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Ayuda, ¡estoy bloqueada! – Soy demasiado perfeccionista

Ayuda, ¡estoy bloqueada! – Soy demasiado perfeccionista
29/04/2015 Eva Gías
Soy demasiado perfeccionista

Si alguien te dijera que te definas en unas pocas palabras, podrías rápidamente decirle (como algo positivo): “Soy muy perfeccionista”

Sin embargo, ¿qué se esconde detrás de esta característica que parece, a priori, una virtud?

Las personas perfeccionistas (entre las que, por desgracia, tengo que incluirme):

  • Solemos ser personas detallistas.
  • Estamos empeñadas en querer que todo salga bien y a la primera.
  • Somos muy críticas con nosotras mismas: si algo no sale bien, nos auto-convencemos que podríamos haberlo hecho mejor de otra manera y nos castigamos por no haber sabido verlo antes.
  • No somos buenas aceptando la crítica. Realmente es algo que nos desestabiliza, nos sentimos atacadas, heridas. Pensamos que en realidad se están metiendo con nosotras y no con lo que hemos hecho.
  • Si las cosas salen bien, nos sentimos eufóricas. Si algo sale mal, nos hundimos.
  • Nos obsesionamos con los pequeños detalles (normalmente, detalles muy tontos y sin sentido).
  • Y nuestra peor característica: si no lo vamos a hacer bien, sentimos que no debemos gastar energía en hacerlo.
SI NO LO HAGO PERFECTO, MEJOR NO HACERLO = ¿Es en realidad una manera de auto-convencerse para no hacerlo?

No es que nos tengamos que conformar con algo a medias, es querer estar siempre por encima a la hora de hacer las cosas. El 100% no nos vale, sentimos la necesidad de dar continuamente el 200% de nosotras.

“Tengo que ser la mejor”

Nos marcamos unos objetivos tan altos que no queremos arriesgarnos a hacer algo que no sea lo “suficientemente bueno”. En caso que pensemos que podemos enfrentarnos a esta situación, que no va a ser perfecto, sino muy bueno o bastante bueno, preferimos ni siquiera empezarlo, ni siquiera intentarlo para no equivocarnos.

Nos sentimos muy emocionadas pensando en lo que vamos a hacer, pero conforme se acerca el momento de terminarlo o mostrarlo comienzan las dudas. En el caso de algo que hacemos para otra persona, este miedo a que no sea perfecto equivale a miedo a que rechacen eso que estamos haciendo y equivale también a un deseo oculto de desear que los demás nos den su aprobación.

Nos sentimos constantemente presionadas. Y no es que esa presión venga desde fuera, es que nos auto-convencemos que todo tiene que ser siempre perfecto, sin ningún fallo, sin que de lugar a algún “pero…”.

Y lo que es peor, no somos capaces de aceptar las críticas. Que alguien tenga algo que decir de nuestro trabajo o acciones que no sea felicitarnos por lo bien que lo estamos haciendo, lo sentimos como una crítica hacia nosotras mismas. Si a alguien no le gusta lo que hacemos, equivale para las que somos perfeccionistas que no les gustamos.

“No te gusta lo que hago = No te gusto”

Nos ponemos a la defensiva. Nos duele, nos sentimos heridas. Nos auto-culpamos por no haber sabido hacerlo mejor. Sentimos que hemos fracasado. Y nos hundimos.

Ese es nuestro mayor problema: pensamos que, o es un éxito, o un fracaso.

No damos opción a pensar que esas críticas pueden ayudarnos a ser mejores, a aprender de nuestros errores. Es lo que nos diferencia del resto: las personas no perfeccionistas aceptan la crítica, la abrazan, la agradecen y la vuelven a su favor para conseguir mejorar, poco a poco, lo que hacen. Los errores van quedando atrás… ¡no importan tanto!

Sin embargo nosotras, las perfeccionistas, nos sentimos mal e intentamos contrarrestar esa sensación queriendo ser aún mejores para la próxima vez (si nos sentimos capaces de volver a intentarlo). En contra de parecer una solución, es sólo una manera de agravar el problema. Ya que subimos y subimos el listón, que cada vez está más y más alto, y cada vez nos sentimos menos capaces de terminar algo por no poder alcanzar ese nivel tan exagerado de perfeccionismo que nos hemos impuesto.

Ese vacío interior que tenemos se transforma en una necesidad (tóxica) de querer satisfacer constantemente a los demás, de necesitar su aprobación para todo lo que hagamos.

Necesitamos aprender a valorar nuestros defectos, a valorar qué es lo que nos hace ser como somos. A no sentirnos avergonzadas por ello. Hay que darle la vuelta a la tortilla.

Hay una forma de arte de la que no sé si has oído hablar: Se llama WABI SABI.

Se basa en aprender a amar la imperfección, de tal manera, que se basa en que lo que realmente da valor a algo es el nivel de imperfección que tenga. Aquí van unos ejemplos:

 

WabiSabi

Fuentes: whiteforestpottery ; Lilu Ceramics ; trendland.comwabisabi-style.blogspot.comAnne Fallis Elliott ; En mi espacio vital

 

Si eres una perfeccionista, como yo, seguramente te eches las manos a la cabeza al ver alguna de estas obras de arte, pensando en cómo alguien ha podido ser capaz de dejar algo así, sin haberse esforzado lo más mínimo en mejorarlo un poco.

Sin embargo, ahí es dónde radica su belleza, su valor y donde se muestra la verdadera naturaleza del artista que ha creado cada pieza.

Intenta verlo desde ese prisma, totalmente nuevo para ti: lo que hace único todo lo que haces, es aquello que muestra tus imperfecciones, que muestra cómo eres en realidad.

[Tweet “Lo que hace único y bello todo lo que haces es aquello que muestra tus imperfecciones, tu esencia.”]

Mi cuñada que estudió Bellas Artes, me contaba hace unos días (tras enseñarme un retrato que había hecho y en el que se veían los restos de trazos que había borrado), que son los llamados “arrepentimientos”. Y es lo que le da belleza al dibujo.

 

Ejemplo de arrepentimientos en una obra de Leonardo da Vinci (fuente)

 

Estos arrepentimientos, imperfecciones o como se denominen en cada ámbito de la vida es lo que da el verdadero valor a todo lo que nos rodea. Y mientras no seas capaz de apreciarlos y aceptarlos, no dejarás de sentir ese vacío y necesidad constante de querer que los demás aprueben todo lo que haces.

¿Te consideras una persona perfeccionista? ¿Te ves capaz de cambiar el prisma con el que haces las cosas a partir de ahora? ¿Eres capaz de ver ahora la belleza en los ejemplos de WabiSabi que te he puesto anteriormente?

Inténtalo y te sorprenderás de descubrir la belleza que esconde realmente cada una de esas obras, únicas, imperfectas, impresionantes.

***

El post de Ayuda, ¡estoy bloqueada! – Soy demasiado perfeccionista aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

  • Totalmente de acuerdo contigo. Cuántas veces habré dicho “si lo voy a hacer mal, mejor no lo hago”! Trabajo esta calidad/freno desde que empecé con el emprendimiento porque el perfeccionismo frena la acción; la acción es aprender, avanzar y al final ¿qué es lo queremos? Aprender y avanzar! El Wabi Sabi es un arte y filosofía apasionante, escribí sobre ello en el blog porque en decoración es “perfecto” ;). Muchas veces lo digo: “Arrugas, canas, kilos demás, no es que sea imperfecta, sólo soy WabiSabi!”. Un saludo y enhorabuena por el post.

  • Totalmente de acuerdo, reuno todas las caracteristicas de una perfeccionista, vamos que cuando me pongo a hacer algo si el resultado no me dice como yo digo OOOOOHHHHHHHH no me quedo tranquila, lo que te contaba en el e.mail con el pedido de alfileres de la bola del mundo, hasta que no me dijeron amigas mias que los alfileres que estaba haciendo parecian bolitas del mundo no me quedé tranquila, y aún asi hasta que no me lo diga la novia, tampoco me quedo tranquila, y ojo que a la novia le he mandado fotos de los alfileres terminados y de momento les ha gustado, pero ya te digo hasta que no los vea en directo, yo no me quedo tranquilaaaa ………………….Bscosss mil

  • Totalmente de acuerdo contigo! Es un equilibrio muy difícil de lograr, entre la calidad y el perfeccionismo paralizante. Muy buen post guapa!

  • Hola Eva,
    Me ha venido muy bien leer tu post, precisamente hoy.
    ¡Muchas gracias por compartir el concepto Wabi-Sabi!
    Un abrazo desde Murcia con mucho amor 😉

  • Me ha gustado mucho tu reflexión, también la respuesta de Anna de Anna&CO. Con el tiempo, he bajado mi listón al respecto. Para un perfeccionista, no hay nadie más duro con su trabajo que uno mismo. No llegaba a ningún sitio, no terminaba nada, ilustraciones mediadas, páginas rotas, borrón sobre borrón. He aprendido que perfecto, nunca habrá nada. Sigo siendo exigente, pero realista. Hay que seguir, hay que avanzar, hay que caminar. Gracias por tu post!

  • Ana

    Buena reflexión. Yo antes sí era así, tal cual lo describes. Pero cambié de vida y de proyecto y aprendí a ser más serena, a amar la imperfección, a quererme así, como soy. Pero vamos, que cuando hago algo bien me siento fuerte y poderosa y cuando algo me sale mal caigo de golpe sigo llevándolo al día. Pero ya te digo, me quiero así, tal y como soy 😉 En los bajones he aprendido a tener claro que en poco tiempo se pasan.

    Un beso!

  • Maribolbo

    Te he descubierto……. Por el post de lilu.
    Y al descubrirte ha sido entenderme a mi, porque si puedo añadirle algo de todo lo que he leído en tu página seria que muchas veces no identifico lo que me pasa, incluso le ataño todo a la salud o mi capacidad mental e intelectual. No se… Creo sentirme aliviada!

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