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Ayuda, ¡estoy bloqueada! – No sé lo que quiero hacer con mi vida

Ayuda, ¡estoy bloqueada! – No sé lo que quiero hacer con mi vida
22/04/2015 Eva Gías
No sé lo que quiero hacer con mi vida

Hace un par de años me encontré con uno de los periodos más negros de mi vida. El problema: No sabía quién era yo y no sabía qué quería hacer con mi vida.

Siempre he tenido las cosas muy claras. Siempre he tenido una especie de intuición que me mostraba el camino que debía tomar en cada etapa de mi vida: qué carrera elegir, hacia dónde dirigir mis esfuerzos laborales, quién me convenía y quién no, si debía buscar un trabajo mejor, qué tipo de negocio funcionaría para mí, …

Todo ha estado siempre muy claro. Sentía algo por dentro que me hacía vibrar si era la decisión correcta a tomar o sentía una especie de alarma que me avisaba que algo fallaba por ese otro camino.

Como te contaba al principio, todo ha estado siempre muy claro hasta hace un par de años. Momento en el que, coincidiendo con la llegada de los 30, me hice las siguientes preguntas:

¿Quién soy realmente? ¿Es así como quiero que sea mi vida? ¿Qué quiero realmente?

Pum. Una cortina negra bajó de pronto delante de mí: El gran bloqueo.

Ya te he contado en anteriores ocasiones que no es una sensación nada agradable. Sin embargo, mirándola desde la perspectiva tiempo después pienso que es una fase por la que debemos pasar todos, al menos una vez en nuestra vida. Estoy convencida que llegarán más fases como ésta. Sin embargo, tengo la esperanza que el tiempo vaya brindándome la experiencia para conseguir que sean cada vez más cortas.

Estar en esa fase en la que no tienes ni la más remota idea de qué quieres hacer con tu vida es una sensación ¡tan paralizante!… Te sientes perdida, tu autoestima se desploma, no te sientes a gusto con nada, todo te sabe a poco, te vuelves insegura. Y lo peor es cuando ves que la gente de tu alrededor tiene tan claras las cosas, avanzan, logran sus metas… Eso puede ayudarte a darte energía para seguir adelante o todo lo contrario, hundirte más y más aún. Cómo si alguien te estuviera empujando dentro de un pozo sin fondo y no te dejase subir a la superficie. Sientes que la luz cada vez queda más y más lejos. No hay salida. No hay esperanza para ti.

Sin embargo, he de decirte que SÍ la hay.

Es sólo que el proceso es largo. Muy largo. Puede durar meses o años. Mentalízate que va a suponer un gran esfuerzo, pero la recompensa final bien valdrá la pena.

PRIMER PASO

Hay dos cosas que me ayudaron a comenzar a trepar por el oscuro pozo en el que me había sumido:

La primera, ser consciente que mientras siguiese haciendo lo mismo no conseguiría resultados diferentes.

Es decir: si no cambiaba el hecho de estar lamentándome todos los días por no saber lo que quería, nunca sabría que quería hacer realmente en mi vida. Si no comenzaba a hacer algo, en vez de estar llenando mi vida de cursos y libros que nunca terminaba ni llevaba a la práctica, nunca sabría de lo que soy capaz. Si no comenzaba a relacionarme con gente nueva, no podría ampliar mi campo de visión. Si no dejaba de soñar y pasar el tiempo mirando fotos y fotos en pinterest, y me ponía a llevar a cabo algún proyecto, nunca haría realidad esos sueños ni sabría de lo que puedo llegar a ser capaz.

Toda esta suma de pequeños detalles y hábitos que había ido adquiriendo durante esos meses de frustración, se habían convertido en un gran lastre que me impedía subir por el pozo. Se habían convertido en la mano que me empujaba cada vez más hacia el fondo.

Te diré que no hace falta hacer grandes cambios. Muchas veces es necesario, sí, pero tienes que tener cuidado con escoger el camino fácil y huir de tus problemas sin haberlos solucionado, porque entonces lo único que conseguirás es que te persigan allá donde quiera que huyas vayas.

Mis pequeños cambios fueron tan tontos como estos:

  • En los paseos que daba cada día, comencé a elegir uno distinto cada día. Me obligué a mí misma a no repetir ninguno.
  • Los sábados por la mañana madrugaba y los dedicaba a hacer fotos a Lúa. Cada sábado experimentaba con una cosa nueva: unos fotografiaba los detalles, otro mientras jugaba, otro mientras corría, otro mientras estaba quieta, otro me concentraba en los árboles, otro en las flores, otro en los insectos, …
  • Conocí gente nueva: me apunté a algún taller presencial. También me atreví a conocer a compañeras de algún curso online que había hecho recientemente. Todo ello me ayudó a ver que no estaba sola, que tenía sueños, que podía compartirlos y qué no había nada de malo en ello.
  • Comencé a decir lo que pensaba, sin sentirme mal por ello.
  • Comencé a establecer un horario y a planificar a unos días vista.

Más o menos el orden fue ese.

Estos primeros fueron unidos a un proceso mucho más profundo: Descubrir quién era yo realmente.

Sin duda, creo que si no hubiera combinado estas dos cosas aún podría estar intentando salir del pozo: Hacer algo diferente cada día y aprender a conocerme.

Sin ese viaje interior seguiría sintiéndome culpable por las cosas que digo, por no seguir la corriente, por ser quien soy.

Y lo mismo te pasará a ti. Si no sabes, descubres, aceptas y disfrutas de quién eres realmente, haya donde huyas vayas tus fantasmas te perseguirán.

[Tweet “Si no descubres y aceptas quién eres realmente, haya donde vayas tus fantasmas te perseguirán.”]

¿Qué me ayudó a mí? Te he hablado muchas veces de ello: Sin dudarlo, El Diario de OyeDeb.

Escribir e ir desvelando todo lo que había permanecido escondido tantos años me ayudó a entender porqué actuaba de una determinada manera u otra, quién era importante para mí, cuáles eran mis puntos fuertes, de qué debía sentirme orgullosa y qué debía mejorar.

Sin duda es lo que más me ayudó a darme alas y salir de esa oscura fase que estaba atravesando.

Perder el miedo a escribir, a enfrentarte contigo misma, a abrir la caja de Pandora. Oh, sí. Tienes que abrirla para curar las heridas más profundas. Duele, pero lo dicho, sales muy fortalecida.

SEGUNDO PASO

Una vez que las tinieblas comenzaron a despejarse, sentía que volvía a estar motivada. No significa que ya tuviese claro lo que quería hacer con mi vida, sin embargo, a través de lo realizado en el primer paso (paso que duró varios meses), comencé a tener claro lo que NO quería hacer.

Llegado a este punto creo que puedes estar lo suficientemente motivada como para comenzar a dejar atrás la holgazanería y la pereza: Es el momento de comenzar a marcarte pequeñas metas.

Pequeños pasos que te van a ir ayudando a despejar aún más tu camino. Puedes optar por ir probando alguna pequeña idea de las que te aparecen en esta fase por la cabeza, a ir desarrollando algún proyecto que tenías aparcado hasta ahora, terminar alguna otra cosa que dejaste pendiente en su día, …

Pequeñas opciones. Sin prisa, no la hay. Ahora toca disfrutar de esta pequeña aventura que comienza.

Es el momento del prueba-error-prueba-acierto.

Si no se te ocurre nada, puedes probar a realizar el ejercicio de la Rueda de la Vida.

Y/o también puedes probar a decidir 3 objetivos a corto plazo: ¿Qué 3 cosas podrías hacer para mejor tu vida en estos momentos?

TERCER PASO

Una vez vas teniendo más claro qué te funciona y qué no. Con qué o quién estás a gusto, y con qué y quién no. Qué te hace vibrar y qué no, … es el momento de establecer un horario.

Es el momento de comenzar a planificar, de comenzar a organizarte, a sacar tiempo para hacer todo lo que comienza a cocerse en tu mente. A mí me fue muy bien comenzar con el Reto Zen to Done. Me ayudó a ir adquiriendo el hábito de planificar poco a poco, sin agobios, sin prisas, disfrutando del camino.

Lo importante para no rendirte y volver al lado oscuro: una vez tomes una decisión, comprométete a cumplirla.

Compromiso. Es muy importante en cualquier etapa del camino. Aunque sea un camino más duro de lo que habías imaginado, mantén tu compromiso, reduce el ritmo, aprende de las piedras que te vayas encontrando. Y si abandonas, oblígate a volver lo antes posible.

RESUMEN

La suma de todos estos pasos es lo que te llevará, algún día, a tener claro el camino a escoger.

Así que, si estás en esta fase de la vida en la que no tienes nada claro qué quieres hacer con tu vida, comienza por pequeños (o grandes) cambios que te ayuden a ampliar tu mira y tu horizonte. Es muy importante que introduzcas variables que desestabilicen el estado de vagueza, desasosiego, frustración y desmotivación en el que estás sumida. Si no comienzas a hacer algo diferente, no esperes que aparezca tu hada madrina y te muestre el camino a tomar con un toque de su varita mágica.

Los cambios requieren su tiempo y desbloquearse no es tarea fácil.

Igual de importante es saber quién eres. Si no te conoces y te aceptas tal y como eres, no esperes que el mundo lo haga por ti. Comenzar a escribir cada día, a plasmar en papel lo que piensas realmente, a indagar en tu pasado, investigar porqué te comportas de una manera o de otra, comenzar a ser consciente de tus puntos fuertes y sentirte orgullosa de ellos. Sin pasar por este proceso, siempre llegará un momento en el que algo hará tambalear tu vida y te volverás a hundir.

El conocimiento interior y el comenzar a introducir cambios en tu vida será lo que comience a devolverte la luz que se había apagado en ti. Y, una vez comienza a llegar y una vez comienzas a sentir un pequeño cosquilleo en el estómago, llega el momento de comenzar a dar pequeños pasos que te ayuden a poner en marcha la maquinaria. Pequeños pasos que te ayuden a mejorar tu vida, a terminar lo ya empezado, a seguir descubriendo nuevas facetas que desconocías hasta ahora.

Focalizarte en esos pequeños objetivos te ayudará a mantener la motivación por conseguir algo y necesitarás comenzar a planificarte correctamente, el último paso para salir del pozo y el primer paso para comenzar a conseguir lo que te vayas proponiendo.

Esta ha sido mi historia los últimos meses.

¿Cómo está siendo la tuya? ¿Cómo lograste salir del pozo? ¿En qué fase te encuentras ahora? ¿Llevas tiempo bloqueada por este problema?

***

El post de Ayuda, ¡estoy bloqueada! – No sé lo que quiero hacer con mi vida aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

  • Hola Eva, genial artículo, muchas gracias por compartir tu historia, siempre es de gran motivación e inspiración y sobre todo dejas de sentirte sola. Yo estoy en la fase de inicio, espero seguir avanzando, ya te contare. Gracias de nuevo,

  • Eva

    Hola Ruby! Ánimo! Aún queda un largo camino por delante pero cuando hayas pasado por todas las fases y mires hacia atrás, te sentirás orgullosa de todo lo que has logrado.
    Un besico!

  • Hola Eva. Yo también pasé por una etapa muy negra. Rompí con absolutamente todo: país, estudios, trabajo y pareja. Me tomé un año sabático que empeoró todo y cuando por fin me di cuenta de que no estaba llegando al ningún lado y que ya no tenía objetivos, llegó al mis manos El Ideatorio. Desde ese momento retomé el sentido de mi vida y los bloqueos quedaron atrás. El año sabático tuvo su parte positiva y negativa, pero si no hubiese pasado esa crisis ni por todas las experiencias que le siguieron, no estaría donde estoy ahora. Me encantan las herramientas que das, seguro que serán de utilidad. En aquel momento tuve que irlas probando poco antes poco y descubriendo cuáles servían cuáles no.
    Miles de saludos!!!!!

  • Daniel Veiga Diaz

    Hola Eva. Como siempre tus post e ideas son de gran ayuda y motivacíón Tienes razón , estos episodios pueden venirte en cualquier momento, por mu diferentes motivos y con cualquier edad. Las cosas en general cambian demasiado rápido y sin darte cuenta te ves al borde del abismo, y hasta que no lo entiendes y asimilas te quedas desconcertado esperando que el río vuelva a su cauce por si mismo, Pero ya no lo hará por que la riada ha cambiado el cauce. En medio del a debacle nos asaltan las dudas, la inseguridad, el miedo, la tristeza, la incomprensión y todo se contagia de ofuscación y desespero, de insatisfacción.

    Y sí el proceso se hace largo, muy largo, te refugias en cosas o personas, las emociones están trastocadas y al final tarde o temprano debes tomar decisiones, y en medio de de la confusión no es fácil.

    Por eso es tan importante tus post , tus experiencias, tus apoyos, tus experiencias, Gracias por compartir todo eso con los demás. Un abrazo.
    Daniel Veiga.

  • Martha

    Querida Eva…que identificada me siento, tengo 57 años…soy pedicura, reflexologa, tengo 3º nivel de reiki, maestra Karuna, soy Terapeuta Floral, vendí souvenires, ropa, cosmeticos, fuí fotografa de colegios, pero nada de ello me LLENO COMPLETAMENTE…. haciendome la pregunta ¿que quiero realmente?…descubrí que ya no quiero nada, tengo todo lo que necesito, una hermosa flia., hijos, nueras y nietos divinos, un esposo muy bueno, mi casa propia, mi madre de 90 años, una hermana, amigas….lo unico que sí sé es que siempre me dijeron que tenía que correr, trabajar mucho y duro…para poder ser feliz….hoy sé que no es así….me conformo con lo que tengo, aprendí a cuidarlo y a pensar los gastos para no trabajar de más en pos de TENER MAS….cuido mis plantas, arreglo mi casa y la pongo lo más linda posible, cocino para cuando vienen mis hijos y mis nietos a visitarme y si no vienen…pongo mis mejores platos, las copas y los mejores manteles para disfrutar todos los dias con mi esposo (hace 32 años que estamos casados)….descubrí que lo maravilloso y la felicidad la tenemos a nuestro lado todos los dias….¿problemas?…lógico que tengo pero aprendí a no enloquecerme buscando YO los resultados….y dejar que el tiempo decidiera como arreglar los problemas, QUE SIEMPRE SE ARREGLAN….a lo mejor no como nos gustaría…pero se arreglan… MIL GRACIAS por los consejos que nos dás….sigo siendo tu fans…por si en algun momento me caigo un poquito….No te conozco Eva, pero te quiero como amiga. Gracias nuevamente por lo que me brindas y brindas a todas las multiapasionadas- Lastima que estoy en Argentina y no pude comprar la agenda….pero no importa, si alguna vez mandas para Argentina, decime donde conseguirlas….Un beso enooooorme.-

  • laura

    EVA Saludos y un abrazo aunque no te conozca!! Me identifique mucho con tu articulo tengo 43 años y estoy en este preciso momento pasando por este proceso de bloqueo de no saber que hacer con mi vida, soy ama de casa y ahorita hasta hacer los quehaceres de la casa me tienen cansada.De los cuales me hacen sentir estancada se que en realidad estoy haciendo un trabajo que mi familia valora porque lo hemos platicado muchas veces tengo dos hijas una estudia medicina y la otra musica. Se que mi apoyo ha sido muy importante en su desarrollo pero luego pienso y ahora que con mi vida? Voy a utilizar tus consejos espero y me ayuden a salir de lo bloequeada que me encuentro. Mil gracias por compartirlos se que esto es pasajero y espero pronto compartirtelo. Mil Gracias.

  • Jessica

    Hola Eva: Agradecer tu generoso compartir. Por mi parte, me he estado cuestionando mucho los asuntos hoy día, porque he estado en una etapa de bloqueo y autoboicot con algunos deberes atrasados. El asunto es que tengo muchos proyectos y pasiones en mi vida profesional académica y fuera de ella, pero en mi caso, lo que me frena es el dónde está mi sitio realmente para hacerlo. Aquí en España llevo ya 8 años y los primeros dos años estuvieron mis hijos conmigo. Por ser ya jovencitos, decidieron que la universidad la harían en Chile, nuestro país y regresaron. Yo me empeñé en terminar mi doctorado y eso me llevó en paralelo a abrir mi corazón y embarcarme en un proyecto de pareja que luego no prosperó, pero que significó el abandono de mis bienes materiales, etc. He seguido adelante, terminado esa primera meta y tengo un trabajo en la universidad que no termina ser del todo estable, por lo que mis cercanos -salvo muy pocos- opinan que debería volver ya que allí sería más apreciada profesionalmente puesto que Chile está mejor laboralmente ahora y que por supuesto, están mis hijos que aún no acaban su universidad. Aquí soy feliz, no obstante, mucho de lo que quiero estando aquí aún no lo consigo por el tema económico que no es de lo mejor. Por tanto, he pasado muchísimas barreras por mi pasión por los valores a los que estoy entregada, sin embargo, no he hecho todo lo necesario para cumplir con las exigencias del trabajo. Entonces, es como si una culpa me persigue y el bloqueo se sitúa más bien en no tener claro hacia dónde enfocar mi energía, siento que si eso se aclarara, no importarían las barreras, pero al no estar segura, me bloqueo, evado, hago lo que puedo y voy fluyendo. Mi tema no es el qué, ni el cómo, sino, hacia dónde. A veces pienso que tampoco importa si estamos entregadas a las tarea, pero el sistema, cultura exige que tengamos estabilidad, que arriesguemos poco, que pensemos en el futuro, etc. Es una gran dualidad por un lado tener coraje y por otro lado, dejar que te visiten los miedos -supongo- por no estar siendo alguien debidamente responsable con el deber ser. Gracias por el espacio, besos, Jess.

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