he pasado por un período de hibernación creativa a raíz ¿del embarazo? (eso creo).

Y si te ha pasado lo mismo, te encontrarás fustigándote todos los días pensando: ¿y ahora qué? … Con lo claros que parecían los objetivos hace unos meses. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo vuelvo al punto en el que tenía mil mariposas por el estómago?

Pues no sé para ti, pero la respuesta no es fácil. Si ya has pasado por ello, seguramente recordarás esa sensación de la que hemos hablado muchas veces:

Te has adentrado en un estado en el que estás esperando que alguien llegue con su varita mágica y en un efectivo golpe te haga encontrar la respuesta. O, dicho de otro modo, crees que alguien va a llegar con una gran bola de cristal y te va a mostrar el camino que debes tomar.

Pero, oh señoras. La respuesta como siempre es el camino más fácil: Y es que si esperas que alguien arregle tu camino sin arreglar tu misma tu interior, estás muy pero que muy equivocada.

Ni va a aparecer el hada madrina, ni existen las bolas de cristal que te muestran tu futuro.

La respuesta tenemos que buscarla nosotras mismas.

¿Y cómo?

Pues voy a remontarme casi doce meses atrás y te voy a contar qué me funcionó en su día. Y qué, espero me vuelva a dar los mismos resultados que estos meses atrás (¿por qué no?).

Si te has salido del camino, si te has tropezado con un montón de piedras. ¿Qué vas a hacer? ¿Quedarte sentada esperando a que vengan a buscarte? ¿O ponerte la zapatilla que se te ha caído y volver a ponerte en marcha?

Pues ahí está el tema.

Párate a pensar: ¿Qué diferencia había entre las épocas que estabas más activa creativamente y ahora que estás de bajón o bloqueada?
  • ¿Cuánto tiempo te dedicabas a ti misma?
  • ¿Disfrutabas de nuevas experiencias?
  • ¿Aprendías sobre algo nuevo?
  • ¿Practicabas alguna pasión?
  • ¿Te parabas a pensar en lo que te hacía feliz?
  • ¿Dedicabas tiempo cada día a agradecer lo que tenías?
  • ¿Pasabas tiempo con la familia, amigos y seres queridos?
  • ¿Estabas rodeada de gente creativa?
  • ¿Compartías tus proyectos e ilusiones con otras personas?
  • ¿Sacabas tiempo de debajo de las piedras para hacer las cosas que querías o te gustaban?
  • ¿Tenías sueños o algún objetivo que te motivaba a continuar?
  • ¿Hacías planes?
  • ¿Tenías un control sobre las tareas que debías hacer?

Seguro que se te ocurren mil preguntas más y mil diferencias entre esas fases y la fase actual.

Es muy muy muy complicado volver a encontrar la pasión y volver a tener sueños cuando ni si quiera te das permiso para dedicarte un tiempo al día, aunque sean cinco minutos. Estás tan amoldada a la rutina que simplemente te dejas llevar por la corriente actual. ¡Ni siquiera dedicas tiempo a pensar!

[Tweet «Es muy complicado volver a encontrar la pasión ¡cuando ni siquiera dedicas tiempo a pensar!»]

Lo más cómodo se ha vuelto: levantarte, trabajar, llegar del trabajo reventada, dejarte vencer por ese estado apático, echarle la culpa al exceso de trabajo, a la salud, al no querer saber qué hacer con tu vida… En definitiva: te has vuelto vaga y has tirado por el camino fácil: la culpa es de un factor externo que no depende de ti.

¡ERROR!

Ya lo vimos hace varios meses: en el momento en que la maquinaria se para es muy complicado volver a ponerla en marcha (¡pero no imposible!)

Doy fe (y me autoflagelo por haberme dejado llegar a este punto).

Don’t worry, hay solución. Así que ni tu ni yo nos vamos a seguir flagelando por ello.

SOLUCIÓN:

Introducir pequeños cambios que nos vayan ayudando a ir saliendo de este estado de hibernación. Realmente nuestra maquinaria está muy sedienta de lubricante, pero nuestra mente no puede pasar de 0 a 100 en un segundo. Lo mejor es reparar lo que esté roto, lubricar e ir probando todos los engranajes, que funcionen bien, cambiar los que se hayan estropeado y, una vez esté todo en marcha de nuevo, comenzar un tratamiento preventivo para que esto no vuelva a pasar.

¿Qué has dejado de dedicarte tiempo para ti?

Fija 5, 10, 15, 30 minutos al día para volver a conectar con tu interior y tus sueños. Y no significa que ese tiempo sean los cinco minutos de ducharse, la media hora que te cuesta ir y volver al curro,… No. Tiene que ser un tiempo en el que te sientes frente a un papel y simplemente escribas, pintes, colorees, bailes, medites,… Unos minutos en los que vas a sacar fuera todo lo que llevas dentro, o escribir/pensar/expresar algo que te haga sentir feliz, triste, ilusionada, sexy,… tú elegirás cada día el tema. Y cada día lo expresarás cómo más a gusto te sientas.

«¡Pero es que no tengo tiempo!»

¿No eras capaz de levantarte hace unos meses a las seis de la mañana para llevar adelante ese proyecto? ¿Seguro que no puedes cambiar el sentarte en el sofá por esos minutos para ti? ¿O dejar de tomar un café de una hora todas las mañanas con las demás mamis del cole? ¿O acostarte cinco minutos más tarde? ¿O dejar de estar pendiente del whatsapp, redes sociales o navegar sin sentido por internet?

Venga, ¡seguro que ahora estás haciendo un montón de actividades improductivas que puedes cambiar por esos cinco minutos diarios para ti!

«Es imposible. Tengo demasiadas cosas que hacer…»

¿Seguro? ¿Realmente son taaaaaaan importantes todas esas tareas que están por encima de ti, tus pasiones y tus sueños? ¿O sólo son excusas para no enfrentarte a lo que de verdad te puede cambiar la vida y hacer feliz? Se está tan cómoda en tu sofá blandito lleno de cojines mulliditos que no es nada fácil sentarte en esa otra silla tan tosca y fea, ¿verdad?… (lee sin falta este post para saber de qué va el tema).

«Vale, me he dado cuenta que debo cambiar. ¿Y cómo me organizo para sacar tiempo de debajo de las piedras?»

¿Conoces el Reto Zen to Done? A mí me ayudó muchísimo a limpiar mi mente de obligaciones, a ser muy productiva, conseguir todo lo que me propuse, a mantenerme motivada en mis objetivos, a ser por fin organizada…

(hablo en pasado porque la hibernación hibernal se llevó mi organización y planificación y voy a volver a ponerme a ello para conseguir todo lo que conseguí en su día gracias al Reto ZTD).

Cambia el «tengo qué hacer esto» por el «Voy a hacer…»

«Tener que» equivale a «debería hacerlo, pero en el fondo sé que voy a posponerlo siempre». En cambio el «voy a hacer» te ayuda a decirte a ti misma: «Sí, ¡lo voy a hacer! Sin excusas».

Recuerda: No vale hablar si no te pones plazos. Si decides hacer una cosa, decide al mismo tiempo cuándo lo vas a hacer.

«Necesito algo para motivarme, algo que me ayude a avanzar, a poner rumbo a mi vida.»

Paso 1: dedica tiempo para ti.

Paso 2: ¿sigues haciéndote esta pregunta? introduce pequeños cambios en tu vida: algún curso nuevo, cambia tus rutinas, los muebles de casa, prueba a entrar cada día a una tienda, café, o sitio nuevo, … en definitiva: haz cada día algo distinto.

Paso 3: Retoma tus pasiones. Dedícales tiempo, prueba nuevas técnicas, ¡enseña el resultado al mundo!

Una vez hayas introducido cambios en tu vida y estés dedicando tiempo para ti, la motivación vendrá sola. Ya lo verás.

«Necesito que alguien tire de mí, ahora mismo no tengo fuerzas.»

Ábrete y compártelo con tus seres queridos. Y si te rodeas de personas creativas con las que poder compartir proyectos, sueños, ilusiones y fracasos, te alimentarás de la energía que se va a mover y te ayudará a seguir adelante siempre que vuelvas a sentir que las fuerzas flaquean.

EN RESUMEN

Salir de un bloqueo a veces es fácil y otras requiere un esfuerzo algo mayor. Unas veces das con la solución y otras caes en otro bloqueo de otro tipo. No desesperes, todos pasamos por ello y todos salimos de esas fases.

Si acabas de salir de algún bloqueo o has pasado de la euforia a no tener ganas de hacer absolutamente nada, significa que tu maquinaria (cuerpo y/o mente) necesitaba descansar. No es algo malo, puedes aprovechar para ir haciendo pequeñas cosas que se habían quedado pendientes hasta ahora (ya lo vimos en el post sobre cómo sobrevivir al estado de Calma Tensa).

Sin embargo, una vez pasado ese estado pueden ocurrir dos cosas: o que se vuelva a poner en marcha la maquinaria o que te dejes llevar por el camino fácil, caigas en las fauces de la rutina y des (sin darte cuenta) al enorme botón rojo de «stop creatividad».

Las soluciones, son las que te he contado en este post: debes volver a encontrarte contigo misma, sacar tiempo para ti, para manifestar tus alegrías, tus penas, tus sueños, ¡todo lo que sientas y pienses!. Ya sea escribiendo, cantando, bailando, pintando, meditando… elige la fórmula que más te guste. Mientras no vuelvas a reconectar con tus sueños, no saldrás de este estado de aletargamiento.

No des la batalla por perdida. ¡Dentro de ti hay un mundo sin explorar! Tienes tanto que dar al mundo que necesitas sacarlo fuera. No te dejes llevar por las voces que te dicen: «es demasiado tarde, ¿a dónde vas queriendo hacer eso?, yo no valgo para eso, …»

Permítete volver a soñar.

[Tweet «Permítete volver a soñar»]

***

El post de Ayuda, ¡estoy bloqueada! – No tengo ganas de hacer nada. Mi creatividad, ha muerto aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

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Muchas veces me he sentido frustrada, culpable, por tener mil ideas en la cabeza y soñar con llevarlas todas a cabo. El problema es que casi todas las veces que he comenzado a hacer realidad alguna de esas ideas, he terminado por desmotivarme y dejarlas a mitad. Así, sin razón aparente.

Al igual que con el ciclo de nuestras pasiones, la euforia de comenzar un proyecto nuevo se esfuma pasado un tiempo. No entiendo muy bien porqué, pero algo pasa que hace que termine aburriéndome o sintiendo pereza por seguir.

El fin, es siempre el mismo: dejar las cosas a mitad.

Esto es algo que nos puede ocurrir muchas veces, no siempre tenemos porque terminar todo lo que empezamos. El problema reside cuando comenzamos a que la cantidad de proyectos inacabados supera a la cantidad de proyectos terminados.

¿Qué está ocurriendo?

¿Cómo te afecta?

A mí, por lo menos, me paraliza, me desmotiva y me hace sentir en cierta manera fracasada o que algo está fallando.

¿Estaré eligiendo correctamente los proyectos que empiezo? ¿En qué me estaré equivocando?

¿A ti también te pasa?

¿Sientes que es una historia que siempre se repite? ¿no sabes cómo ponerle solución?

He estado buscando causas y soluciones por internet y esto es lo que he encontrado.

 

CAUSAS:
1. Nos enamoramos del proyecto y no nos fijamos en los «peros».

Esta es la causa más común. Al igual que nos pasa cuando descubrimos una nueva pasión, nos cegamos, no podemos dejar de pensar en otra cosa. Ese nuevo proyecto que vamos a comenzar nos parece igual de maravilloso, nos hace sentir mariposas en el estómago.

Todo parece muy bonito al principio y, tanto es así, que no nos fijamos en lo que se esconde realmente detrás: Los obstáculos, las piedras del camino, los «peros» de ese proyecto.

El problema es, como en cualquier relación, cuando comienza a desvanecerse ese halo inicial que trae el enamoramiento y comienzan a aflorar los inconvenientes del proyecto: cuando nos topamos con ellas, nos rendimos. Realmente no es lo que íbamos buscando. Así que lo abandonamos.

2. No quiero que la diversión se acabe.

En parte está un poco relacionado con la causa anterior: nos volvemos adictas a la primera fase del proyecto, la bonita, la llena de ilusiones.

¿Conoces a alguna persona que siempre va saltando de una pareja a otra tras sólo unos meses de relación? Pues seguramente le ocurra lo mismo.

No queremos caer en la rutina, llegar a la parte aburrida, así que preferimos dejarlo en este punto y buscar un nuevo proyecto que nos haga mantenernos en la ilusión de comenzar algo nuevo.

3. Me he puesto el listón demasiado alto.

Esto suele ocurrir cuando has triunfado con algún proyecto anterior. Sientes que has dejado el listón tan alto que va a ser difícil conseguir el mismo nivel de resultados. Y, si no lo ves claro, optas por la solución más fácil: abandonas, antes que fallar.

4. Comienzas las dudas: ¿Y si no gusta?

Otra de las causas, cuando te haces dudar a ti misma constantemente: ¿es lo suficientemente bueno? ¿y si no les gusta a los demás? Dependes tanto de la opinión de los demás que se instala la inseguridad en ti, en tu cabeza y en tu proyecto. Comienzas a dudar y al final optas por el mismo camino que en el caso anterior: vuelves a decir dejarlo en ese punto antes que hacer algo que no sea del todo bueno o que te haga sentir fracasada ante los demás.

 

7 POSIBLES SOLUCIONES
1. Busca un patrón:

Piensa en todas las veces que has empezado y dejado a mitad algún proyecto o idea. Seguramente haya algún patrón del que no estás siendo consciente.

Prueba a escribir en un cuaderno todos esos proyectos inacabados y ahora responde para cada uno:

  • ¿Qué te motivó a empezarlo?
  • ¿Cuándo lo abandonaste?
  • ¿Por qué lo abandonaste?
2. Se realista con lo que te propones:

¿Aprender chino en un mes? ¿Ordenar toda la casa en un fin de semana? Quizás no estás estableciendo los plazos adecuados para llevar a cabo esos proyectos. Sé realista y consciente que las cosas se consiguen pasito a pasito. No intentes saltarte ninguna fase del proceso ni quieras correr demasiado.

Establece un plan para conseguirlo, define los pasos que tienes que seguir para conseguirlo y desglósalos o divídelos en los mini-pasos más pequeños que puedas dar (aquí te enseño cómo).

3. ¿Te apasiona realmente ese nuevo proyecto?

Si la respuesta no es un «¡¡¡SÍ!!!» rotundo, ni te molestes en perder el tiempo con él. Si comienzas algo que no te remueve todo por dentro, será muy difícil mantener la motivación que te ayudará a superar obstáculos, aguantar si se alarga más de lo esperado y trabajar lo que haga falta para llevarlo hasta el final.

Si sientes que estás medio motivada pero no terminas de sentir esa pasión que no te deja dormir por las noches, también puedes probar a informarte un poco sobre el tema antes de lanzarte a la piscina del todo, hacer algún curso, hablar con alguien que esté en el punto al que te gustaría llegar con ese proyecto… Si la cosa no te convence, mejor no empezarlo. Sin embargo, si con lo que has probado o visto sientes que comienzas a apasionarte, es buena señal. ¡Igual vale la pena intentarlo!

4. Mantén la mirada fija en el objetivo final:

¿Cuál es la razón por la que comenzaste con ese proyecto? Realiza un moodboard o tablero inspiración en el que crees un collage con imágenes, citas, texturas, … cualquier cosa que te recuerde a cómo será tu vida o te gustaría que fuese cuando hayas terminado ese proyecto. Tenlo siempre a mano, intenta verlo todos los días y recurre a él siempre que sientas que la pasión disminuye para recordarte porqué comenzaste y te comprometiste a hacerlo.

Éste por ejemplo, es el que hice antes de comenzar con el blog y verlo me ayuda mucho a mantener el foco en el fin que deseé al principio:

 

MoodBoard Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos

 

5. Deja a un lado el perfeccionismo:

Ya lo vimos la semana pasada. Evita que se convierta en una excusa para no terminar las cosas. Si nunca es lo suficientemente bueno para ti o siempre se te ocurren excusas para no terminar un proyecto, échale un vistazo al post de la semana pasada para ver cómo puedes solucionarlo.

6. Deja de procrastinar:

Comprométete contigo misma. Si dijiste que terminarías el proyecto en 3 semanas, cumple tu promesa y no caigas en la tentación de ponerte a hacer otra cosa y dejar ese proyecto para otro momento. No subestimes el poder de una satisfacción temporal por la satisfacción de haber terminado algo con lo que te habías comprometido contigo misma. La diferencia es brutal.

Trabajar bajo presión es sinónimo de conseguir unos peores resultados. Si vas dejando las tareas del proyecto para más tarde y al final se te acaba el plazo marcado, tu cabeza no rendirá igual y además no trabajarás a gusto. Hacer las cosas sin pasión es la peor manera de trabajar.

¿Qué has estado procrastinando y haciendo otras actividades «más apetecibles»? Apárcalas a un lado y vuelve a poner en marcha la maquinaria. Coge una tarea cualquiera del proyecto y ¡ponte con ella!

7. Las reglas están para romperlas:

Si te has marcado una serie de pasos para hacer un proyecto y te apetece hacer uno antes que otro, sin seguir el orden lógico establecido. ¡Hazlo! He leído que es una manera muy efectiva para sentirte siempre motivada ya que siempre vas a hacer lo que te apetece hacer en ese momento, sin que tenga que ser necesariamente: paso 1, luego el 2, luego el 3…

***

Cómo ves, soluciones hay muchas. ¿Sufres de este bloqueo? ¿Te animas a buscar tu patrón de abandono?

Yo, la verdad, me siento un poco cansada de estar dejando siempre todo a medias y me gustaría comenzar a llevar a cabo alguna de mis ideas y sueños. He elegido el proyecto de transformar mi casa en un hogar, que dejé a mitad a principios de año.

¿Te unes? ¿Qué proyecto de los que tienes a medias te comprometes a terminar?

***

Bundle Gastronomía

* El Plazo para conseguir el Bundle termina el 18 de Diciembre de 2018.

Ayuda, ¡estoy bloqueada! – No termino las cosas que empiezo

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Si alguien te dijera que te definas en unas pocas palabras, podrías rápidamente decirle (como algo positivo): «Soy muy perfeccionista»

Sin embargo, ¿qué se esconde detrás de esta característica que parece, a priori, una virtud?

Las personas perfeccionistas (entre las que, por desgracia, tengo que incluirme):

  • Solemos ser personas detallistas.
  • Estamos empeñadas en querer que todo salga bien y a la primera.
  • Somos muy críticas con nosotras mismas: si algo no sale bien, nos auto-convencemos que podríamos haberlo hecho mejor de otra manera y nos castigamos por no haber sabido verlo antes.
  • No somos buenas aceptando la crítica. Realmente es algo que nos desestabiliza, nos sentimos atacadas, heridas. Pensamos que en realidad se están metiendo con nosotras y no con lo que hemos hecho.
  • Si las cosas salen bien, nos sentimos eufóricas. Si algo sale mal, nos hundimos.
  • Nos obsesionamos con los pequeños detalles (normalmente, detalles muy tontos y sin sentido).
  • Y nuestra peor característica: si no lo vamos a hacer bien, sentimos que no debemos gastar energía en hacerlo.
SI NO LO HAGO PERFECTO, MEJOR NO HACERLO = ¿Es en realidad una manera de auto-convencerse para no hacerlo?

No es que nos tengamos que conformar con algo a medias, es querer estar siempre por encima a la hora de hacer las cosas. El 100% no nos vale, sentimos la necesidad de dar continuamente el 200% de nosotras.

«Tengo que ser la mejor»

Nos marcamos unos objetivos tan altos que no queremos arriesgarnos a hacer algo que no sea lo «suficientemente bueno». En caso que pensemos que podemos enfrentarnos a esta situación, que no va a ser perfecto, sino muy bueno o bastante bueno, preferimos ni siquiera empezarlo, ni siquiera intentarlo para no equivocarnos.

Nos sentimos muy emocionadas pensando en lo que vamos a hacer, pero conforme se acerca el momento de terminarlo o mostrarlo comienzan las dudas. En el caso de algo que hacemos para otra persona, este miedo a que no sea perfecto equivale a miedo a que rechacen eso que estamos haciendo y equivale también a un deseo oculto de desear que los demás nos den su aprobación.

Nos sentimos constantemente presionadas. Y no es que esa presión venga desde fuera, es que nos auto-convencemos que todo tiene que ser siempre perfecto, sin ningún fallo, sin que de lugar a algún «pero…».

Y lo que es peor, no somos capaces de aceptar las críticas. Que alguien tenga algo que decir de nuestro trabajo o acciones que no sea felicitarnos por lo bien que lo estamos haciendo, lo sentimos como una crítica hacia nosotras mismas. Si a alguien no le gusta lo que hacemos, equivale para las que somos perfeccionistas que no les gustamos.

«No te gusta lo que hago = No te gusto»

Nos ponemos a la defensiva. Nos duele, nos sentimos heridas. Nos auto-culpamos por no haber sabido hacerlo mejor. Sentimos que hemos fracasado. Y nos hundimos.

Ese es nuestro mayor problema: pensamos que, o es un éxito, o un fracaso.

No damos opción a pensar que esas críticas pueden ayudarnos a ser mejores, a aprender de nuestros errores. Es lo que nos diferencia del resto: las personas no perfeccionistas aceptan la crítica, la abrazan, la agradecen y la vuelven a su favor para conseguir mejorar, poco a poco, lo que hacen. Los errores van quedando atrás… ¡no importan tanto!

Sin embargo nosotras, las perfeccionistas, nos sentimos mal e intentamos contrarrestar esa sensación queriendo ser aún mejores para la próxima vez (si nos sentimos capaces de volver a intentarlo). En contra de parecer una solución, es sólo una manera de agravar el problema. Ya que subimos y subimos el listón, que cada vez está más y más alto, y cada vez nos sentimos menos capaces de terminar algo por no poder alcanzar ese nivel tan exagerado de perfeccionismo que nos hemos impuesto.

Ese vacío interior que tenemos se transforma en una necesidad (tóxica) de querer satisfacer constantemente a los demás, de necesitar su aprobación para todo lo que hagamos.

Necesitamos aprender a valorar nuestros defectos, a valorar qué es lo que nos hace ser como somos. A no sentirnos avergonzadas por ello. Hay que darle la vuelta a la tortilla.

Hay una forma de arte de la que no sé si has oído hablar: Se llama WABI SABI.

Se basa en aprender a amar la imperfección, de tal manera, que se basa en que lo que realmente da valor a algo es el nivel de imperfección que tenga. Aquí van unos ejemplos:

 

WabiSabi

Fuentes: whiteforestpottery ; Lilu Ceramics ; trendland.comwabisabi-style.blogspot.comAnne Fallis Elliott ; En mi espacio vital

 

Si eres una perfeccionista, como yo, seguramente te eches las manos a la cabeza al ver alguna de estas obras de arte, pensando en cómo alguien ha podido ser capaz de dejar algo así, sin haberse esforzado lo más mínimo en mejorarlo un poco.

Sin embargo, ahí es dónde radica su belleza, su valor y donde se muestra la verdadera naturaleza del artista que ha creado cada pieza.

Intenta verlo desde ese prisma, totalmente nuevo para ti: lo que hace único todo lo que haces, es aquello que muestra tus imperfecciones, que muestra cómo eres en realidad.

[Tweet «Lo que hace único y bello todo lo que haces es aquello que muestra tus imperfecciones, tu esencia.»]

Mi cuñada que estudió Bellas Artes, me contaba hace unos días (tras enseñarme un retrato que había hecho y en el que se veían los restos de trazos que había borrado), que son los llamados «arrepentimientos». Y es lo que le da belleza al dibujo.

 

Ejemplo de arrepentimientos en una obra de Leonardo da Vinci (fuente)

 

Estos arrepentimientos, imperfecciones o como se denominen en cada ámbito de la vida es lo que da el verdadero valor a todo lo que nos rodea. Y mientras no seas capaz de apreciarlos y aceptarlos, no dejarás de sentir ese vacío y necesidad constante de querer que los demás aprueben todo lo que haces.

¿Te consideras una persona perfeccionista? ¿Te ves capaz de cambiar el prisma con el que haces las cosas a partir de ahora? ¿Eres capaz de ver ahora la belleza en los ejemplos de WabiSabi que te he puesto anteriormente?

Inténtalo y te sorprenderás de descubrir la belleza que esconde realmente cada una de esas obras, únicas, imperfectas, impresionantes.

***

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Ayuda, ¡estoy bloqueada! – Soy demasiado perfeccionista

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Si alguien te dijera que te definas en unas pocas palabras, podrías rápidamente decirle (como algo positivo): «Soy muy perfeccionista»

Sin embargo, ¿qué se esconde detrás de esta característica que parece, a priori, una virtud?

Las personas perfeccionistas (entre las que, por desgracia, tengo que incluirme):

  • Solemos ser personas detallistas.
  • Estamos empeñadas en querer que todo salga bien y a la primera.
  • Somos muy críticas con nosotras mismas: si algo no sale bien, nos auto-convencemos que podríamos haberlo hecho mejor de otra manera y nos castigamos por no haber sabido verlo antes.
  • No somos buenas aceptando la crítica. Realmente es algo que nos desestabiliza, nos sentimos atacadas, heridas. Pensamos que en realidad se están metiendo con nosotras y no con lo que hemos hecho.
  • Si las cosas salen bien, nos sentimos eufóricas. Si algo sale mal, nos hundimos.
  • Nos obsesionamos con los pequeños detalles (normalmente, detalles muy tontos y sin sentido).
  • Y nuestra peor característica: si no lo vamos a hacer bien, sentimos que no debemos gastar energía en hacerlo.
SI NO LO HAGO PERFECTO, MEJOR NO HACERLO = ¿Es en realidad una manera de auto-convencerse para no hacerlo?

No es que nos tengamos que conformar con algo a medias, es querer estar siempre por encima a la hora de hacer las cosas. El 100% no nos vale, sentimos la necesidad de dar continuamente el 200% de nosotras.

«Tengo que ser la mejor»

Nos marcamos unos objetivos tan altos que no queremos arriesgarnos a hacer algo que no sea lo «suficientemente bueno». En caso que pensemos que podemos enfrentarnos a esta situación, que no va a ser perfecto, sino muy bueno o bastante bueno, preferimos ni siquiera empezarlo, ni siquiera intentarlo para no equivocarnos.

Nos sentimos muy emocionadas pensando en lo que vamos a hacer, pero conforme se acerca el momento de terminarlo o mostrarlo comienzan las dudas. En el caso de algo que hacemos para otra persona, este miedo a que no sea perfecto equivale a miedo a que rechacen eso que estamos haciendo y equivale también a un deseo oculto de desear que los demás nos den su aprobación.

Nos sentimos constantemente presionadas. Y no es que esa presión venga desde fuera, es que nos auto-convencemos que todo tiene que ser siempre perfecto, sin ningún fallo, sin que de lugar a algún «pero…».

Y lo que es peor, no somos capaces de aceptar las críticas. Que alguien tenga algo que decir de nuestro trabajo o acciones que no sea felicitarnos por lo bien que lo estamos haciendo, lo sentimos como una crítica hacia nosotras mismas. Si a alguien no le gusta lo que hacemos, equivale para las que somos perfeccionistas que no les gustamos.

«No te gusta lo que hago = No te gusto»

Nos ponemos a la defensiva. Nos duele, nos sentimos heridas. Nos auto-culpamos por no haber sabido hacerlo mejor. Sentimos que hemos fracasado. Y nos hundimos.

Ese es nuestro mayor problema: pensamos que, o es un éxito, o un fracaso.

No damos opción a pensar que esas críticas pueden ayudarnos a ser mejores, a aprender de nuestros errores. Es lo que nos diferencia del resto: las personas no perfeccionistas aceptan la crítica, la abrazan, la agradecen y la vuelven a su favor para conseguir mejorar, poco a poco, lo que hacen. Los errores van quedando atrás… ¡no importan tanto!

Sin embargo nosotras, las perfeccionistas, nos sentimos mal e intentamos contrarrestar esa sensación queriendo ser aún mejores para la próxima vez (si nos sentimos capaces de volver a intentarlo). En contra de parecer una solución, es sólo una manera de agravar el problema. Ya que subimos y subimos el listón, que cada vez está más y más alto, y cada vez nos sentimos menos capaces de terminar algo por no poder alcanzar ese nivel tan exagerado de perfeccionismo que nos hemos impuesto.

Ese vacío interior que tenemos se transforma en una necesidad (tóxica) de querer satisfacer constantemente a los demás, de necesitar su aprobación para todo lo que hagamos.

Necesitamos aprender a valorar nuestros defectos, a valorar qué es lo que nos hace ser como somos. A no sentirnos avergonzadas por ello. Hay que darle la vuelta a la tortilla.

Hay una forma de arte de la que no sé si has oído hablar: Se llama WABI SABI.

Se basa en aprender a amar la imperfección, de tal manera, que se basa en que lo que realmente da valor a algo es el nivel de imperfección que tenga. Aquí van unos ejemplos:

 

WabiSabi

Fuentes: whiteforestpottery ; Lilu Ceramics ; trendland.comwabisabi-style.blogspot.comAnne Fallis Elliott ; En mi espacio vital

 

Si eres una perfeccionista, como yo, seguramente te eches las manos a la cabeza al ver alguna de estas obras de arte, pensando en cómo alguien ha podido ser capaz de dejar algo así, sin haberse esforzado lo más mínimo en mejorarlo un poco.

Sin embargo, ahí es dónde radica su belleza, su valor y donde se muestra la verdadera naturaleza del artista que ha creado cada pieza.

Intenta verlo desde ese prisma, totalmente nuevo para ti: lo que hace único todo lo que haces, es aquello que muestra tus imperfecciones, que muestra cómo eres en realidad.

[Tweet «Lo que hace único y bello todo lo que haces es aquello que muestra tus imperfecciones, tu esencia.»]

Mi cuñada que estudió Bellas Artes, me contaba hace unos días (tras enseñarme un retrato que había hecho y en el que se veían los restos de trazos que había borrado), que son los llamados «arrepentimientos». Y es lo que le da belleza al dibujo.

 

Ejemplo de arrepentimientos en una obra de Leonardo da Vinci (fuente)

 

Estos arrepentimientos, imperfecciones o como se denominen en cada ámbito de la vida es lo que da el verdadero valor a todo lo que nos rodea. Y mientras no seas capaz de apreciarlos y aceptarlos, no dejarás de sentir ese vacío y necesidad constante de querer que los demás aprueben todo lo que haces.

¿Te consideras una persona perfeccionista? ¿Te ves capaz de cambiar el prisma con el que haces las cosas a partir de ahora? ¿Eres capaz de ver ahora la belleza en los ejemplos de WabiSabi que te he puesto anteriormente?

Inténtalo y te sorprenderás de descubrir la belleza que esconde realmente cada una de esas obras, únicas, imperfectas, impresionantes.

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Hace un par de años me encontré con uno de los periodos más negros de mi vida. El problema: No sabía quién era yo y no sabía qué quería hacer con mi vida.

Siempre he tenido las cosas muy claras. Siempre he tenido una especie de intuición que me mostraba el camino que debía tomar en cada etapa de mi vida: qué carrera elegir, hacia dónde dirigir mis esfuerzos laborales, quién me convenía y quién no, si debía buscar un trabajo mejor, qué tipo de negocio funcionaría para mí, …

Todo ha estado siempre muy claro. Sentía algo por dentro que me hacía vibrar si era la decisión correcta a tomar o sentía una especie de alarma que me avisaba que algo fallaba por ese otro camino.

Como te contaba al principio, todo ha estado siempre muy claro hasta hace un par de años. Momento en el que, coincidiendo con la llegada de los 30, me hice las siguientes preguntas:

¿Quién soy realmente? ¿Es así como quiero que sea mi vida? ¿Qué quiero realmente?

Pum. Una cortina negra bajó de pronto delante de mí: El gran bloqueo.

Ya te he contado en anteriores ocasiones que no es una sensación nada agradable. Sin embargo, mirándola desde la perspectiva tiempo después pienso que es una fase por la que debemos pasar todos, al menos una vez en nuestra vida. Estoy convencida que llegarán más fases como ésta. Sin embargo, tengo la esperanza que el tiempo vaya brindándome la experiencia para conseguir que sean cada vez más cortas.

Estar en esa fase en la que no tienes ni la más remota idea de qué quieres hacer con tu vida es una sensación ¡tan paralizante!… Te sientes perdida, tu autoestima se desploma, no te sientes a gusto con nada, todo te sabe a poco, te vuelves insegura. Y lo peor es cuando ves que la gente de tu alrededor tiene tan claras las cosas, avanzan, logran sus metas… Eso puede ayudarte a darte energía para seguir adelante o todo lo contrario, hundirte más y más aún. Cómo si alguien te estuviera empujando dentro de un pozo sin fondo y no te dejase subir a la superficie. Sientes que la luz cada vez queda más y más lejos. No hay salida. No hay esperanza para ti.

Sin embargo, he de decirte que SÍ la hay.

Es sólo que el proceso es largo. Muy largo. Puede durar meses o años. Mentalízate que va a suponer un gran esfuerzo, pero la recompensa final bien valdrá la pena.

PRIMER PASO

Hay dos cosas que me ayudaron a comenzar a trepar por el oscuro pozo en el que me había sumido:

La primera, ser consciente que mientras siguiese haciendo lo mismo no conseguiría resultados diferentes.

Es decir: si no cambiaba el hecho de estar lamentándome todos los días por no saber lo que quería, nunca sabría que quería hacer realmente en mi vida. Si no comenzaba a hacer algo, en vez de estar llenando mi vida de cursos y libros que nunca terminaba ni llevaba a la práctica, nunca sabría de lo que soy capaz. Si no comenzaba a relacionarme con gente nueva, no podría ampliar mi campo de visión. Si no dejaba de soñar y pasar el tiempo mirando fotos y fotos en pinterest, y me ponía a llevar a cabo algún proyecto, nunca haría realidad esos sueños ni sabría de lo que puedo llegar a ser capaz.

Toda esta suma de pequeños detalles y hábitos que había ido adquiriendo durante esos meses de frustración, se habían convertido en un gran lastre que me impedía subir por el pozo. Se habían convertido en la mano que me empujaba cada vez más hacia el fondo.

Te diré que no hace falta hacer grandes cambios. Muchas veces es necesario, sí, pero tienes que tener cuidado con escoger el camino fácil y huir de tus problemas sin haberlos solucionado, porque entonces lo único que conseguirás es que te persigan allá donde quiera que huyas vayas.

Mis pequeños cambios fueron tan tontos como estos:

  • En los paseos que daba cada día, comencé a elegir uno distinto cada día. Me obligué a mí misma a no repetir ninguno.
  • Los sábados por la mañana madrugaba y los dedicaba a hacer fotos a Lúa. Cada sábado experimentaba con una cosa nueva: unos fotografiaba los detalles, otro mientras jugaba, otro mientras corría, otro mientras estaba quieta, otro me concentraba en los árboles, otro en las flores, otro en los insectos, …
  • Conocí gente nueva: me apunté a algún taller presencial. También me atreví a conocer a compañeras de algún curso online que había hecho recientemente. Todo ello me ayudó a ver que no estaba sola, que tenía sueños, que podía compartirlos y qué no había nada de malo en ello.
  • Comencé a decir lo que pensaba, sin sentirme mal por ello.
  • Comencé a establecer un horario y a planificar a unos días vista.

Más o menos el orden fue ese.

Estos primeros fueron unidos a un proceso mucho más profundo: Descubrir quién era yo realmente.

Sin duda, creo que si no hubiera combinado estas dos cosas aún podría estar intentando salir del pozo: Hacer algo diferente cada día y aprender a conocerme.

Sin ese viaje interior seguiría sintiéndome culpable por las cosas que digo, por no seguir la corriente, por ser quien soy.

Y lo mismo te pasará a ti. Si no sabes, descubres, aceptas y disfrutas de quién eres realmente, haya donde huyas vayas tus fantasmas te perseguirán.

[Tweet «Si no descubres y aceptas quién eres realmente, haya donde vayas tus fantasmas te perseguirán.»]

¿Qué me ayudó a mí? Te he hablado muchas veces de ello: Sin dudarlo, El Diario de OyeDeb.

Escribir e ir desvelando todo lo que había permanecido escondido tantos años me ayudó a entender porqué actuaba de una determinada manera u otra, quién era importante para mí, cuáles eran mis puntos fuertes, de qué debía sentirme orgullosa y qué debía mejorar.

Sin duda es lo que más me ayudó a darme alas y salir de esa oscura fase que estaba atravesando.

Perder el miedo a escribir, a enfrentarte contigo misma, a abrir la caja de Pandora. Oh, sí. Tienes que abrirla para curar las heridas más profundas. Duele, pero lo dicho, sales muy fortalecida.

SEGUNDO PASO

Una vez que las tinieblas comenzaron a despejarse, sentía que volvía a estar motivada. No significa que ya tuviese claro lo que quería hacer con mi vida, sin embargo, a través de lo realizado en el primer paso (paso que duró varios meses), comencé a tener claro lo que NO quería hacer.

Llegado a este punto creo que puedes estar lo suficientemente motivada como para comenzar a dejar atrás la holgazanería y la pereza: Es el momento de comenzar a marcarte pequeñas metas.

Pequeños pasos que te van a ir ayudando a despejar aún más tu camino. Puedes optar por ir probando alguna pequeña idea de las que te aparecen en esta fase por la cabeza, a ir desarrollando algún proyecto que tenías aparcado hasta ahora, terminar alguna otra cosa que dejaste pendiente en su día, …

Pequeñas opciones. Sin prisa, no la hay. Ahora toca disfrutar de esta pequeña aventura que comienza.

Es el momento del prueba-error-prueba-acierto.

Si no se te ocurre nada, puedes probar a realizar el ejercicio de la Rueda de la Vida.

Y/o también puedes probar a decidir 3 objetivos a corto plazo: ¿Qué 3 cosas podrías hacer para mejor tu vida en estos momentos?

TERCER PASO

Una vez vas teniendo más claro qué te funciona y qué no. Con qué o quién estás a gusto, y con qué y quién no. Qué te hace vibrar y qué no, … es el momento de establecer un horario.

Es el momento de comenzar a planificar, de comenzar a organizarte, a sacar tiempo para hacer todo lo que comienza a cocerse en tu mente. A mí me fue muy bien comenzar con el Reto Zen to Done. Me ayudó a ir adquiriendo el hábito de planificar poco a poco, sin agobios, sin prisas, disfrutando del camino.

Lo importante para no rendirte y volver al lado oscuro: una vez tomes una decisión, comprométete a cumplirla.

Compromiso. Es muy importante en cualquier etapa del camino. Aunque sea un camino más duro de lo que habías imaginado, mantén tu compromiso, reduce el ritmo, aprende de las piedras que te vayas encontrando. Y si abandonas, oblígate a volver lo antes posible.

RESUMEN

La suma de todos estos pasos es lo que te llevará, algún día, a tener claro el camino a escoger.

Así que, si estás en esta fase de la vida en la que no tienes nada claro qué quieres hacer con tu vida, comienza por pequeños (o grandes) cambios que te ayuden a ampliar tu mira y tu horizonte. Es muy importante que introduzcas variables que desestabilicen el estado de vagueza, desasosiego, frustración y desmotivación en el que estás sumida. Si no comienzas a hacer algo diferente, no esperes que aparezca tu hada madrina y te muestre el camino a tomar con un toque de su varita mágica.

Los cambios requieren su tiempo y desbloquearse no es tarea fácil.

Igual de importante es saber quién eres. Si no te conoces y te aceptas tal y como eres, no esperes que el mundo lo haga por ti. Comenzar a escribir cada día, a plasmar en papel lo que piensas realmente, a indagar en tu pasado, investigar porqué te comportas de una manera o de otra, comenzar a ser consciente de tus puntos fuertes y sentirte orgullosa de ellos. Sin pasar por este proceso, siempre llegará un momento en el que algo hará tambalear tu vida y te volverás a hundir.

El conocimiento interior y el comenzar a introducir cambios en tu vida será lo que comience a devolverte la luz que se había apagado en ti. Y, una vez comienza a llegar y una vez comienzas a sentir un pequeño cosquilleo en el estómago, llega el momento de comenzar a dar pequeños pasos que te ayuden a poner en marcha la maquinaria. Pequeños pasos que te ayuden a mejorar tu vida, a terminar lo ya empezado, a seguir descubriendo nuevas facetas que desconocías hasta ahora.

Focalizarte en esos pequeños objetivos te ayudará a mantener la motivación por conseguir algo y necesitarás comenzar a planificarte correctamente, el último paso para salir del pozo y el primer paso para comenzar a conseguir lo que te vayas proponiendo.

Esta ha sido mi historia los últimos meses.

¿Cómo está siendo la tuya? ¿Cómo lograste salir del pozo? ¿En qué fase te encuentras ahora? ¿Llevas tiempo bloqueada por este problema?

***

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Cambio de Vida y Superación Personal, Pasiones y Creatividad, Uncategorized

La semana pasada te hablaba del sentimiento de estar bloqueada: Qué sientes, cómo sufres, cómo puedes comenzar a combatir tus bloqueos.

Las próximas semanas iremos adentrándonos en profundidad en estos problemas que tanto nos paralizan y tanto mal nos hacen y me parecía interesante comenzar por el comienzo de esta fase por la que estás pasando, has pasado o vas a pasar.

Porque todo tiene un origen:

¿Cómo se forma un bloqueo?

Las causas son muy diversas. Existen tantos condicionantes que posiblemente sea muy difícil evitar llegar a la etapa de bloqueo.

No obstante, como toda etapa (buena o mala) en nuestra vida, siempre podemos darle la vuelta a la tortilla y aprender de esta experiencia para intentar hacer, todo lo que esté en nuestras manos, por no volver a sufrir una etapa de bloqueo como las que ya hemos pasado.

Al fin y al cabo, no es una experiencia gratificante para nadie.

Volviendo a las causas, ¿qué puede llevarte a pasar de un estado de euforia y creatividad a un estado de bloqueo y parálisis creativo?

1. Traumas no resueltos

Nos ocurre muchas veces que creemos (o nos obligamos a creer) que hemos superado alguna situación traumática del pasado. Una situación que en su momento nos causó mucho estrés y mucho dolor. Ese trauma que no resolvimos en el pasado y que nos obligamos a mirar para otro lado para poder superarlo, sigue enquistado en nuestro interior esperando que llegue el momento para volver a salir al exterior.

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Esconder algo no implica que desaparezca y, como es lógico, en el momento más inoportuno volverá a aparecer en nuestras vidas. Normalmente, cuando nos enfrentemos a una situación similar o que nos recuerde al momento en el que sufrimos dicho trauma.[/blockquote]

Volver a pasar por ello, o volver a sentir esos sentimientos que permanecían ocultos en nuestra memoria, hará que todo nuestro mundo se desmorone, sintamos que no podamos avanzar y nos bloqueemos.

Si en este momento no hacemos frente al trauma pasado no resuelto, no conseguiremos otra cosa que salir aún más perjudicadas. Sin embargo, si consigues hacerle frente y superarlo, vas a salir reforzada como nunca te hubieras imaginado.

2. Bloqueo como mecanismo de defensa

Sobre esto hemos hablado muchas veces. Te niegas la realidad. Te haces creer que no vales para algo, que no tiene porqué sucederte nada bueno, que quién eres tú para pensar si quiera en hacer tal cosa, en hablar de tal otra…

Suele estar relacionado con el hecho de comenzar a dar pasitos fuera de nuestra zona de comfort control. Nos enfrentamos a un mundo nuevo, desconocido, lleno de misterios. Nuestra mente empieza a imaginarse peligros y aparece nuestro lado más primitivo, fruto de cuando debíamos sobrevivir en un mundo tan hostil como cuando vivíamos en las cavernas.

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Nuestra mente entra en modo de defensa ante lo desconocido de la única manera que conoce: bloqueándonos para obligarnos a volver atrás, a la zona segura y conocida.[/blockquote]
3. Nos exigimos demasiado

Ponerte el listón alto puede motivarte a sacar la mejor versión de ti misma, puede motivarte a mejorar, a hacer las cosas bien.

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Ponerte el listón demasiado alto puede provocar el efecto contrario: nunca estamos conformes con lo que hacemos, tendemos a pensar que el resultado no es lo suficientemente bueno, que debería ser más perfecto.[/blockquote]

Esto hace que no nos permitamos avanzar. Nos repetimos: «Si no hago las cosas bien, mejor no lo hago».

El problema es que cada una personalizamos el nivel «bien» a nuestro antojo. Y, alcanzados este punto, tendemos a confundir algo que esté bien, con algo que esté perfecto. Un «perfecto» con el que jamás vamos a estar conformes y que nos lleva a bloquearnos y no nos deja dar un paso para conseguir lo que queremos.

4. Me siento culpable

Culpable por soñar, culpable por querer una vida mejor, culpable por sentir que mereces otra cosa, culpable por ser la primera que triunfa en casa, por ganar más que tu pareja, por ser independiente, …

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Muchas veces nos sentimos presionadas, o nos auto-presionamos nosotras mismas, por estar venciendo esas barreras que siempre nos han dicho que eran infranqueables.[/blockquote]

Si en tu casa siempre han criticado a las personas que tenían éxito, tus amigos y entorno cercano no luchan por sus sueños (ni siquiera se paran a pensar que los tienen), siempre te han dicho que no valías para esto o aquello, que no eres nadie para dar tu opinión, que las mujeres sólo sirven para atender la casa, …

Tu infancia, tu pasado y tu entorno puede condicionarte más de lo que piensas. Y en vez de sentirte orgullosa por todo lo que estás consiguiendo, te sientes culpable porque estás destacando por encima de los demás o por encima de lo que se supone tendrías que destacar.

Las críticas, comentarios negativos y las envidias que vas despertando en este proceso de superación, tampoco ayudan. Y ese sentimiento que va creciendo poco a poco en tu interior a raíz de todas esas opiniones (que sólo proyectan miedos de los que las dan), pueden hacer que un sentimiento de culpa te lleve a bloquearte para evitar seguir avanzando, para evitar dejar de ser aceptada por tu entorno.

***

Causas, como ves, hay muchas.

Lo importante es que te des cuenta que los bloqueos no sólo no te permiten avanzar si no que te transforman y te convierten en algo que no eres, alguien que no eres tú. Te vuelves insegura y te vuelves vulnerable a todo el que quiera hacerte daño.

Sólo cuando te permites ser quien realmente eres, permites que todos estos miedos y bloqueos desaparezcan. Darte cuenta de lo que vales, enfrentarte a tus miedos y traumas pasados, permitirte fallar, no ser perfecta y adentrarte en lo desconocido te permitirá desbloquearte, hacerte más fuerte y salir renovada de la experiencia.

Cómo hemos visto muchas veces, el camino no va a ser fácil, pero la recompensa valdrá con creces el esfuerzo invertido.

¿Te atreves a intentarlo?

***

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La semana pasada te hablaba del sentimiento de estar bloqueada: Qué sientes, cómo sufres, cómo puedes comenzar a combatir tus bloqueos.

Las próximas semanas iremos adentrándonos en profundidad en estos problemas que tanto nos paralizan y tanto mal nos hacen y me parecía interesante comenzar por el comienzo de esta fase por la que estás pasando, has pasado o vas a pasar.

Porque todo tiene un origen:

¿Cómo se forma un bloqueo?

Las causas son muy diversas. Existen tantos condicionantes que posiblemente sea muy difícil evitar llegar a la etapa de bloqueo.

No obstante, como toda etapa (buena o mala) en nuestra vida, siempre podemos darle la vuelta a la tortilla y aprender de esta experiencia para intentar hacer, todo lo que esté en nuestras manos, por no volver a sufrir una etapa de bloqueo como las que ya hemos pasado.

Al fin y al cabo, no es una experiencia gratificante para nadie.

Volviendo a las causas, ¿qué puede llevarte a pasar de un estado de euforia y creatividad a un estado de bloqueo y parálisis creativo?

1. Traumas no resueltos

Nos ocurre muchas veces que creemos (o nos obligamos a creer) que hemos superado alguna situación traumática del pasado. Una situación que en su momento nos causó mucho estrés y mucho dolor. Ese trauma que no resolvimos en el pasado y que nos obligamos a mirar para otro lado para poder superarlo, sigue enquistado en nuestro interior esperando que llegue el momento para volver a salir al exterior.

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Esconder algo no implica que desaparezca y, como es lógico, en el momento más inoportuno volverá a aparecer en nuestras vidas. Normalmente, cuando nos enfrentemos a una situación similar o que nos recuerde al momento en el que sufrimos dicho trauma.[/blockquote]

Volver a pasar por ello, o volver a sentir esos sentimientos que permanecían ocultos en nuestra memoria, hará que todo nuestro mundo se desmorone, sintamos que no podamos avanzar y nos bloqueemos.

Si en este momento no hacemos frente al trauma pasado no resuelto, no conseguiremos otra cosa que salir aún más perjudicadas. Sin embargo, si consigues hacerle frente y superarlo, vas a salir reforzada como nunca te hubieras imaginado.

2. Bloqueo como mecanismo de defensa

Sobre esto hemos hablado muchas veces. Te niegas la realidad. Te haces creer que no vales para algo, que no tiene porqué sucederte nada bueno, que quién eres tú para pensar si quiera en hacer tal cosa, en hablar de tal otra…

Suele estar relacionado con el hecho de comenzar a dar pasitos fuera de nuestra zona de comfort control. Nos enfrentamos a un mundo nuevo, desconocido, lleno de misterios. Nuestra mente empieza a imaginarse peligros y aparece nuestro lado más primitivo, fruto de cuando debíamos sobrevivir en un mundo tan hostil como cuando vivíamos en las cavernas.

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Nuestra mente entra en modo de defensa ante lo desconocido de la única manera que conoce: bloqueándonos para obligarnos a volver atrás, a la zona segura y conocida.[/blockquote]
3. Nos exigimos demasiado

Ponerte el listón alto puede motivarte a sacar la mejor versión de ti misma, puede motivarte a mejorar, a hacer las cosas bien.

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Ponerte el listón demasiado alto puede provocar el efecto contrario: nunca estamos conformes con lo que hacemos, tendemos a pensar que el resultado no es lo suficientemente bueno, que debería ser más perfecto.[/blockquote]

Esto hace que no nos permitamos avanzar. Nos repetimos: «Si no hago las cosas bien, mejor no lo hago».

El problema es que cada una personalizamos el nivel «bien» a nuestro antojo. Y, alcanzados este punto, tendemos a confundir algo que esté bien, con algo que esté perfecto. Un «perfecto» con el que jamás vamos a estar conformes y que nos lleva a bloquearnos y no nos deja dar un paso para conseguir lo que queremos.

4. Me siento culpable

Culpable por soñar, culpable por querer una vida mejor, culpable por sentir que mereces otra cosa, culpable por ser la primera que triunfa en casa, por ganar más que tu pareja, por ser independiente, …

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Muchas veces nos sentimos presionadas, o nos auto-presionamos nosotras mismas, por estar venciendo esas barreras que siempre nos han dicho que eran infranqueables.[/blockquote]

Si en tu casa siempre han criticado a las personas que tenían éxito, tus amigos y entorno cercano no luchan por sus sueños (ni siquiera se paran a pensar que los tienen), siempre te han dicho que no valías para esto o aquello, que no eres nadie para dar tu opinión, que las mujeres sólo sirven para atender la casa, …

Tu infancia, tu pasado y tu entorno puede condicionarte más de lo que piensas. Y en vez de sentirte orgullosa por todo lo que estás consiguiendo, te sientes culpable porque estás destacando por encima de los demás o por encima de lo que se supone tendrías que destacar.

Las críticas, comentarios negativos y las envidias que vas despertando en este proceso de superación, tampoco ayudan. Y ese sentimiento que va creciendo poco a poco en tu interior a raíz de todas esas opiniones (que sólo proyectan miedos de los que las dan), pueden hacer que un sentimiento de culpa te lleve a bloquearte para evitar seguir avanzando, para evitar dejar de ser aceptada por tu entorno.

***

Causas, como ves, hay muchas.

Lo importante es que te des cuenta que los bloqueos no sólo no te permiten avanzar si no que te transforman y te convierten en algo que no eres, alguien que no eres tú. Te vuelves insegura y te vuelves vulnerable a todo el que quiera hacerte daño.

Sólo cuando te permites ser quien realmente eres, permites que todos estos miedos y bloqueos desaparezcan. Darte cuenta de lo que vales, enfrentarte a tus miedos y traumas pasados, permitirte fallar, no ser perfecta y adentrarte en lo desconocido te permitirá desbloquearte, hacerte más fuerte y salir renovada de la experiencia.

Cómo hemos visto muchas veces, el camino no va a ser fácil, pero la recompensa valdrá con creces el esfuerzo invertido.

¿Te atreves a intentarlo?

***

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