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Cambio de Vida y Superación Personal, Uncategorized

¿Te suena esa sensación?

Tienes mil ideas en la cabeza, te pasas días enteros soñando con hacer esto y lo otro, … Y cuando llega el momento de la verdad, te es totalmente imposible dar un paso para realizar alguna de esas ideas. Puedes planificarte de la mejor manera, tener todo el material necesario pero nada. Hay algo ahí que te impide avanzar.
Cuando llega el momento de la verdad, tu mente se queda en blanco, te fallan las fuerzas, no encuentras las palabras o simplemente esa ilusión se esfuma.

Y te quedas pensando: «¿Pero qué narices está pasando? ¿Si llevo días preparando todo? ¡Y semanas soñando con esto!»

Si te ha pasado alguna vez o lo estás sufriendo ahora, te encuentras ante uno de los frenos más importantes que te impiden avanzar en ninguna dirección en tu vida:

ESTÁS BLOQUEADA

Ahora mismo me encuentro en esa situación.

Si estás inscrita al newsletter ya sabrás que llevo días intentando desintoxicarme del exceso de información que nos llega cada día a través de las redes sociales, el correo, blogs, televisión, etc etc etc. Parece que nunca tiene fin.

Así que seguramente habrás visto que estoy un poco desaparecida. Estoy tomándome unos #díasoffline.

Me encuentro totalmente bloqueada desde hace un tiempo y voy a seguir desconectada hasta que consiga encontrar la causa de esta situación que me ayude, aparte de avanzar, a recuperar la creatividad perdida.

No te preocupes por el blog, porque voy a seguir publicando todas las semanas.

Y por si te encuentras también en esta situación, estoy preparando una serie especial de post para hablar de los bloqueos.

Porque haberlos, los hay de muchos tipos:

Están los típicos:

Miedo al fracaso, miedo al éxito, a decir lo que se piensa realmente, a no ser perfecta, miedo a los cambios, a tomar decisiones, a lo desconocido, a equivocarte, a no ser lo suficientemente buena, …

La mayoría de estos bloqueos vienen provocados por situaciones que nosotras mismas provocamos al estar continuamente repitiéndonos en nuestra cabeza que algo no va bien, que no lo estamos haciendo bien, que no podemos mostrar nuestro trabajo porque se reirán de nosotras, porque no está lo suficientemente bonito y perfecto o simplemente porque quién soy yo para decir o hacer tal cosa.

¿Te suena? ¿Cuántas veces has dejado de hacer algo porque pensabas alguna de estas tonterías? ¿Cuántas oportunidades has dejado escapar?

¿Y cuántas veces has decidido lanzarte a la aventura y has visto que esos «peros» no eran tan grandes cómo pensabas?

Te lanzo esta pequeña  reflexión:

[Tweet «Si aprendes de tus errores, ¿por qué tienes tanto miedo a cometerlos?»]

En otras ocasiones, puede que te encuentres bloqueada porque no estás yendo por el camino correcto o hay algo que no encaja con lo que quieres y piensas y tu cuerpo te está lanzando mensajes de alerta sin parar.

Así que, antes de tomar esa decisión que no sabes porqué no eres capaz de tomar, hazte esta pregunta:

¿Para qué quieres hacer eso?

Date cuenta del pequeño cambio con respecto a lo que estamos todos acostumbrados:

PARA QUÉ

No porqué o cómo.

Eso es lo que deberías preguntarte a partir de ahora: «¿Para qué quiero…?»

Y como en el caso de la manera a trabajar para definir unos objetivos de manera correcta, si no encuentras la respuesta que te ayude a resolver el conflicto sigue desglosando y preguntándote «para qué» cada respuesta que vayas obteniendo.

Por ejemplo:

¿Para qué quiero conseguir ese trabajo? … para tener más dinero. ¿Y para qué quiero tener más dinero? … para vivir tranquila, sin preocupaciones.

Otro ejemplo:

¿Para qué quiero escribir un libro? … para tener éxito. ¿Y para qué quiero tener éxito? … para salir en la tele. ¿Y para qué quiero salir en la tele? … para ser famosa. ¿Y para qué quiero ser famosa? … para que todo el mundo me conozca. ¿Y para qué quiero que todo el mundo me conozca? … para demostrar que valgo para algo. ¿Y para qué quiero demostrar que valgo para algo? …

¿Ves por dónde voy?

El objetivo es seguir y seguir hasta darte cuenta del origen.

Un origen que puede ser el que te motive a seguir adelante, el que te ayude a ver que no es el fin que realmente quieres, o un origen que te ayude a darte cuenta de un problema que debes resolver.

Y para terminar, me gustaría compartir un ejercicio que he visto ya en bastantes sitios y que te va a venir muy bien si sufres un bloqueo creativo o eres incapaz de empezar nada cuando te encuentras con el temido folio en blanco.

Este ejercicio aparece en el recomendado libro de Julia Cameron, «El camino del Artista«. Yo no lo he leído, así que no puedo decirte si vale la pena o no, pero me llama mucho la atención por la cantidad de personas que me han dicho que vale la pena (eso sí, mantengo mi palabra de ir terminando los libros que ya tengo antes de comprar otro nuevo).

El ejercicio en cuestión se llama:

LAS PÁGINAS MATUTINAS

Consiste en sentarte a escribir y dejar que salga todo lo que llevas dentro. Sin recriminarte por lo que plasmes en cada página: eres libre para escribir o pintar lo que el cuerpo te pida. Nada está mal, nada está bien.

Será tu momento contigo misma.

En el blog Heart Artist Coaching he visto las condiciones que debes tener en cuenta (te invito a que le eches un vistazo al post). Cito textualmente:

  1. Todo vale.
  2. Nada está mal. «Las páginas matutinas» no son arte. Simplemente es dejar libre tu conciencia. Escribir lo que te esté pasando por la cabeza.
  3. Da igual el tono: negativo, positivo o dubitativo.
  4. Son personales y confidenciales. Son tu diario personal íntimo.
  5. Ten cuidado con el Ego y sus mensajes. Ignóralos porque no son la verdad. Sólo trata de boicotearte.
  6. Practica un hábito para su realización: todas las mañanas, tardes, una vez a la semana, …
  7. Escribe 3 páginas. Y si no sabes qué escribir, sólo pon «No sé qué escribir»… te llevarás una sorpresa.

Lo de marcarte el número de páginas no estoy muy de acuerdo. Creo que unos días te podrán salir cuatro y otros días sólo una página. Pero no he leído el libro, así que no sé si el ejercicio es así o no.

Si tienes dificultades para crear hábitos, la semana pasada te contaba que he diseñado un ebook gratuito que te va a ayudar a establecer hábitos y cambiar los malos por buenos. Está disponible sólo para inscritos al newsletter (si todavía no lo estás, puedes conseguirlo aquí).

 Si estás bloqueada, tienes mucho que reflexionar con el post de hoy.

Y lo dicho, no te pierdas los post de las próximas semanas porque iré hablándote de los distintos tipos de bloqueos y cómo combatirlos.

***

¿Estás bloqueada? ¿Te identificas con alguno de los tipos de bloqueos que he descrito en el post de hoy? ¿Cuál sueles sufrir en mayor medida?

¿Has vencido algún bloqueo alguna vez? ¿Cómo lo has hecho? ¿Y cómo te sentiste después?

***

El post de ¿Por qué no puedo avanzar, aunque quiera? aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

¿Por qué no puedo avanzar, aunque quiera?

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Dicen que ponerle nombre a lo que te sucede te ayuda a aceptarlo, entenderlo, adaptarte y aprender a disfrutarlo. La semana pasada te contaba que estoy viviendo un momento de recarga de energía. No es la primera que lo vivo. Realmente, como el Ciclo de nuestras Pasiones, es algo que se repite tras pasar por un momento de mucha actividad y energía o estrés. Tu cuerpo y tu mente le dan al botón del «pause» y se tarda un tiempo en volver a estar con las pilas cargadas.

Y dió la casualidad que la semana pasada Gala, del blog Galadevil, publicó un post en el que hablaba de este período y que bautizó con un nombre que me ha encantado porque lo define a la perfección:

PERÍODO DE «CALMA TENSA»

¿En qué se diferencia este estado de otros momentos de tu ciclo de pasiones y energía?

Primero: Suele ocurrir, como te contaba, justo después de un momento en el que has dado mucho más de ti que de normal. Justo después de un período de mucha actividad, de mucho trabajo, de mucho estrés y, sobre todo, tras un período en el que has tenido que estar concentrada al máximo en un proyecto, una actividad, un evento…

En mi caso, ha surgido tras el lanzamiento de la Agenda, tras mi boda, tras los exámenes de selectividad, tras terminar la carrera y el máster, tras cada boda, sesión o evento que hice con La Boda de tus Sueños, tras cada gran proyecto de diseño gráfico, …

Párate a pensar por un segundo en tu caso: ¿cuántos períodos de «calma tensa» puedes identificar a lo largo de los años?

Segundo: A diferencia de otros momentos en los que estás de bajón de ánimo, normalmente durante el período de «calma tensa» lo que notas solamente es un bajón de energía, física y mental.

Tercero: Durante estos períodos no aparcas todo por completo. No es como en otros momentos en los que el cuerpo te pide a gritos dejar lo que estás haciendo y volver a empezar o tomar otro camino. Durante este período es como si le hubieras puesto el piloto automático a tu vida. Tienes actividad, pero la justa. Tú sensación real y tus pensamientos son del tipo: «No me apetece hacer esto». No es que estés procrastinando hacer algo en concreto. Es sólo que sientes que no es el momento de volver a ponerte en movimiento. Aún es pronto para ello.

 

Escribe Cartas

 

¿CÓMO SACARLE PROVECHO A ESTA ETAPA?

Cómo ves, es algo normal. Nos pasa a todos. Creo que quizás las personas multiapasionadas lo sufrimos más que el resto ya que gastamos mucha energía en las fases de aprendizaje de una pasión nueva y, por eso, tras sentir que hemos aprendido todo lo que necesitábamos sobre ello, sentimos que necesitamos descansar un tiempo.

Conociendo este proceso vas a poder ser consciente de lo que puedes hacer y, por tanto, vas a poder planificar mejor tu actividad para estos días, semanas o meses en los que vas a estar sufriendo la «calma tensa».

Lo primero que tienes que hacer es mentalizarte que no es algo malo. Tu cuerpo tiene que recuperarse y tu mente tiene que recargar las pilas. Por lo que acepta este proceso, agradece todo lo que has conseguido tras el período de gran actividad y prepárate para disfrutar de esta etapa posterior.

Si te fijas, durante los períodos de actividad vas tan deprisa por la vida que te olvidas de disfrutar de los pequeños detalles. En este momento, que vas con el piloto automático, párate a mirar por la ventanilla y aprende a observar todo lo que has obviado durante el período anterior: concéntrate en los olores de lo que te rodea, sus texturas, sus colores, los detalles que hacen diferente y especial a algo, sus imperfecciones,…

Como no vas a rendir lo mismo que en la etapa anterior, a la hora de planificar puedes marcarte tres mini-objetivos diarios, o sólo un gran objetivo diario (en vez de los tres grandes objetivos que te marcabas hasta ahora). Puedes tirar de tu lista de tareas «algún día», recuperar esos pequeños proyectos que dejaste aparcados tiempo atrás…

La clave para sobrevivir a un estado de «Calma Tensa» es no parar.

Tu maquinaria está en movimiento. Lento, pero no está parada. Vas haciendo pequeñas cosas todos los días, a la espera de volver a arrancar. Si dejas de hacer cosas, luego va a ser mucho más difícil ponerte de nuevo en movimiento.

Pero no te preocupes, porque te voy a dar un montón de ideas para aprovechar estos días:

Tu cuerpo necesita un premio, por lo que aprovecha para mimar tu cuerpo, renovar tu armario, volver a sentirte guapa. Es el momento ideal para darte un buen masaje, ir de compras, dar largos paseos, hacer algún viaje, dormir un poco más…

 

 El Reloj No Existe

El reloj no existe. Escóndelo en un cajón y aprende a disfrutar del momento presente.

 

También es el momento de mimar tu mente, nutrirla de conocimiento, leer esos libros para los antes no tenías tiempo, escuchar esos viejos discos, hacer algún curso nuevo, retomar los que habías dejado a mitad o que ni siquiera habías empezado, meditar,… Ahora dispones de todo el tiempo del mundo para ello. No tengas prisa por volver a ponerte a hacer un montón de cosas como antes. Ya te dirá tu cuerpo y mente cuándo vuelve a estar preparado para ello.

 

Durante este período puedes aprovechar para revisar tu modo de vida anterior. ¿Hay algo que quieras cambiar? Puedes comenzar a cuidar tu alimentación, comenzar a hacer algún deporte, modificar algún hábito,… También puedes aprovechar para hacer limpieza y deshacerte de todas las cosas que no te hagan feliz. De esta manera dejas preparado tu espacio para que no tener obstáculos cuando vuelvas a poner la maquinaria a toda velocidad.

 

¿Y qué pasa con esas pasiones que tenías aparcadas? Aprovecha para volver a disfrutar de ellas. Saca los materiales de esas pasiones, ponlos al día, renueva lo necesario, deshazte de lo que ya no te sirva, repara lo estropeado y dedica un tiempo cada día a una o varias pasiones.

 

En estos períodos de calma es importante retomar las relaciones con los demás. Volver a quedar con tus amigos, irte de fiesta sin pensar en lo que tienes que hacer, visitar a algún ser querido, preparar alguna sorpresa, escribir alguna carta, retomar una antigua amistad,… Y cuando estés en esos momentos con los demás, concentra tu atención en los ojos de la otra persona, en la conversación. No tengas prisa por opinar. Esconde el móvil y disfruta de la sensación tan bonita que se siente cuando tan sólo te concentras en escuchar.

 

 Concentrate en Disfrutar del Momento

 

Así es como voy a disfrutar a partir de ahora mis períodos de «Calma Tensa».
¿Cómo lo vas a hacer tú?

***

El post de Cómo sobrevivir y disfrutar del estado de «Calma Tensa» aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

Cómo sobrevivir y disfrutar del estado de «Calma Tensa»

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Dicen que ponerle nombre a lo que te sucede te ayuda a aceptarlo, entenderlo, adaptarte y aprender a disfrutarlo. La semana pasada te contaba que estoy viviendo un momento de recarga de energía. No es la primera que lo vivo. Realmente, como el Ciclo de nuestras Pasiones, es algo que se repite tras pasar por un momento de mucha actividad y energía o estrés. Tu cuerpo y tu mente le dan al botón del «pause» y se tarda un tiempo en volver a estar con las pilas cargadas.

Y dió la casualidad que la semana pasada Gala, del blog Galadevil, publicó un post en el que hablaba de este período y que bautizó con un nombre que me ha encantado porque lo define a la perfección:

PERÍODO DE «CALMA TENSA»

¿En qué se diferencia este estado de otros momentos de tu ciclo de pasiones y energía?

Primero: Suele ocurrir, como te contaba, justo después de un momento en el que has dado mucho más de ti que de normal. Justo después de un período de mucha actividad, de mucho trabajo, de mucho estrés y, sobre todo, tras un período en el que has tenido que estar concentrada al máximo en un proyecto, una actividad, un evento…

En mi caso, ha surgido tras el lanzamiento de la Agenda, tras mi boda, tras los exámenes de selectividad, tras terminar la carrera y el máster, tras cada boda, sesión o evento que hice con La Boda de tus Sueños, tras cada gran proyecto de diseño gráfico, …

Párate a pensar por un segundo en tu caso: ¿cuántos períodos de «calma tensa» puedes identificar a lo largo de los años?

Segundo: A diferencia de otros momentos en los que estás de bajón de ánimo, normalmente durante el período de «calma tensa» lo que notas solamente es un bajón de energía, física y mental.

Tercero: Durante estos períodos no aparcas todo por completo. No es como en otros momentos en los que el cuerpo te pide a gritos dejar lo que estás haciendo y volver a empezar o tomar otro camino. Durante este período es como si le hubieras puesto el piloto automático a tu vida. Tienes actividad, pero la justa. Tú sensación real y tus pensamientos son del tipo: «No me apetece hacer esto». No es que estés procrastinando hacer algo en concreto. Es sólo que sientes que no es el momento de volver a ponerte en movimiento. Aún es pronto para ello.

 

Escribe Cartas

 

¿CÓMO SACARLE PROVECHO A ESTA ETAPA?

Cómo ves, es algo normal. Nos pasa a todos. Creo que quizás las personas multiapasionadas lo sufrimos más que el resto ya que gastamos mucha energía en las fases de aprendizaje de una pasión nueva y, por eso, tras sentir que hemos aprendido todo lo que necesitábamos sobre ello, sentimos que necesitamos descansar un tiempo.

Conociendo este proceso vas a poder ser consciente de lo que puedes hacer y, por tanto, vas a poder planificar mejor tu actividad para estos días, semanas o meses en los que vas a estar sufriendo la «calma tensa».

Lo primero que tienes que hacer es mentalizarte que no es algo malo. Tu cuerpo tiene que recuperarse y tu mente tiene que recargar las pilas. Por lo que acepta este proceso, agradece todo lo que has conseguido tras el período de gran actividad y prepárate para disfrutar de esta etapa posterior.

Si te fijas, durante los períodos de actividad vas tan deprisa por la vida que te olvidas de disfrutar de los pequeños detalles. En este momento, que vas con el piloto automático, párate a mirar por la ventanilla y aprende a observar todo lo que has obviado durante el período anterior: concéntrate en los olores de lo que te rodea, sus texturas, sus colores, los detalles que hacen diferente y especial a algo, sus imperfecciones,…

Como no vas a rendir lo mismo que en la etapa anterior, a la hora de planificar puedes marcarte tres mini-objetivos diarios, o sólo un gran objetivo diario (en vez de los tres grandes objetivos que te marcabas hasta ahora). Puedes tirar de tu lista de tareas «algún día», recuperar esos pequeños proyectos que dejaste aparcados tiempo atrás…

La clave para sobrevivir a un estado de «Calma Tensa» es no parar.

Tu maquinaria está en movimiento. Lento, pero no está parada. Vas haciendo pequeñas cosas todos los días, a la espera de volver a arrancar. Si dejas de hacer cosas, luego va a ser mucho más difícil ponerte de nuevo en movimiento.

Pero no te preocupes, porque te voy a dar un montón de ideas para aprovechar estos días:

Tu cuerpo necesita un premio, por lo que aprovecha para mimar tu cuerpo, renovar tu armario, volver a sentirte guapa. Es el momento ideal para darte un buen masaje, ir de compras, dar largos paseos, hacer algún viaje, dormir un poco más…

 

 El Reloj No Existe

El reloj no existe. Escóndelo en un cajón y aprende a disfrutar del momento presente.

 

También es el momento de mimar tu mente, nutrirla de conocimiento, leer esos libros para los antes no tenías tiempo, escuchar esos viejos discos, hacer algún curso nuevo, retomar los que habías dejado a mitad o que ni siquiera habías empezado, meditar,… Ahora dispones de todo el tiempo del mundo para ello. No tengas prisa por volver a ponerte a hacer un montón de cosas como antes. Ya te dirá tu cuerpo y mente cuándo vuelve a estar preparado para ello.

 

Durante este período puedes aprovechar para revisar tu modo de vida anterior. ¿Hay algo que quieras cambiar? Puedes comenzar a cuidar tu alimentación, comenzar a hacer algún deporte, modificar algún hábito,… También puedes aprovechar para hacer limpieza y deshacerte de todas las cosas que no te hagan feliz. De esta manera dejas preparado tu espacio para que no tener obstáculos cuando vuelvas a poner la maquinaria a toda velocidad.

 

¿Y qué pasa con esas pasiones que tenías aparcadas? Aprovecha para volver a disfrutar de ellas. Saca los materiales de esas pasiones, ponlos al día, renueva lo necesario, deshazte de lo que ya no te sirva, repara lo estropeado y dedica un tiempo cada día a una o varias pasiones.

 

En estos períodos de calma es importante retomar las relaciones con los demás. Volver a quedar con tus amigos, irte de fiesta sin pensar en lo que tienes que hacer, visitar a algún ser querido, preparar alguna sorpresa, escribir alguna carta, retomar una antigua amistad,… Y cuando estés en esos momentos con los demás, concentra tu atención en los ojos de la otra persona, en la conversación. No tengas prisa por opinar. Esconde el móvil y disfruta de la sensación tan bonita que se siente cuando tan sólo te concentras en escuchar.

 

 Concentrate en Disfrutar del Momento

 

Así es como voy a disfrutar a partir de ahora mis períodos de «Calma Tensa».
¿Cómo lo vas a hacer tú?

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Cómo sobrevivir y disfrutar del estado de «Calma Tensa»

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Sí.
Todos lo hacemos.

De pequeña sueñas con lo que quieres ser de mayor, con el amor, con lo que quieres estudiar y sueñas con una vida perfecta que algún día llegará. Algunos adultos se esfuerzan en conseguir esa vida con la que siempre han soñado. Otros se sientan en su cómodo sofá viendo como la vida pasa por delante de sus narices, sin mover ni un sólo dedo por intentar mejorarla.

Tanto los unos como los otros estamos sobreestimando el tiempo que vamos a estar en ese mundo.

Actúas pensando que va a haber un mañana.
Tomas decisiones (o dejas de tomarlas) pensando que siempre va a haber tiempo para más.
Algunas veces aparcas tus sueños a un lado. Ya habrá momento para ello.

Pero, ¿y si no lo hay?

¿Y si te despiertas un día y tu vida ya no vuelve a ser igual?

Porque no hay nada más cierto que la frase: «Tu vida puede cambiar en un momento».

Un accidente, una enfermedad, una guerra, un desastre natural, una infidelidad, una verdad, una mentira, … No quiero ponerme negativa. No es el objetivo de este post.

Puede que hayas pasado por esta situación. Puede que nunca te haya tocado.

Pensar en ello DA MIEDO.

MUCHO MIEDO.

Inconscientemente tu mente se resiste a pensar que te vaya a tocar a ti.
Inconscientemente te hace creer que todavía hay tiempo.

Lo has visto en personas cercanas a ti, en lejanas. Parece que el destino ha hecho que lo vayas esquivando. Como cuando algo te pasa rozando. Lo sientes, notas su brisa tocando tu cuerpo y sientes palpitar tu corazón, tus manos tiemblan, tienes sobrealiento. Por un momento, te paralizas. Esta vez te has librado. ¿Lo harás la próxima vez?

Inconscientemente piensas que sí.

Inconscientemente sueñas con llegar a viejecita. Estar rodeada de nietos. Estar donde siempre has querido estar. Estar junto a la persona que amas. Estar orgullosa de todo lo que has conseguido…

Hay un ejercicio que seguro conoces. Puede que lo hayas hecho alguna vez.
Puede que no te lo hayas tomado muy en serio.
Puede que sí.

Es una pregunta que dice lo siguiente:

¿Qué harías si supieras que te queda un mes de vida?

¿Te has parado a pensar en ello alguna vez?

Inconscientemente das por hecho que no sólo te queda un mes, te quedan muchos más.

La realidad y el futuro no lo conoces, ni tú ni nadie.

Puede que tan sólo te queden un día.

Y no lo sabes.

Nunca lo sabrás.

Mi objetivo con el post de hoy es que seas totalmente consciente de esta realidad.
Mi objetivo con el post de hoy es que recapacites sobre cómo estás viviendo tu vida. Basándote en un hecho tan incierto como que va a haber muchos mañanas.
Mi objetivo con el post de hoy es que te des cuenta de cómo es tu vida. Cómo es tu relación contigo misma, con los demás, con el mundo.

¿Cuántas veces te estás olvidando de sonreír? ¿Cuántas veces estás dejando una conversación a medias porque tienes prisa? ¿Cuántas veces olvidas sentarte tan sólo a escuchar a alguien porque estás pensando todo el rato en tus problemas? ¿Cuántas veces te quejas al día? ¿Cuántas veces te olvidas de darle un abrazo a esa persona a la que quieres? ¿Cuántas veces te vas sin decir adiós? ¿Sin darle un beso a tu pareja? ¿Sin mostrarle a un amigo que estás ahí?

Las obligaciones del día a día te absorben.
Te olvidas de ti, de los demás.
Te dejas llevar por los acontecimientos.

Te olvidas que mañana puede que ya no estés aquí. Te olvidas que mañana las personas que quieres pueden que ya no estén aquí.

Pospones vivir tus sueños. Ya habrá tiempo mañana.
Pospones tomar una decisión.

Es más fácil pensar que hacerlo en otro momento te va a llevar al mismo resultado.

Es más fácil pensar que es mejor dejar las cosas como están.

Pero para cuando te quieras dar cuenta. Para cuando quieras correr, puede que ya sea demasiado tarde.

Recuerda: La vida te cambia en un momento.

En vez de acostarte cada día pensando en mil quehaceres, en cosas no importante, en preocupaciones, soñando con vidas maravillosas, con empezar nuevas pasiones, …

¿Por qué en vez de soñar y preocuparte, no te paras a pensar en lo que tienes, en todos esos detalles que estás dejando escapar…?

 

TE PROPONGO UNOS EJERCICIOS

 

No sabes cuándo será el último mañana, pero te van a ayudar a disfrutar más de cada «hoy». Te van a ayudar a ser más feliz.

Cualquiera de los ejercicios puedes empezarlos justo después de terminar de leer este post.

No esperes a mañana (quizás sea demasiado tarde).

El primero: Sé agradecida.

Comienza a cambiar el chip. A partir de ahora cuando te vayas a la cama, en vez de darle vueltas a preocupaciones y otras historias, coge tu agenda, tu diario o una nueva libreta y escribe 3 cosas que tienes que agradecer del día de «hoy».

El segundo: Siempre hay algo bueno que celebrar.

Al igual que todos los días hay al menos 3 cosas que agradecer, todos los días hay algo que te ha hecho feliz. Aunque a priori puedas sentir que todo es oscuro, siempre puedes encontrar un detalle que te haya hecho feliz. Anótalo junto a las cosas que agradeces cada día.

El tercero: Sonríe.

Celebra que hay un «hoy». Sonríe a la vida. Si no te sale la sonrisa, fuérzala. Numerosos estudios científicos han demostrado que realizar el acto físico de sonreír (aunque no tengas ganas), genera endorfina y serotonina (las llamadas «hormonas de la felicidad»), nos ayuda a relajarnos y a disminuir el estrés. No sólo tiene efectos beneficiosos sobre nosotros, sino que sonreír tiene efectos beneficiosos también sobre las personas a las que sonreímos, les relajamos, les motivamos.

Este tercer ejercicio vas a llevarlo a cabo de dos maneras:

  • Por un lado, vas a dedicarte una sonrisa a ti misma todos los días. Sitúate frente a un espejo y sonríe al menos durante un minuto, antes de irte a dormir y por la mañana, mientras te preparas para el nuevo día.
  • Por otro lado, vas a concentrarte en sonreírle a las personas con las que te cruces en tu día. Si te da vergüenza, empieza por una y ve aumentando cada día.

El cuarto: Abraza sin esperar que te lo pidan.

Recibe, despídete de las personas a las que quieres con un abrazo. Los abrazos tienen más poder del que pensamos. Los infravaloramos. Tenemos miedo a pedir un abrazo. ¿Cuántas veces has necesitado que alguien te abrazara, sentir el cariño humano, sentirte protegida y por vergüenza o pensar que no era lo correcto no lo has pedido? No nos damos cuenta que la otra persona nos lo puede estar pidiendo a gritos y no se atreve a hacerlo. Puede necesitar consuelo, apoyo o simplemente saber que estás ahí, que le quieres, que le aprecias.

No esperes a que te lo pidan. Quizás no va a haber un mañana. Quizás sea la última vez que veas a esa persona. Despídete con un abrazo y una sonrisa.

El quinto: Vuelve a mirar a los ojos.

¿Has olvidado ese cosquilleo en el estómago que se siente cuando miras a alguien a los ojos? Al principio de tu relación con cualquier otra persona puedes pasarte mucho tiempo mirando a los ojos. Tiempo después, la rutina, la confianza, hace que olvidemos todos esos detalles que te hicieron acercarte a esa persona, que labraron vuestra amistad, vuestro amor… No hace falta que digas nada. Tan sólo concéntrate en mirar a esa persona a los ojos. Aguanta la mirada, deja que vuestros ojos lo digan todo. Vuelve a sentir ese cosquilleo en el estómago.

 

Siempre hay algo bueno que celebrar. Sonríe

 

Sé consciente del tiempo del que dispones. Sé consciente que puede que no haya un mañana.
Aprende a disfrutar de cada día que estás aquí.

 

***

¿Qué opinas? ¿Te lo has planteado alguna vez?

***

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¿Sobreestimas el tiempo que vas a estar en este mundo?

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Cambio de Vida y Superación Personal, Gestión del Tiempo, Uncategorized

Este es uno de los mayores problemas que sufrimos las personas Multi-Apasionadas: el BLOQUEO cuando tenemos que decidir entre varias opciones.

La sobrecarga de información, tener demasiadas cosas en la cabeza, ir saltando de una pasión a otra como una polilla se siente atraída hacia la luz… Cuántas veces lo has sentido. O, mejor dicho, ¿cuántas veces lo has sufrido?

Te levantas por la mañana y piensas: «hoy voy a hacer esto, lo otro, eso que llevo tiempo esperando, eso otro que también me apetece, y aquello, y.. y.. y…». Lo mismo ocurre cuando quieres hacer algo y te das cuenta que puedes hacerlo de mil maneras distintas. O cuando tienes que tomar alguna decisión y no tienes claro el camino a tomar.

DEMASIADAS OPCIONES. Además no las has planificado, no tienes muy claro a qué va a llevar todo ello, tienes miedo a lo desconocido, no sabes cuál va a ser la mejor opción. En fin, el resultado es que cuando vas a ponerte a ello te preguntas: «¿y con qué empiezo?».

Tu cerebro empieza a imaginar mil ideas, barajas los pros y contra de todas las opciones posibles. A lo que te das cuenta, se te ha pasado el tiempo sin hacer nada y, lo peor de todo, es que tienes tal sobrecarga de información que te has quedado bloqueada. Eres totalmente incapaz de dar un paso adelante y comenzar a hacer cualquiera de las soluciones que estabas barajando.

O lo peor de todo, empiezas una pero al segundo sientes que hubiera sido mejor empezar por otra de las opciones la lista. Así que lo dejas tal y como está y pasas a la 2ª opción. El problema es que en el momento en que llegas al bloqueo no puedes parar de ir saltando de una opción a otra y al final se convierte en un bucle que termina desmotivándote y bloqueándote aún más. Porque, al no comenzar o terminar nada, sientes que no estás avanzando. En vez de ver la luz al final del túnel, sientes como si estuvieras cayendo en un profundo pozo del que no puedes salir. Te sientes culpable, crees que estás defraudándote a ti misma, a los demás. No sabes cómo salir de ese estado. Y el pozo cada vez se hace más profundo.

Este mal que sufrimos muchos multi-apasionados es lo que se conoce como:

 

PARÁLISIS POR ANÁLISIS

¿En qué consiste? Pues dicho de manera informal, sería darle vueltas y vueltas a las cosas de tal manera, que nunca llegas a tomar una decisión y terminas bloqueándote.

Necesitas barajar todas las opciones posibles, informarte o pensar el resultado de cada probable paso con el mayor detalle que te sea posible. Es tal la cantidad de datos que analizas, que tu cerebro se ve totalmente incapaz de tomar una decisión racional. Siempre hay «peros». Ninguna de las opciones es lo suficientemente buena o «perfecta» como para ser tenida en cuenta por encima del resto. Te convences de que necesitas tener toda la información que exista para poder elegir la mejor solución al problema. Terminas obsesionándote con él.

En vez de centrarte en lo que puedes conseguir con la decisión final, te centras en todas las oportunidades que estás perdiendo al no elegir el resto de opciones posibles. Esto provoca, además, que cuando logras decidirte finalmente por una de las opciones barajadas no la disfrutes plenamente e, incluso, te sientes culpable y crees que otro camino hubiera podido ser mejor que el elegido.

El miedo suele estar detrás de este bloqueo. Sobre todo cuando se trata de tomar una decisión que te va a hacer salir de tu zona de confort. ¿Recuerdas el sofá lleno de cojines mulliditos del que te hablaba hace unos días? Imaginas multitud de imprevistos, de problemas que van a surgir. Te dices a ti misma que no estás lo suficientemente preparada, que hay que seguir buscando y pensando porque la «opción buena» está ahí esperándote y no es ninguna de las que habías pensado hasta ahora. Lo mejor es quedarte donde estás a la espera de que la decisión perfecta te ilumine y muestre el camino a seguir.

Por supuesto, esa decisión perfecta jamás llega. Y, lo siento, jamás llegará.

Nada va a ser nunca lo suficientemente bueno como para hacer que decidas qué camino elegir. Mejor te quedas esperando a que alguien o algo te toque con su varita mágica y te haga conseguir lo que quieres sin tener que esforzarte en descartar alguna de las opciones. «Ese o eso» te enseñará lo que debes hacer. Así que, ¿por qué no esperarle cómodamente en tu sofá?

 

¿QUÉ PUEDO HACER?

No te preocupes. Hay solución al problema.
Esa es la parte positiva.

La parte negativa: tienes que tomar una decisión para poder salir del bucle.

Lo primero de todo: tienes que mentalizarte que no hay soluciones malas o buenas al problema que te ha bloqueado. Cómo hemos hablado muchas veces, ni tú, ni yo, ni nadie tiene una bola de cristal que te diga cuál es la decisión correcta.

Deja de centrarte en lo que «podrías conseguir» eligiendo cada una de las opciones restantes. No lo sabes. Nunca lo sabrás. No puedes adivinar el futuro, ¿recuerdas?

¿Cuál es la única manera de saber qué va a ocurrir realmente si te decides por una opción? Haciéndola. Eso es. Tienes que intentarla para saber cuál será la consecuencia de esa decisión. Puede ser buena, puede ser mala. Todo depende del prisma con el que quieras verlo.

Personalmente te digo que todas las decisiones que tomas te hacen avanzar. Somos humanos. Si sientes que te has equivocado, no pasa nada. Das un paso atrás e intentas otra de las opciones que barajabas. Sólo vas a poder avanzar a través de la siguiente fórmula: avanza y error. Un paso al frente, otro atrás.

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Tienes que mentalizarte que cada paso al frente que das ha ido precedido de un retroceso en algún momento de tu vida. Sin haber dado ese paso atrás jamás podrás elegir el camino que finalmente te llevará a tomar la decisión con la que te vas a encontrar más a gusto.[/blockquote]

De todo se aprende. Nada sucede porque sí. El destino tiene formas muy extrañas de mostrarnos nuestro camino. Acéptalo y mira hacia delante. ¿Te acuerdas lo que te contaba Mar Padilla en el post de «Deja de preocuparte«?

[Tweet «No he fallado. Simplemente he obtenido un resultado diferente al que esperaba.»]

Ese es el prisma con el que tienes que ver todo a partir de ahora.

No obstante. No te preocupes. Hay maneras de poder elegir más fácilmente el primer paso a dar:

 

Bloqueada, no puedo tomar ninguna decisión

 

1er PASO: MÁRCA UNA FECHA FINAL EN LA QUE TIENES QUE TOMAR UNA DECISIÓN

Si no, ésta terminará perpetuándose hasta el infinito y más allá. Comprométete a cumplirla. Puedes darle las vueltas que quieras pero tienes como máximo hasta el día «x» para tomar una decisión, dispongas de los datos que dispongas.

 

2º PASO: ¿TIENES CLARO LO QUE BUSCAS?

¿Has puesto por escrito el objetivo o lo que quieres conseguir tras tomar una decisión? ¿Está alineado con lo que quieres conseguir para tu vida? Sí. Eso que está tan de moda últimamente, que esté alineado con cómo quieres que sea tu vida en el futuro. Da igual si es a corto, medio o largo plazo.

¿Realmente solucionar este problema te va a ayudar a conseguirlo? ¿O estás tan encenegada con ello que no te has parado a pensar si te va a servir para algo cualquiera de las decisiones que tomes? ¿Hay alguna solución que puedes descartar o es mejor olvidarse y pasar a algo que realmente te acerque a conseguir tus metas? ¿De verdad es tan importante tomar esta decisión? ¿Va a marcar alguna diferencia si la tomas o no?

Si no te va a ayudar a tener la vida que quieres o no va a suponer ninguna diferencia en tu vida si no la tomas, lo mejor es que dejes de gastar tiempo y energía en ello y pases a otra cosa. Si va a suponer un antes y un después, no te sientas culpable si necesitas un poco más de tiempo para tomar una decisión (sin abusar de ello, que ya lo has hecho suficiente). Una pequeña decisión puede llevarte minutos. Una grande, varios días o semanas. Pero, sea como sea, comprométete a cumplir siempre la fecha límite que te habías marcado en el primer paso.

 

3er PASO: CAMBIA DE AIRES. DESCONECTA

Unas vacaciones, un momento de relax, un paseo, … Cualquier opción que te ayude a desconectar y alejarte de la fuente de preocupación te va a ayudar a limpiar tu mente, a desbloquearte o a ver otras opciones que permanecían ocultas hasta ahora.

Olvídate del tema. Pasa a otra cosa. Centra tu tiempo y energía en cambiar de aires, aunque sólo sea por un momento. Haz algo distinto y el camino se despejará.

 

4º PASO: SI NECESITAS MÁS DATOS, BÚSCALOS

No te reprimas. Si necesitas más información para poder elegir entre todas las opciones, búscala. Puedes marcarte un plazo hasta la fecha «x» para buscar información, otro plazo para barajar los pros y contras y otros para seguir los siguientes pasos.

Si en el fondo sabes que tienes toda la información posible y que por muchas páginas web que visites, libros que leas, o vueltas que le quieras dar no vas a obtener más datos que te sean útiles, echa el freno y se acabó el seguir perdiendo el tiempo. Mentalízate que siempre va a haber opciones que no vas a poder barajar porque las desconoces. Por mucho que busques no las vas a encontrar hasta que no pongas en marcha toda la maquinaria. Puede que nunca llegues siquiera a saberlas. No te martirices por ello.

No vas a encontrar la bola de cristal ni nadie ni nada va a venir con la varita mágica para iluminarte con la decisión correcta. Es un paso que debes dar tú. Nadie lo va a hacer por ti.

 

5º PASO: SIGUE TU INTUICIÓN
[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Si tu interior te está diciendo a gritos qué camino estás muriéndote por tomar. ¿Por qué no le escuchas? ¿Acaso alguna vez te ha fallado? No, ¿verdad?[/blockquote]

Si sientes esas mariposas en el estómago cuando te imaginas haciendo algo, sabes de verdad que te encantaría tomar esa decisión, sueñas con ello pero no te atreves. Tira a tomar por culo todos los cojines de tu mullido sofá y sal de una vez por todas de tu zona de confort.

¿Estás tan bloqueada que ya no sabes ni lo que es bueno ni lo que es malo?

Piensa por unos minutos en todas esas buenas decisiones que has tomado hasta ahora. Transpórtate hasta ese momento, imagínate que estás ahora mismo en ese punto de tu vida y escucha tu cuerpo. ¿Qué sientes? ¿qué tipo de señales te lanza tu cuerpo? Concéntrate profundamente para tomar nota de todas ellas. No te dejes ni una: ¿sientes un cosquilleo en el estómago? ¿te tiemblan las manos? ¿tartamudeas? ¿sientes euforia, alegría, ganas de saltar, bailar, …? Fíjate en todo y anótalo en una libreta: «Esto es lo que siento cuando sé que estoy tomando una decisión correcta.»

Ahora, visualiza cada una de las opciones que estás barajando. ¿Cuál o cuáles te transmiten esas sensaciones?

 

6º PASO: ESCRIBE LOS PROS y CONTRAS DE CADA OPCIÓN

Necesitas plasmar en papel todo lo que lleva tiempo rondándote por la cabeza. Es la única manera de que empieces a ver las cosas claras. Escribe todas las opciones que te has planteado y anota los pros y contras de cada una de ellas.

¿Cuántas opciones puedes eliminar tras este paso?

Volvemos al segundo paso y a lo que te comentaba al principio del post. No esperes la decisión perfecta. No existe. Si tomar esta decisión no es algo crucial para ti, ¿qué más da si no es todo lo bueno que te gustaría? Al fin y al cabo, en menos que canta un gallo te habrás olvidado de ello.

 

7º PASO: ¿NECESITAS UNA SEGUNDA OPINIÓN?

Llegado a este punto seguro que tienes mucho más claro lo que quieres y cómo lo quieres. Pero si notas que necesitas buscar opiniones externas al «problema» para que te ayude a encontrar un camino que no te has planteado hasta ahora, ha llegado al momento de recopilar toda la información y hablarlo con alguien.

Ojo, la finalidad no es dejar que otros tomen la decisión por tí. Esa sí será una mala elección.

Recuerda: la finalidad es descubrir un nuevo camino. Quizás, la solución al problema sea una mezcla de las opciones que estabas barajando. Quizás, no sea ninguna de ellas. Pero si estás tan bloqueada que no eres capaz de ver más allá, una segunda o tercera opinión nunca te vendrá mal.

Eso sí, nunca nunca elijas como segunda opinión la de alguien que no escucha o que sólo va a querer imponerte su forma de pensar. Piensa en alguien que sea imparcial. Alguien que de verdad pueda darte una opinión sincera (sea la que quieres escuchar o no).

¿Tienes la decisión tomada pero no te has atrevido a dar el paso por miedo a lo que pueda pasar?

En estos casos lo que necesitas internamente es que alguien te confirme que estás tomando la decisión correcta. No te apures, internamente ya lo sabes (te lo confirme alguien de fuera o no). Pero si te vas a sentir más segura sabiendo que cuentas con el apoyo de alguien, no pasa nada por buscarlo. Eso sí, recuerda que tiene que ser tu elección. No la de los demás.

 

8º PASO: HA LLEGADO EL DÍA. TOMA UNA DECISIÓN Y HAZLA

Oh, oh. Aquí viene la parte que llevas tanto tiempo evitando.

Lo siento. Es así. Debes tomar una decisión.

No hay «peros» que valgan y los «y si…» deben quedar atrás.

Tienes todos los datos que puedes conocer en este momento. Has escuchado a tu cuerpo, conoces los sentimientos que te transmiten cada posible opción. Ha llegado la hora de coger el toro por los cuernos y dar un paso al frente.

Sabes qué decisión debes tomar. Ahora tan sólo HAZLO y no mires atrás.

Olvídate del resto de opciones. Has llegado a esa conclusión por algo. Has descartado el resto por algo. Céntrate en la decisión tomada, disfruta de ella e intenta sacarle todo el partido que puedas.

 

***

¿Cuánto tiempo llevas bloqueada? ¿Tan crucial es tomar esa decisión? ¿Por qué la estás evitando?

***

El post de ¿Te sientes Bloqueada? ¿No puedes tomar ninguna decisión? 8 Pasos que te ayudarán a desbloquearte. aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

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¡NOTICIA!

Dentro de poco voy a hacer un…

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¿Te sientes Bloqueada? ¿No puedes tomar ninguna decisión? 8 Pasos que te ayudarán a desbloquearte.

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Cambio de Vida y Superación Personal, Gestión del Tiempo, Uncategorized

Este es uno de los mayores problemas que sufrimos las personas Multi-Apasionadas: el BLOQUEO cuando tenemos que decidir entre varias opciones.

La sobrecarga de información, tener demasiadas cosas en la cabeza, ir saltando de una pasión a otra como una polilla se siente atraída hacia la luz… Cuántas veces lo has sentido. O, mejor dicho, ¿cuántas veces lo has sufrido?

Te levantas por la mañana y piensas: «hoy voy a hacer esto, lo otro, eso que llevo tiempo esperando, eso otro que también me apetece, y aquello, y.. y.. y…». Lo mismo ocurre cuando quieres hacer algo y te das cuenta que puedes hacerlo de mil maneras distintas. O cuando tienes que tomar alguna decisión y no tienes claro el camino a tomar.

DEMASIADAS OPCIONES. Además no las has planificado, no tienes muy claro a qué va a llevar todo ello, tienes miedo a lo desconocido, no sabes cuál va a ser la mejor opción. En fin, el resultado es que cuando vas a ponerte a ello te preguntas: «¿y con qué empiezo?».

Tu cerebro empieza a imaginar mil ideas, barajas los pros y contra de todas las opciones posibles. A lo que te das cuenta, se te ha pasado el tiempo sin hacer nada y, lo peor de todo, es que tienes tal sobrecarga de información que te has quedado bloqueada. Eres totalmente incapaz de dar un paso adelante y comenzar a hacer cualquiera de las soluciones que estabas barajando.

O lo peor de todo, empiezas una pero al segundo sientes que hubiera sido mejor empezar por otra de las opciones la lista. Así que lo dejas tal y como está y pasas a la 2ª opción. El problema es que en el momento en que llegas al bloqueo no puedes parar de ir saltando de una opción a otra y al final se convierte en un bucle que termina desmotivándote y bloqueándote aún más. Porque, al no comenzar o terminar nada, sientes que no estás avanzando. En vez de ver la luz al final del túnel, sientes como si estuvieras cayendo en un profundo pozo del que no puedes salir. Te sientes culpable, crees que estás defraudándote a ti misma, a los demás. No sabes cómo salir de ese estado. Y el pozo cada vez se hace más profundo.

Este mal que sufrimos muchos multi-apasionados es lo que se conoce como:

 

PARÁLISIS POR ANÁLISIS

¿En qué consiste? Pues dicho de manera informal, sería darle vueltas y vueltas a las cosas de tal manera, que nunca llegas a tomar una decisión y terminas bloqueándote.

Necesitas barajar todas las opciones posibles, informarte o pensar el resultado de cada probable paso con el mayor detalle que te sea posible. Es tal la cantidad de datos que analizas, que tu cerebro se ve totalmente incapaz de tomar una decisión racional. Siempre hay «peros». Ninguna de las opciones es lo suficientemente buena o «perfecta» como para ser tenida en cuenta por encima del resto. Te convences de que necesitas tener toda la información que exista para poder elegir la mejor solución al problema. Terminas obsesionándote con él.

En vez de centrarte en lo que puedes conseguir con la decisión final, te centras en todas las oportunidades que estás perdiendo al no elegir el resto de opciones posibles. Esto provoca, además, que cuando logras decidirte finalmente por una de las opciones barajadas no la disfrutes plenamente e, incluso, te sientes culpable y crees que otro camino hubiera podido ser mejor que el elegido.

El miedo suele estar detrás de este bloqueo. Sobre todo cuando se trata de tomar una decisión que te va a hacer salir de tu zona de confort. ¿Recuerdas el sofá lleno de cojines mulliditos del que te hablaba hace unos días? Imaginas multitud de imprevistos, de problemas que van a surgir. Te dices a ti misma que no estás lo suficientemente preparada, que hay que seguir buscando y pensando porque la «opción buena» está ahí esperándote y no es ninguna de las que habías pensado hasta ahora. Lo mejor es quedarte donde estás a la espera de que la decisión perfecta te ilumine y muestre el camino a seguir.

Por supuesto, esa decisión perfecta jamás llega. Y, lo siento, jamás llegará.

Nada va a ser nunca lo suficientemente bueno como para hacer que decidas qué camino elegir. Mejor te quedas esperando a que alguien o algo te toque con su varita mágica y te haga conseguir lo que quieres sin tener que esforzarte en descartar alguna de las opciones. «Ese o eso» te enseñará lo que debes hacer. Así que, ¿por qué no esperarle cómodamente en tu sofá?

 

¿QUÉ PUEDO HACER?

No te preocupes. Hay solución al problema.
Esa es la parte positiva.

La parte negativa: tienes que tomar una decisión para poder salir del bucle.

Lo primero de todo: tienes que mentalizarte que no hay soluciones malas o buenas al problema que te ha bloqueado. Cómo hemos hablado muchas veces, ni tú, ni yo, ni nadie tiene una bola de cristal que te diga cuál es la decisión correcta.

Deja de centrarte en lo que «podrías conseguir» eligiendo cada una de las opciones restantes. No lo sabes. Nunca lo sabrás. No puedes adivinar el futuro, ¿recuerdas?

¿Cuál es la única manera de saber qué va a ocurrir realmente si te decides por una opción? Haciéndola. Eso es. Tienes que intentarla para saber cuál será la consecuencia de esa decisión. Puede ser buena, puede ser mala. Todo depende del prisma con el que quieras verlo.

Personalmente te digo que todas las decisiones que tomas te hacen avanzar. Somos humanos. Si sientes que te has equivocado, no pasa nada. Das un paso atrás e intentas otra de las opciones que barajabas. Sólo vas a poder avanzar a través de la siguiente fórmula: avanza y error. Un paso al frente, otro atrás.

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Tienes que mentalizarte que cada paso al frente que das ha ido precedido de un retroceso en algún momento de tu vida. Sin haber dado ese paso atrás jamás podrás elegir el camino que finalmente te llevará a tomar la decisión con la que te vas a encontrar más a gusto.[/blockquote]

De todo se aprende. Nada sucede porque sí. El destino tiene formas muy extrañas de mostrarnos nuestro camino. Acéptalo y mira hacia delante. ¿Te acuerdas lo que te contaba Mar Padilla en el post de «Deja de preocuparte«?

[Tweet «No he fallado. Simplemente he obtenido un resultado diferente al que esperaba.»]

Ese es el prisma con el que tienes que ver todo a partir de ahora.

No obstante. No te preocupes. Hay maneras de poder elegir más fácilmente el primer paso a dar:

 

Bloqueada, no puedo tomar ninguna decisión

 

1er PASO: MÁRCA UNA FECHA FINAL EN LA QUE TIENES QUE TOMAR UNA DECISIÓN

Si no, ésta terminará perpetuándose hasta el infinito y más allá. Comprométete a cumplirla. Puedes darle las vueltas que quieras pero tienes como máximo hasta el día «x» para tomar una decisión, dispongas de los datos que dispongas.

 

2º PASO: ¿TIENES CLARO LO QUE BUSCAS?

¿Has puesto por escrito el objetivo o lo que quieres conseguir tras tomar una decisión? ¿Está alineado con lo que quieres conseguir para tu vida? Sí. Eso que está tan de moda últimamente, que esté alineado con cómo quieres que sea tu vida en el futuro. Da igual si es a corto, medio o largo plazo.

¿Realmente solucionar este problema te va a ayudar a conseguirlo? ¿O estás tan encenegada con ello que no te has parado a pensar si te va a servir para algo cualquiera de las decisiones que tomes? ¿Hay alguna solución que puedes descartar o es mejor olvidarse y pasar a algo que realmente te acerque a conseguir tus metas? ¿De verdad es tan importante tomar esta decisión? ¿Va a marcar alguna diferencia si la tomas o no?

Si no te va a ayudar a tener la vida que quieres o no va a suponer ninguna diferencia en tu vida si no la tomas, lo mejor es que dejes de gastar tiempo y energía en ello y pases a otra cosa. Si va a suponer un antes y un después, no te sientas culpable si necesitas un poco más de tiempo para tomar una decisión (sin abusar de ello, que ya lo has hecho suficiente). Una pequeña decisión puede llevarte minutos. Una grande, varios días o semanas. Pero, sea como sea, comprométete a cumplir siempre la fecha límite que te habías marcado en el primer paso.

 

3er PASO: CAMBIA DE AIRES. DESCONECTA

Unas vacaciones, un momento de relax, un paseo, … Cualquier opción que te ayude a desconectar y alejarte de la fuente de preocupación te va a ayudar a limpiar tu mente, a desbloquearte o a ver otras opciones que permanecían ocultas hasta ahora.

Olvídate del tema. Pasa a otra cosa. Centra tu tiempo y energía en cambiar de aires, aunque sólo sea por un momento. Haz algo distinto y el camino se despejará.

 

4º PASO: SI NECESITAS MÁS DATOS, BÚSCALOS

No te reprimas. Si necesitas más información para poder elegir entre todas las opciones, búscala. Puedes marcarte un plazo hasta la fecha «x» para buscar información, otro plazo para barajar los pros y contras y otros para seguir los siguientes pasos.

Si en el fondo sabes que tienes toda la información posible y que por muchas páginas web que visites, libros que leas, o vueltas que le quieras dar no vas a obtener más datos que te sean útiles, echa el freno y se acabó el seguir perdiendo el tiempo. Mentalízate que siempre va a haber opciones que no vas a poder barajar porque las desconoces. Por mucho que busques no las vas a encontrar hasta que no pongas en marcha toda la maquinaria. Puede que nunca llegues siquiera a saberlas. No te martirices por ello.

No vas a encontrar la bola de cristal ni nadie ni nada va a venir con la varita mágica para iluminarte con la decisión correcta. Es un paso que debes dar tú. Nadie lo va a hacer por ti.

 

5º PASO: SIGUE TU INTUICIÓN
[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Si tu interior te está diciendo a gritos qué camino estás muriéndote por tomar. ¿Por qué no le escuchas? ¿Acaso alguna vez te ha fallado? No, ¿verdad?[/blockquote]

Si sientes esas mariposas en el estómago cuando te imaginas haciendo algo, sabes de verdad que te encantaría tomar esa decisión, sueñas con ello pero no te atreves. Tira a tomar por culo todos los cojines de tu mullido sofá y sal de una vez por todas de tu zona de confort.

¿Estás tan bloqueada que ya no sabes ni lo que es bueno ni lo que es malo?

Piensa por unos minutos en todas esas buenas decisiones que has tomado hasta ahora. Transpórtate hasta ese momento, imagínate que estás ahora mismo en ese punto de tu vida y escucha tu cuerpo. ¿Qué sientes? ¿qué tipo de señales te lanza tu cuerpo? Concéntrate profundamente para tomar nota de todas ellas. No te dejes ni una: ¿sientes un cosquilleo en el estómago? ¿te tiemblan las manos? ¿tartamudeas? ¿sientes euforia, alegría, ganas de saltar, bailar, …? Fíjate en todo y anótalo en una libreta: «Esto es lo que siento cuando sé que estoy tomando una decisión correcta.»

Ahora, visualiza cada una de las opciones que estás barajando. ¿Cuál o cuáles te transmiten esas sensaciones?

 

6º PASO: ESCRIBE LOS PROS y CONTRAS DE CADA OPCIÓN

Necesitas plasmar en papel todo lo que lleva tiempo rondándote por la cabeza. Es la única manera de que empieces a ver las cosas claras. Escribe todas las opciones que te has planteado y anota los pros y contras de cada una de ellas.

¿Cuántas opciones puedes eliminar tras este paso?

Volvemos al segundo paso y a lo que te comentaba al principio del post. No esperes la decisión perfecta. No existe. Si tomar esta decisión no es algo crucial para ti, ¿qué más da si no es todo lo bueno que te gustaría? Al fin y al cabo, en menos que canta un gallo te habrás olvidado de ello.

 

7º PASO: ¿NECESITAS UNA SEGUNDA OPINIÓN?

Llegado a este punto seguro que tienes mucho más claro lo que quieres y cómo lo quieres. Pero si notas que necesitas buscar opiniones externas al «problema» para que te ayude a encontrar un camino que no te has planteado hasta ahora, ha llegado al momento de recopilar toda la información y hablarlo con alguien.

Ojo, la finalidad no es dejar que otros tomen la decisión por tí. Esa sí será una mala elección.

Recuerda: la finalidad es descubrir un nuevo camino. Quizás, la solución al problema sea una mezcla de las opciones que estabas barajando. Quizás, no sea ninguna de ellas. Pero si estás tan bloqueada que no eres capaz de ver más allá, una segunda o tercera opinión nunca te vendrá mal.

Eso sí, nunca nunca elijas como segunda opinión la de alguien que no escucha o que sólo va a querer imponerte su forma de pensar. Piensa en alguien que sea imparcial. Alguien que de verdad pueda darte una opinión sincera (sea la que quieres escuchar o no).

¿Tienes la decisión tomada pero no te has atrevido a dar el paso por miedo a lo que pueda pasar?

En estos casos lo que necesitas internamente es que alguien te confirme que estás tomando la decisión correcta. No te apures, internamente ya lo sabes (te lo confirme alguien de fuera o no). Pero si te vas a sentir más segura sabiendo que cuentas con el apoyo de alguien, no pasa nada por buscarlo. Eso sí, recuerda que tiene que ser tu elección. No la de los demás.

 

8º PASO: HA LLEGADO EL DÍA. TOMA UNA DECISIÓN Y HAZLA

Oh, oh. Aquí viene la parte que llevas tanto tiempo evitando.

Lo siento. Es así. Debes tomar una decisión.

No hay «peros» que valgan y los «y si…» deben quedar atrás.

Tienes todos los datos que puedes conocer en este momento. Has escuchado a tu cuerpo, conoces los sentimientos que te transmiten cada posible opción. Ha llegado la hora de coger el toro por los cuernos y dar un paso al frente.

Sabes qué decisión debes tomar. Ahora tan sólo HAZLO y no mires atrás.

Olvídate del resto de opciones. Has llegado a esa conclusión por algo. Has descartado el resto por algo. Céntrate en la decisión tomada, disfruta de ella e intenta sacarle todo el partido que puedas.

 

***

¿Cuánto tiempo llevas bloqueada? ¿Tan crucial es tomar esa decisión? ¿Por qué la estás evitando?

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Cambio de Vida y Superación Personal, Uncategorized

Quiero que me respondas a un par de preguntas:

¿Cuántas ideas llevan dando vueltas por tu cabeza demasiado tiempo?

¿Cuántos meses llevas queriendo hacer algo y todavía no lo has empezado?

Tengo una mala noticia que darte: mientras sigas así, haciendo lo mismo, no vas a comenzar ninguna de ellas. Seguirán siendo lo que son ahora: ideas, sueños, ilusiones, … NADA.

TIENES MIEDO. Es normal, todos pasamos por ello. ¿O crees que el que está consiguiendo algo con una idea similar a la tuya no lo tuvo al principio? Claro que no. También pasaría por la fase previa donde nace la idea, tan emocionante y dónde te pasas el día imaginando las miles de posibilidades y opciones posibles (¿recuerdas el cuento de La Lechera?). Y también pasaría por la fase de miedo posterior: «¿y si no funciona? ¿y si me equivoco? ¿y si todo esto no son más que pajaricos en mi cabeza» … Pero hay una gran diferencia contigo: Esa persona no se dejó vencer por sus miedos y se enfrentó a ellos. Y, mira por donde, funcionó. O no, pero aprendió cómo tenía que hacerlo para la próxima vez. Porque, ¿quién te dice a ti que esa ha sido la primera vez que ha puesto una idea en marcha y le ha funcionado? Puede que sí, pero también puede ser que lo haya intentado mil veces antes de conseguir tener éxito.

Se está muy bien en tu zona de confort. Te has acomodado, estás rodeada de cojines mulliditos, de esos tan cómodos que tienen plumas por dentro. Y se está taaaan bien. Sabes que tienes que tirarlos y quedarte con un duro sofá, sin cojines, incómodo y la verdad, no vamos a mentir, da mucha pereza tener que volver a hacer cómodo ese sofá. Así que mejor, te quedas donde estás y que sea otro el que se busque la vida con ese duro sofá.

Así es como me imagino yo mi zona de confort, cómo un sofá muy cómodo, lleno de grandes cojines. Y así es como visualizo la situación de quedarme en él y ver cómo los demás consiguen lo que quieren, sentada en mi sofá y viendo como los demás cogen ese otro más viejo y lo van arreglando hasta que se convierte en un sofá grande, hermoso, pero sin muchos cojines. Porque a ellos no les importa ir cambiando de sofá en sofá hasta conseguir el que siempre han querido.

Y viendo como los demás consiguen lo que quieren, puedes reaccionar de dos maneras:

  • Puedes comenzar a sentir envidia. Tú también quieres un sofá como el de al lado. Tú que tenías la misma idea, te corroe por dentro ver como otros la han sacado adelante, la han hecho antes que tú, lo están consiguiendo. Y como ves que es posible, te animas a dejar atrás tu mullido sofá y ponerte manos a la obra para buscar uno nuevo, más feo, más incómodo, pero con nuevas e infinitas posibilidades por descubrir.
  • O la otra opción, está muy bien lo que otros están consiguiendo sus sofás, pero seguramente lo están consiguiendo porque tienen algo especial que tú no tienes. TÚ NO VALES PARA ESO, no sabes hacerlo tan bien. Te lo repites una y otra vez. Tantas, que al final te lo acabas creyendo. Así que terminas quedándote en tu sofá, con esos cojines que no son tan bonitos como el de al lado, creyendo que el de al lado tiene un sofá más bonito porque se lo merece. Pero tú no. Así que terminas dándole la vuelta al sofá para no ver el del vecino y así, todos contentos. («Ojos que no ven, corazón que no siente», ¿verdad?).

[Tweet «»No valgo para eso». Te lo repites tantas veces que, al final, TE LO ACABAS CREYENDO.»]

¿Qué hay realmente detrás de todo esto?

MIEDO

Miedo al cambio
Miedo a lo desconocido
Miedo al éxito
Miedo al fracaso
Miedo a equivocarte

Tantos y tantos miedos que, si no se te ocurren, te los inventas. Porque, se sincera, ¿podrías coger un momento papel y boli y enumerar todas las excusas que has estado poniendo para avanzar o comenzar esa idea a la que llevas tanto tiempo dándole vueltas?

«No tengo tiempo»

«No tengo suficiente dinero»

«Nadie me apoya»

«Voy a equivocarme, lo hago mal»

«Hasta que no … no haré …»

«No sé cómo se hace»

«¿Y si me arruino?»

«¿Y si voy a ese viaje sola, no consigo hablar con nadie y lo paso fatal?»

Y si, y si, y si… Excusas, excusas, excusas.

Estás boicoteándote a ti misma para ni siquiera intentarlo.

Voy a contarte una historia que he leído en el libro de Emociones Tóxicas, de Bernardo Stamateas: En cierta tribu de indígenas, a los niños se les enseña desde pequeños a hacer frente al miedo de esta manera. Los sientan y les hacen cerrar los ojos e imaginarse que tienen enfrente una víbora de 20 metros con dos cabezas. Cada vez que intentan huir o le dan la espalda, la víbora se hace más y más grande. Pero si los niños se paran y le miran a los ojos, la víbora disminuye y disminuye hasta que al final se convierte en una hormiga y la pueden matar.

Hay una cosa que tienes que saber:

Siempre que salgas de tu zona de confort vas a sentir miedo. Es el instinto, tú forma natural de actuar, la que de tantos peligros ha salvado a la raza humana a lo largo de la historia. Tienes que cambiar el chip. Dejar de ver esa sensación de andar perdida, de resistencia a avanzar, de dudas, como algo negativo. Significa que estás saliendo de ese cómodo sofá, estás avanzando, estás mejorando como persona. Estás evolucionando.

¿Hacia qué? No lo sabes, no tienes una bola de cristal que te diga si puede ser para algo bueno o para algo menos bueno. Vas a tener que descubrirlo tú. Y la única manera de conocer la respuesta va a ser atreviéndote a hacerlo, atreviéndote a salir de tu zona de confort.

Hazte estas preguntas y escribe las respuestas:

  • ¿Puedes pensar en algo que te era imposible en su momento y que se ha vuelto posible con el tiempo?
  • ¿Qué quieres hacer y todavía no te has atrevido?
  • Si supieras que sólo te queda un mes de vida, ¿qué harías?
  • ¿Qué harías hoy si supieras que no vas a fallar?
  • Si no es ahora, ¿cuándo?

Coge un papel nuevo en blanco y dibuja dos columnas. En la de la izquierda anota todas las excusas que habías escrito antes y que tantas semanas (meses, ¡años!) te has estado repitiendo. Ahora vete a la columna de la derecha y escribe todas las soluciones posibles que se te ocurran a cada uno de esos «peros», piensa en cómo lo podrías hacer. Hazlo sin dudar, sin pensar en ti, en si te crees capaz de llevar a cabo o no esa solución. Piensa que es posible. No dejes que las dudas te controlen. Todo es posible.

Cuando termines, observa tus respuestas. ¿Realmente hay algo de lo que has puesto que no puedas llevar a cabo? Si se te ocurre alguna excusa, ya sabes. Coge de nuevo papel y boli y anota posibles formas de evitar o solucionar ese «pero».

Al final lo que tendrás será un plan detallado de lo que puedes hacer ante cada una de las excusas que te has estado poniendo. Tan sólo tienes que hacer como los niños de la tribu indígena: coge tu miedo y enfréntate a él.

Una vez que entiendas que sólo existe esta manera de avanzar, tendrás la llave para hacer lo que quieras.
¿Sientes miedo? Perfecto, estás saliendo de tu zona de confort. Déjate llevar, disfruta del camino, haz realidad tus ideas y comienza a hacer aquello que llevas tiempo posponiendo.

[Tweet «SÓLO existe una manera de avanzar. Coge tu miedo y ENFRÉNTATE a él.»]

***

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Porqué NUNCA vas a alcanzar tus Sueños

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Cambio de Vida y Superación Personal, Uncategorized

La esencia del comportamiento humano es algo que siempre me ha intrigado. Desde siempre, me ha gustado sentarme a observar cómo acontecen los encuentros entre amigos, personas no afines, reuniones puramente formales y cualquier otro tipo de cita social. Me gusta observar cómo se desarrollan las conversaciones, cómo se expresa el resto de personas, cómo se comportan e intentar ir más allá buscando la raiz de ese comportamiento.

Para todo tipo de comentarios y actos hay un porqué. Unas veces visible, otras veces tendrá un desencadenante oculto y desconocido para el resto, pero siempre hay un motivo por el que alguien dice o hace algo. Puede que la falta de autoestima te lleve a pensar, erróneamente en la mayoría de los casos, que estos comentarios y actos en los que te ves implicada se deban a algo que has hecho o dicho. Las personas somos bastante egoístas por naturaleza y es difícil cruzarte con alguien que intente ponerse en la piel del otro para intentar averigüar el porqué de su comportamiento.

Quizás el motivo, en mi caso, es que siempre he sido bastante reaccia a dar mi opinión porque siempre he pensado que no era lo suficientemente buena como el resto. Hace ya algunas semanas que te conté que había empezado a «decir que no» y a expresar lo que siento y quiero de verdad. Es algo que me está ayudando mucho a mejorar mi autoestima, a vivir como realmente quiero y a rodearme de las personas que de verdad me importan.

Si eres como yo, que siempre has antepuesto los deseos de los demás a los tuyos propios, seguramente tengas más facilidad que el resto en ponerte en la piel del otro (¡algo bueno tenía que tener!). Pero, sea tu caso o no, no todo el mundo tiene el talento para saber cómo manejar ciertas situaciones difíciles que se nos presentan a lo largo de la vida.

Esta semana me parecía importante compartir contigo una teoría que he conocido últimamente y que puede ayudarte a lidiar en los momentos difíciles, en los que no sabes qué decir ni qué hacer. Sobre todo es importante para ti si tienes la autoestima baja o te sientes débil cuándo piensas que podías haber actuado de otra manera, si tienes miedo al rechazo o si te cuesta mucho ponerte en la piel del otro.

Sea como sea, a todos nos toca pasar por esto en un momento u otro de nuestra vida. Quieras o no, vas a cruzarte muchas veces con personas que estén enfadadas con la vida por algún motivo, personas que acaban de sufrir una pérdida importante, a las que acaban de detectarles una enfermedad grave, que han pasado por un hecho traumático, … Y quieras o no, vas a ser tú la persona que le toque pasar por alguna de estas situaciones. En todos estos casos, ¿cómo actuar? ¿cómo te gustaría que actuaran contigo?

Tienes por suerte personas en tu círculo social con las que puedes contar para lo bueno y para lo malo, pero puedes sentir que vas a perder a muchas otras por el camino porque, mucha gente, no sabe hacer frente a este tipo de situaciones. Así que, simplemente, las evita. Y eso no significa que no te quieran, que no te aprecien, que no te respeten. Es sólo que no es fácil saber qué decir o qué hacer en estos casos. Y seguro que alguna vez te ha pasado. Te has encontrado en esa situación, has querido apoyar a la persona que está sufriendo de la mejor manera que has sabido y te has equivocado, no ha tenido el efecto que esperabas. Es muy frustrante, sobre todo para la persona que está sufriendo y ve cómo los demás no saben consolarle y ayudarle. Pero puedes aprender a hacerlo mejor. Somos humanos, nos equivocamos, tropezamos pero hay que levantarse, aprender y seguir adelante.

 

LA TEORÍA DEL ANILLO

¿Cómo debería haberlo hecho? ¿Qué debería decir? ¿Cómo puedo ayudar?

 

Qué Debería Decirle a una persona que está pasando por un mal momento

 

Imagina una serie de círculos concéntricos. En el círculo central, va la persona que está pasando por un mal momento, por ejemplo, alguien a quien le acaban de detectar cáncer.

En los círculos siguientes van los nombres de las personas más cercanas a la persona del anillo central. Cuanto más cerca está del círculo central, más cercana es esa persona al protagonista del anillo. Siguiendo nuestro ejemplo, podríamos tener a la pareja del protagonista en el siguiente círculo al central, después los hijos, los padres, … e ir completando los siguientes anillos en grado de cercanía.

La regla de la Teoría del Anillo es la siguiente: La persona central puede quejarse todo el tiempo, cuándo y dónde quiera. Es su «recompensa» por estar en el centro. El resto, puede quejarse todo lo que quiera pero sólo a las personas de los anillos más grandes. El trato a las personas de círculos más pequeños debe ser sólo para escucharles y ayudarles, darles apoyo, pero nunca quejarse o intentar aconsejarles (no es lo que necesitan).

Por ejemplo, frases que no serían acertadas para decirle a alguien que está en un círculo inferior al tuyo serían las del tipo: «Sí yo estuviera en tu lugar haría…», «No te preocupes, la naturaleza sigue su curso, ya te volverás a quedar embarazada, habrá más oportunidades, …», «lo estoy pasando mal, esto es muy difícil para mí…», «el tiempo lo cura todo», «es hora de seguir adelante con tu vida», «podría haber sido peor», etc.

Quiero hacer un pequeño inciso para recalcar una de las frases anteriores: por favor, si os encontráis con una mujer que acaba de perder a su bebe involuntariamente, jamás le digáis que no se preocupe, que ya se volverá a quedar embarazada o que esas cosas pasan y que son normales. Acaba de perder a su bebe, está de duelo, tratar el tema como tal. No sabeis lo que le ha costado quedarse embarazada ni tenéis una bola de cristal para saber si podrá lograrlo de nuevo. Es muy duro que te digan eso y sobre todo de las personas que quieres.

Sea el caso que sea, un simple abrazo, un «lo siento mucho», «no sé qué decir», «cuenta con todo mi apoyo», «Sólo quiero decirte que te quiero. Te estaré esperando cuando te sientas preparado», … son las más acertadas. Aunque sean simples, aunque te salga de dentro decir algo más, quejarte. No, no lo hagas. Que la persona del círculo inferior vea que entiendes su situación, que comprendes su dolor, que tiene tu apoyo. Con eso es suficiente.

No intentes hacerle sentir mejor, ni tampoco evites hablar del tema, eso no hará más que hacerle sentir a la persona del círculo inferior que no te importa o que está mal hablar de ello. Escucha, escucha, esucha.

Si quieres ayudar de alguna manera, mejor ser lo más concreto posible. Estas personas están pasando por un mal momento. Muchas se sentirán culpables porque no les gusta que los demás sientan lástima por ellos, por lo que no serán capaces o no tendrán fuerzas de acudir a los demás a pedir ayuda. No esperes a que sean ellos los que te llamen para decirte lo que necesitan. Si quieres ayudar, piensa en alguna cosa que les va a ser útil y proponlo: «Tengo que ir a hacer unos recados. ¿Necesitas algo?», «Voy con los niños al parque, ¿quieres que me lleve a xxx conmigo?», «Me encargo de hacer la cena esta noche y así descansas un rato», …

Tarde o temprano todos vamos a pasar por alguno de los círculos inferiores y por el anillo central. Nunca está de más que las personas de nuestro alrededor y nuestros seres queridos sepan lo que es recomendable decir y lo que no para ayudarnos en esa situación. Y lo mismo cuando nosotros estamos en los anillos más grandes.

Espero que te haya sido de utilidad.

Cualquier otro consejo que puedas aportar, lo añadiré para que ayude a otras personas que se puedan encontrar en esta situación.

Si quieres leer más sobre el tema, estos son los post que han inspirado la entrada de hoy:

***

El post de Cómo ayudar a quién lo está pasando mal. La Teoría del Anillo aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

Cómo ayudar a quién lo está pasando mal. La Teoría del Anillo.

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La esencia del comportamiento humano es algo que siempre me ha intrigado. Desde siempre, me ha gustado sentarme a observar cómo acontecen los encuentros entre amigos, personas no afines, reuniones puramente formales y cualquier otro tipo de cita social. Me gusta observar cómo se desarrollan las conversaciones, cómo se expresa el resto de personas, cómo se comportan e intentar ir más allá buscando la raiz de ese comportamiento.

Para todo tipo de comentarios y actos hay un porqué. Unas veces visible, otras veces tendrá un desencadenante oculto y desconocido para el resto, pero siempre hay un motivo por el que alguien dice o hace algo. Puede que la falta de autoestima te lleve a pensar, erróneamente en la mayoría de los casos, que estos comentarios y actos en los que te ves implicada se deban a algo que has hecho o dicho. Las personas somos bastante egoístas por naturaleza y es difícil cruzarte con alguien que intente ponerse en la piel del otro para intentar averigüar el porqué de su comportamiento.

Quizás el motivo, en mi caso, es que siempre he sido bastante reaccia a dar mi opinión porque siempre he pensado que no era lo suficientemente buena como el resto. Hace ya algunas semanas que te conté que había empezado a «decir que no» y a expresar lo que siento y quiero de verdad. Es algo que me está ayudando mucho a mejorar mi autoestima, a vivir como realmente quiero y a rodearme de las personas que de verdad me importan.

Si eres como yo, que siempre has antepuesto los deseos de los demás a los tuyos propios, seguramente tengas más facilidad que el resto en ponerte en la piel del otro (¡algo bueno tenía que tener!). Pero, sea tu caso o no, no todo el mundo tiene el talento para saber cómo manejar ciertas situaciones difíciles que se nos presentan a lo largo de la vida.

Esta semana me parecía importante compartir contigo una teoría que he conocido últimamente y que puede ayudarte a lidiar en los momentos difíciles, en los que no sabes qué decir ni qué hacer. Sobre todo es importante para ti si tienes la autoestima baja o te sientes débil cuándo piensas que podías haber actuado de otra manera, si tienes miedo al rechazo o si te cuesta mucho ponerte en la piel del otro.

Sea como sea, a todos nos toca pasar por esto en un momento u otro de nuestra vida. Quieras o no, vas a cruzarte muchas veces con personas que estén enfadadas con la vida por algún motivo, personas que acaban de sufrir una pérdida importante, a las que acaban de detectarles una enfermedad grave, que han pasado por un hecho traumático, … Y quieras o no, vas a ser tú la persona que le toque pasar por alguna de estas situaciones. En todos estos casos, ¿cómo actuar? ¿cómo te gustaría que actuaran contigo?

Tienes por suerte personas en tu círculo social con las que puedes contar para lo bueno y para lo malo, pero puedes sentir que vas a perder a muchas otras por el camino porque, mucha gente, no sabe hacer frente a este tipo de situaciones. Así que, simplemente, las evita. Y eso no significa que no te quieran, que no te aprecien, que no te respeten. Es sólo que no es fácil saber qué decir o qué hacer en estos casos. Y seguro que alguna vez te ha pasado. Te has encontrado en esa situación, has querido apoyar a la persona que está sufriendo de la mejor manera que has sabido y te has equivocado, no ha tenido el efecto que esperabas. Es muy frustrante, sobre todo para la persona que está sufriendo y ve cómo los demás no saben consolarle y ayudarle. Pero puedes aprender a hacerlo mejor. Somos humanos, nos equivocamos, tropezamos pero hay que levantarse, aprender y seguir adelante.

 

LA TEORÍA DEL ANILLO

¿Cómo debería haberlo hecho? ¿Qué debería decir? ¿Cómo puedo ayudar?

 

Qué Debería Decirle a una persona que está pasando por un mal momento

 

Imagina una serie de círculos concéntricos. En el círculo central, va la persona que está pasando por un mal momento, por ejemplo, alguien a quien le acaban de detectar cáncer.

En los círculos siguientes van los nombres de las personas más cercanas a la persona del anillo central. Cuanto más cerca está del círculo central, más cercana es esa persona al protagonista del anillo. Siguiendo nuestro ejemplo, podríamos tener a la pareja del protagonista en el siguiente círculo al central, después los hijos, los padres, … e ir completando los siguientes anillos en grado de cercanía.

La regla de la Teoría del Anillo es la siguiente: La persona central puede quejarse todo el tiempo, cuándo y dónde quiera. Es su «recompensa» por estar en el centro. El resto, puede quejarse todo lo que quiera pero sólo a las personas de los anillos más grandes. El trato a las personas de círculos más pequeños debe ser sólo para escucharles y ayudarles, darles apoyo, pero nunca quejarse o intentar aconsejarles (no es lo que necesitan).

Por ejemplo, frases que no serían acertadas para decirle a alguien que está en un círculo inferior al tuyo serían las del tipo: «Sí yo estuviera en tu lugar haría…», «No te preocupes, la naturaleza sigue su curso, ya te volverás a quedar embarazada, habrá más oportunidades, …», «lo estoy pasando mal, esto es muy difícil para mí…», «el tiempo lo cura todo», «es hora de seguir adelante con tu vida», «podría haber sido peor», etc.

Quiero hacer un pequeño inciso para recalcar una de las frases anteriores: por favor, si os encontráis con una mujer que acaba de perder a su bebe involuntariamente, jamás le digáis que no se preocupe, que ya se volverá a quedar embarazada o que esas cosas pasan y que son normales. Acaba de perder a su bebe, está de duelo, tratar el tema como tal. No sabeis lo que le ha costado quedarse embarazada ni tenéis una bola de cristal para saber si podrá lograrlo de nuevo. Es muy duro que te digan eso y sobre todo de las personas que quieres.

Sea el caso que sea, un simple abrazo, un «lo siento mucho», «no sé qué decir», «cuenta con todo mi apoyo», «Sólo quiero decirte que te quiero. Te estaré esperando cuando te sientas preparado», … son las más acertadas. Aunque sean simples, aunque te salga de dentro decir algo más, quejarte. No, no lo hagas. Que la persona del círculo inferior vea que entiendes su situación, que comprendes su dolor, que tiene tu apoyo. Con eso es suficiente.

No intentes hacerle sentir mejor, ni tampoco evites hablar del tema, eso no hará más que hacerle sentir a la persona del círculo inferior que no te importa o que está mal hablar de ello. Escucha, escucha, esucha.

Si quieres ayudar de alguna manera, mejor ser lo más concreto posible. Estas personas están pasando por un mal momento. Muchas se sentirán culpables porque no les gusta que los demás sientan lástima por ellos, por lo que no serán capaces o no tendrán fuerzas de acudir a los demás a pedir ayuda. No esperes a que sean ellos los que te llamen para decirte lo que necesitan. Si quieres ayudar, piensa en alguna cosa que les va a ser útil y proponlo: «Tengo que ir a hacer unos recados. ¿Necesitas algo?», «Voy con los niños al parque, ¿quieres que me lleve a xxx conmigo?», «Me encargo de hacer la cena esta noche y así descansas un rato», …

Tarde o temprano todos vamos a pasar por alguno de los círculos inferiores y por el anillo central. Nunca está de más que las personas de nuestro alrededor y nuestros seres queridos sepan lo que es recomendable decir y lo que no para ayudarnos en esa situación. Y lo mismo cuando nosotros estamos en los anillos más grandes.

Espero que te haya sido de utilidad.

Cualquier otro consejo que puedas aportar, lo añadiré para que ayude a otras personas que se puedan encontrar en esta situación.

Si quieres leer más sobre el tema, estos son los post que han inspirado la entrada de hoy:

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El post de Cómo ayudar a quién lo está pasando mal. La Teoría del Anillo aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

Cómo ayudar a quién lo está pasando mal. La Teoría del Anillo.

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Cambio de Vida y Superación Personal, Gestión del Tiempo, Uncategorized

A raiz del post de la semana pasada en el que te conté cuáles eran los pasos para lograr planificarte correctamente y conseguir tus objetivos, han surgido algunas dudas en el grupo de facebook:

¿Tienes claros tus objetivos en la vida? ¿Sabrías decirme detalladamente qué es prioritario y qué no? ¿cuánto tiempo dedicas a las piedras más grandes de tu vida?

Si estás en una fase de tu vida en la que te sientes tan perdida que ya no tienes claro lo que de verdad te importa y lo que no, el post de hoy te va a ayudar a aclarar tus dudas y sentimientos. He estado investigando los últimos días algunas herramientas que pueden ayudarte a identificar lo que realmente quieres y lo que te hace feliz de verdad, para poder utilizar después las técnicas de planificación que te conté la semana pasada y que te van a ayudar a mejorar en tus piedras más grandes, en las áreas de tu vida que realmente son las más importantes.

La herramienta que más me ha gustado de todas las que he visto y que he visto más práctica, es una que utilizan en PNL (Programación Neuro-Lingüística). PNL es una técnica que nos ayuda a darnos cuenta de cómo interpretamos el mundo externo e interno, de manera subjetiva, y nos ayuda a transformar nuestro lenguaje, nuestros hábitos, nuestro comportamiento, para convertirnos en personas exitosas.

Esa herramienta de la que os hablo, y que según he leído es una de las básicas que utilizan en la PNL y que mayores resultados da, es la RUEDA DE LA VIDA.

LA RUEDA DE LA VIDA

PNL La Rueda de la Vida, tus objetivos y las piedras más grandes de tu vida

¿QUÉ ES y PARA QUÉ SIRVE LA RUEDA DE LA VIDA?

La rueda de la vida es un círculo dividido en secciones, normalmente de 8 a 12, en la que cada sección representa en un área de tu vida. No hay ninguna normal respecto a cuántas áreas o cuáles debes poner en la rueda. Eres tú la que elige cuáles son más importantes para ti y cuales van a componer la rueda de tu vida.

Lo bueno que tiene es que te muestra de una manera gráfica aquellas áreas de tu vida en las que debes mejorar, en este momento en concreto en el que te encuentras. No es algo, por tanto, que vayas a usar una vez y ya te aplique para el resto de tu vida. Si no que es una herramienta que puedes utilizar siempre que quieras, cuando sientas que estás perdida, que quieres mejorar en algún aspecto. Y además puedes puedes hacerla personalizada para cada una de las áreas de tu vida. Por ejemplo, una específica para el trabajo, otra para el amor, … Al final del post puedes descargarte unas plantillas gratuitas que he preparado para ti. Una de ellas incluye aunque las áreas más importantes de la vida para darte una visión global de tu situación actual, pero tienes un par más con distintas secciones para que puedas completarla con las áreas que más se amolden a lo que necesitas.

¿QUÉ ÁREAS PUEDO USAR EN LA RUEDA DE MI VIDA?

Párate a pensar: ¿que es importante para ti en tu vida? Puede ser la salud, el dinero, la amistad, el amor, … No tienen porque ser áreas que estén relacionadas. También puede ser importante para ti tu papel en los diferentes aspectos de tu vida: como mujer, pareja, amante, madre, hija, amiga, compañera, jefa, presidenta del grupo de bolillos, vecina, … O algo que sea muy importante para ti o que valores especialmente: tiempo para ti, la libertad, pasear a tus mascotas, ir en bici, leer, ir al parque con tus hijos…

Identifica 8 a 12 áreas en tu vida que para ti sean las más importantes. Estos son algunos ejemplos de secciones con las que puedes generar la Rueda de tu Vida:

  • Amor
  • Amistad
  • Ciudad
  • Creatividad
  • Cuerpo
  • Desarrollo Personal
  • Dinero
  • Diversión
  • Entorno
  • Espíritu
  • Estudios
  • Familia
  • Hogar
  • Libertad
  • Mente
  • Mis papeles en la vida: mujer, compañera, madre, jefa, prima, hija, …
  • Ocio
  • Pareja
  • Trabajo
  • Salud
  • Valores
  • Viajar

CREA LA RUEDA DE TU VIDA

PASO A PASO

Crea la Rueda de tu Vida, paso a paso

Es importante que seas sincera contigo misma a la hora de hacer la Rueda de la Vida. No consiste en sacar una buena foto, si no es sacar un resultado real que te ayude a mejorar para ser completamente feliz (si no, no te molestes en hacerla porque no te va a servir para nada el ejercicio).

PASO 1: ELIGE LAS SECCIONES QUE COMPONEN TU RUEDA

Una vez has elegido las secciones o áreas de tu vida que van a componer la rueda de la vida, divide la plantilla gratuita que encontrarás más abajo en el mismo número de secciones elegidas y nómbralas.

PASO 2: PUNTÚA CADA SECCIÓN

Como ves, en el interior del círculo hay otros más pequeños con unos valores del 1 al 10. Cada valor representa el grado de felicidad o lo satisfecha que estás en ese área en este momento de tu vida:

1 muy infeliz, nada satisfecha

10 muy feliz, muy satisfecha

Para ello, puedes hacerte estas preguntas y valorar tu grado de felicidad y satisfacción con cada área que hayas elegido:

  • Amor/Pareja: ¿eres feliz realmente con tu situación de pareja actual? ¿no tienes y la estás buscando? ¿estás disfrutando de tu soltería? ¿el matrimonio o la vida en común ha resultado lo que pensabas que sería? ¿tu relación tiene futuro? Tengas pareja o no, ¿estás feliz con tu situación actual?
  • Amistad: ¿cómo es tu relación con tus amigos? ¿los ves todo lo que te gustaría? ¿tienes amigos de los buenos o un montón de conocidos? ¿puedes contar con tus amigos siempre que lo necesites? ¿y te apoyan en lo bueno y en lo malo, o sólo en lo bueno? ¿puedes compartir tus intereses e inquietudes con ellos?
  • Casa/Hogar: ¿te sientes a gusto en tu casa? ¿estás estresada por vivir en una casa desordenada y no haces nada por remediarlo?
  • Cuerpo/Estado Físico: ¿estás a gusto con tu cuerpo? ¿haces todo el ejercicio que te gustaría? ¿comes sano? ¿te cuidas? ¿sabes sacate provecho?
  • Desarrollo Personal: ¿eres libre de aprender e intentar todas tus pasiones? ¿dedicas tiempo a actividades que te hagan crecer como persona? ¿reservas tiempo para ti todos los días? ¿trabajas para conseguir tus objetivos? ¿celebras tus logros? ¿puedes hacer lo que quieras sin sentirte mal por ello?
  • Dinero: ¿estás a gusto con el nivel de vida que tienes? ¿ganas todo lo que te gustaría? ¿eres capaz de ahorrar todos los meses? ¿te sientes mal por comprar compulsivamente? ¿puedes permitirte algún capricho? ¿tienes suficiente dinero ahorrado para afrontar cualquier imprevisto?
  • Entorno: ¿estás a gusto en el lugar, ciudad o pais donde vives? ¿vives con alguien (padres, amigos, compañeros, …) y disfrutas de tu libertad? ¿acabas de mudarte y todavía estás intentando encajar en tu nuevo entorno?
  • Espíritu/Valores: ¿tienes inquietudes espirituales o religiosas? ¿vives y actúas acorde a tus valores? ¿meditas? ¿participas en tu comunidad religiosa o espiritual? ¿tienes el sentimiento de que tus valores y creencias encajan con tu entorno social?
  • Familia: ¿cómo te llevas con tus familiares? ¿los ves o hablas con ellos todo lo que querrías? ¿dedicas el esfuerzo necesario para mejorar la relación con tus familiares? ¿puedes acudir a ellos siempre que lo necesites?
  • Ocio/Diversión: ¿tienes suficiente tiempo libre? ¿lo disfrutas, aunque tengas poco? ¿haces todo lo que te gustaría? ¿eres capaz de desconectarte de la rutina y obligaciones cuando estás realizando alguna actividad de ocio?
  • Salud: ¿cómo te encuentras física y psíquicamente? ¿sueles ponerte enferma a menudo? ¿llevas una vida sana? ¿tu estado de salud te limita? ¿cómo vives esa situación? ¿lo llevas bien o te castigas por ello? ¿es por algo que puedas evitar?
  • Trabajo/Estudios: ¿te gusta tu trabajo? ¿y lo que estás estudiando? ¿estudias todo lo que te quieres? ¿vas motivada a trabajar o a estudiar? ¿sientes que avanzas en tu trabajo o estudios? ¿el trabajo te consume? ¿te esfuerzas lo suficiente? ¿eres de las que intentas escaquearte siempre que puedes? ¿o eres de las que cierran la oficina? ¿te llevas bien con tus compañeros, con tus jefes? ¿te sientes valorada? ¿estás a gusto en tu puesto? ¿estás en paro y no encuentras trabajo? ¿trabajas desde casa y sabes organizarte y disfrutar de ello?

PASO 3: UNE LAS SECCIONES

Tras puntuar del 1 al 10 lo feliz o satisfecha que estás en cada sección de tu rueda, une los resultados y colorea cada sección para poder identificarlas rápidamente de una manera gráfica.

CÓMO INTERPRETAR EL RESULTADO

Una rueda equilibrada es una rueda que puede girar. Si has obtenido una baja puntuación en alguna de las secciones, tu rueda dejará de ser redonda, tendrá un aspecto dentellado. Si te imaginas intentando rodar con ella te darás cuenta que es imposible. Algo falla. Y lo mismo pasa si has obtenido una rueda que más o menos puede girar, pero resulta que es una rueda muy pequeña. Algo falla también.

¿Estás dedicando tiempo y esfuerzo a las áreas en las que no eres feliz? ¿cuánto dedicas a las que has puntuado con un resultado mayor? Puede que estés tan centrada en un área de tu vida que estás dejando totalmente desatendidas otras que son muy importantes para ti.

Si la semana pasada, cuando vimos cómo planificarte para conseguir tus objetivos, tuviste dificultades para establecer tus piedras más grandes o es algo en lo que nunca te habías parado a pensar, la Rueda de la Vida es un ejercicio que te va a dar una pista sobre aquellas áreas en las que puedes comenzar a trabajar para conseguir que tu rueda gire, para conseguir ser feliz en todos los aspectos de tu vida.

¿Qué puedes hacer para mejorar estas secciones? Puedes comenzar por algo muy sencillo: marca 3 pequeños pasos que puedes hacer para mejorar esa situación, 3 pequeños pasos para cada una de las áreas con baja puntuación y marca en tu agenda cuándo las vas a hacer, el día y la franja de tiempo que vas a dedicarte a ello.

Si quieres, puedes marcar en la rueda que has dibujado la puntuación que quieres lograr en cada sección. Eso puede ayudarte a centrar tu energía en una sección en concreto y pasar a la siguiente una vez hayas obtenido el resultado que querías. Un resultado por encima de 5 significa que eres algo feliz. Un 10 es la felicidad máxima. Marca tus objetivos a lograr siempre entre estas dos puntuaciones.

Las áreas de tu vida con una puntuación alta son las cosas buenas que tienes. Esas cosas buenas son las que deben motivarte para trabajar en las áreas de peor puntuación. Recuérdalas siempre que estés de bajón o que pienses que todo va mal. Siempre hay algo bueno en tu vida por lo que vale la pena luchar.

Ya tienes tus piedras más grandes. Es hora de cambiar y ser feliz.

PLANTILLA GRATUITA DE LA RUEDA DE LA VIDA

Para ayudarte con el proceso, he preparado una serie de plantillas que puedes descargarlas e imprimir siempre que quieras hacer una fotografía de tu situación actual. Los expertos recomiendan repetir este ejercicio al menos una vez al año. Puedes guardarlas todas y ver, con el paso del tiempo, todo lo que has ido evolucionando en cada área. En la esquina superior derecha de cada plantilla he dejado un recuadro para que puedas apuntar la fecha en la que haces la rueda.

Recuerda que el resultado de cada rueda variará mucho en función de cómo estés. Un año puede ser muy importante paa ti un área concreta y al siguiente ser otra distinta. Lo importante es aprender a interpretar el resultado y comenzar a trabajar para mejorarlo, como te he contado antes.

DESCÁRGATE LA PLANTILLA GRATUITA

La Rueda de la Vida

¿Cómo lo hago yo?

Comienzo imprimiendo varias copias de la plantilla (en tamaño A5), al menos 5 y las pego en las hojas de notas de mi agenda Charuca (puedes leer una super review aquí). La primera la completo al inicio de la agenda o al inicio de año, y una al fin de cada trayecto o trimestre. Así, de un vistazo, puedo ver la evolución anual. Para recordar cuándo toca hacer cada una, lo planifico en la agenda y así nunca se me olvida.

Espero que te sirva y que te ayude a comenzar a aclarar ideas.

¿Necesitas organizar tus ideas? 

Si sientes que necesitas profundizar en este tema, comenzar a organizar todas tus ideas, aprender a establecer prioridades, aprender a elegir de entre todas tus ideas cuáles vale la pena llevar o no y comenzar a dar los pasos adecuados para lograr la vida que siempre has querido, mi curso online: Activa tu Brújula Interior es lo que estabas buscando.

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Me encantaría ver el resultado de la Rueda de tu Vida. ¿Me la enseñas? ¿has obtenido el resultado que esperabas? ¿o te ha sorprendido?

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La RUEDA DE LA VIDA y cómo enfocarte en tus objetivos más importantes

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Cambio de Vida y Superación Personal, Uncategorized

¿Te suena la conversación de la imagen? ¿Y el título del post? Esta pregunta me la he hecho miles de veces. Tengo muy claro que no quiero hacer algo, lo he pensado con antelación, lo que voy a decir, lo que quiero de verdad, pero llegado el momento es como si algo irracional se adueñara de mí y me hiciera olvidar que no quiero hacerlo, no quiero decir que sí a esa situación, a esa pregunta. Y por mucho que una voz fuerte gritara en mi interior unos momentos antes «¡NO!», llegado el momento se convierte en una vocecilla dulce que susurra… «¿no?». Y lo hace tan bajo que no soy capaz de oírla, así que termino respondiendo «sí» a eso que llevo días luchando por decir «no».

Me imagino que sabrás a lo que me refiero, que lo habrás sentido alguna vez, o muchas, o incluso es algo con lo que tienes que luchar a diario. He tenido esta lucha toda mi vida y desde hace ya algunos meses estoy trabajando para decir lo que realmente quiero. Hay algunas cosas que se me resisten, aún tengo que luchar contra ellas, pero hay que ser fuerte y no desistir en la batalla. No es un camino fácil, pero al final tiene su recompensa.

Si eres como yo, que digamos en tu niñez no has sido precisamente la más popular de la clase, habrás vivido, mmm, como lo diría, a la sombra del más fuerte. Es muy fácil que otro lleve siempre la voz cantante o que sea el que exprese líbremente su opinión. Puede que te diera vergüenza expresar la tuya porque siempre has sido una persona tímida. Puede que pensaras que tu opinión era menos valiosa que la del resto o que te hayan hecho pensar eso. Puede que seas una persona que te gusta escuchar, que te gusta estudiar el comportamiento humano y te has metido tanto en el papel que al final no eres capaz de pararte a pensar y estructurar tu propio razonamiento, tu propia opinión.

Seguramente eres una persona que antepone los sentimientos de los demás a los tuyos. Siempre estás ahí disponible cuando el resto te necesita. Los que te rodean saben que pueden acudir a tí. Tu opinión y lo que tu quieres no está precisamente en tu lista de prioridades y además sueles sentirte mejor o peor en función de lo útil que hayas sido para los demás.

Algunos te quieren de verdad, otros se aprovechan de esta situación.

A todo el mundo nos gusta sentirnos escuchados, sentirnos respetados. TENEMOS QUE APRENDER A QUERERNOS. Y creo que uno de los primeros pasos para lograrlo es empezar a expresar nuestra verdadera opinión y anteponer lo que realmente queremos a lo que quieren los demás.

He leído por internet que las PRINCIPALES CAUSAS POR LAS QUE NO PODEMOS DECIR «NO» son éstas:

  • Tenemos miedo al rechazo.
  • Tenemos miedo a estar sólas.
  • Queremos ser agradables, simpáticas, caer bien a los demás.
  • Evitamos cualquier tipo de conflicto.
  • Pensamos que nadie puede hacerlo mejor que nosotras.

Cuando estás integrada en un grupo puedes sentirte cohibida a expresar tu propia opinión por miedo a que el resto no lo entienda e incluso te rechace. La seguridad de pertenecer a algo, a una «manada», es algo que tenemos grabado en nuestros genes tras miles de años de evolución. Antiguamente era imposible sobrevivir si no contabas con la seguridad de un grupo que te protegiese. Pero hoy en día  las cosas ya no son así. No necesitamos quedarnos en la cueva mientras parte del grupo va a cazar, nos protege o se encarga de la recolección.

Hay una cosa que tienes que tener muy presente:

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Cuando estás expresando una opinión diferente del resto, cuando estás haciendo cosas nuevas, cuando evolucionas como persona, estás alterando inconscientemente la zona de comfort de la gente que te rodea.[/blockquote]

Ese rechazo que se produce se debe a que algo está rompiendo esa comodidad que había hasta ahora. Puede que las personas de tu alrededor no se sientan cómodas porque no comparten tu mismo punto de vista, porque les haces sentirse incómodas al ver que tú estás evolucionando y ellas no. Sea el motivo que sea, lo que no puedes hacer es vivir a expensas de no romper esa zona de comfort de los demás. Aunque ahora lo veas oscuro, si ves que la gente de tu alrededor empieza sentirse incómoda cuando expresas tu opinión o cuando empiezas a evolucionar como persona, quizás haya llegado el momento de «dejarles partir» y dejar que entren en tu vida nuevas personas con las que puedas compartir tu nueva forma de ver la vida.

No te aferres a una opinión que no compartes o a hacer algo que no quieres. Tampoco quieras que la gente te respete si tu no lo haces, si siempre estás disponibles para ellos y siempre antepones ayudarles a lo que realmente quieres.

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Recuerda: La gente que de verdad te quiere lo hace por CÓMO ERES, no POR LO QUE HACES por ellos.[/blockquote]

Te voy a contar qué es lo que he ido haciendo yo los últimos meses para evitar decir «sí» cuando realmente quiero decir «no»:

Este proceso es lento. No quieras pasar de tener una autoestima por los suelos a una autoestima «10» de un día para otro. Tienes que ir trabajando las cosas poco a poco para ir ganando confianza en ti misma e ir aprendiendo a quererte.

EMPIEZA POR COSAS SENCILLAS

Si eres como yo que te cuesta decir las cosas en voz alta, en público. Te suena muy raro eso de oírte decir lo que quieres y piensas: «uy, si estoy aquí diciendo mi opinión, a ver qué va a opinar el resto». Eso tiene que terminarse. ¿Es que tu opinión va a ser menos válida que la de los demás? PUES NO. Así que poco a poco.

Puedes comenzar, por ejemplo, diciendo que no a las cosas por escrito: a través de los emails, del whatsapp, … Cuando te veas más segura pasas a comenzar a expresarlo en voz alta, cuando hables con alguien por teléfono. Y de ahí, cuando vayas cogiendo fuerza, ya verás que poco a poco serás capaz de decir que no en el cara a cara, cuando alguien te plantée algo que no quieres hacer. Y ya verás como no pasa nada. Es más, VERÁS COMO LA GENTE TE EMPIEZA A RESPETAR. Te irás haciendo más fuerte y empezarás a decir tu opinión ante todas las situaciones que antes no podías.

No dudes, intenta ser fuerte, MANTENTE FIRME EN TU RESPUESTA

MIRA A LOS OJOS DEL OTRO, no empieces a jugar con el pelo, con los anillos o complementos que lleves, a mirar a todos lados, bajar la mirada,… Si la otra persona observa que estás teniendo un momento de debilidad, sabe que si insiste un poco más va a tener ese «sí» que es lo que está buscando. No te preocupes si no lo consigues al principio, es algo que irás adquiriendo conforme vayas ganando confianza en ti misma. Un truco que uso yo para que no se me note cuando estoy nerviosa es intentar no llevar nada líquido en la mano para que no se note el tembleque, e intentar respirar y mantener la calma para que mi voz se note firme y segura.

APRENDE A DECIR «NO» CON CARIÑO

No puedes anteponer los sentimientos de los demás a los tuyos pero tampoco es cuestión de olvidarte que los demás tienen su corazoncito y comiences a decir las cosas de una manera cruel. Tienes que empezar a pensar en ti antes que en los demás, pero sabiendo hacer y decir las cosas de la mejor manera posible. Es lo que se conoce como ASERTIVIDAD. Investigaré y prepararé algún post con detalles y ejemplos en el futuro sobre este tema porque es muy útil. Pero para comenzar, puedes intentar incorporar la siguiente FÓRMULA a tus respuestas a esas proposiciones que no quieres hacer:

  1. MUESTRA INTERÉS POR EL OTRO, ENTIENDES LA SITUACIÓN: «Lo entiendo…» // «Lo siento…»
  2. EXPLICA PORQUÉ NO PUEDES HACERLO (sin mentir): «Sin embargo…» // «No obstante…» // «No puedo… porque…»
  3. OFRECE UNA SUGERENCIA o ALTERNATIVA: «¿Por qué no…?» // «¿Puedo sugerir…?» // «¿Qué te parece si…?»

La gente insistirá, así que mantente firme. Haz sentir al otro que le escuchas, que entiendes su problema y utiliza la fórmula anterior para hacer valer siempre lo que sientes y quieres.

También puedes verlo de la siguiente manera. Piensa que todo el tiempo que estás anteponiendo para los demás te lo estás quitando para ti. La gente que sólo te quiere cuando le ayudas o porque le eres útil son en realidad ladrones de tu tiempo y tu energía. Este tipo de relaciones son RELACIONES TÓXICAS. Hazme caso, este tipo de personas, cuanto más lejos mejor. No vale la pena que pierdas ni un segundo de tu tiempo con ellas.

TÁCTICAS MÁS UTILIZADAS PARA CONSEGUIR QUE DIGAS QUE «SÍ»

He leído en este post unos datos muy útiles sobre las diferentes tácticas que utiliza la gente para insistir y conseguir que digas «sí»:

  • EL MATÓN: insiste hasta conseguir lo que quiere y además lo hará de una manera agresiva, dominante o faltando el respeto.

«No puedes hacer nada…» // «Haz lo que te he dicho…» // «Quiero que…» // «¡Empieza ya!»

Lo mejor en estos casos es intentar no entrar en el juego respondiendo de forma agresiva. Recuerda: Dos no discuten si uno no quiere. Actúa con serenidad escuchando al otro pero manteniendo siempre la calma. No eches más leña al fuego y si es posible, retira tu atención de esta persona y céntrate en otra cosa.

  • EL QUEJICA: intenta dar pena insistiendo en lo difícil que es «eso» para él hasta conseguir que te rindas y te ofrezcas a hacerlo tú.

«No soy capaz de entenderlo…» // «Siempre me toca hacerlo a mí…» // «¿He dicho o hecho algo malo?…» // «Ya no puedo más»

Ante este tipo de personas lo mejor es cambiar de tema. No fomentes su victivismo dándole la razón (eso hará que se queje cada vez más). Tampoco intentes contradecirle, solucionar su problema o intentar hacerle entrar en razón. Deja que se exprese.

  • EL CHANTAJISTA: el que intenta hacerte sentir culpable por no decir que sí, por no ayudarle en esos momentos que te necesita.

«Con lo que yo he hecho por ti…» // «Cómo has sido capaz…» // «Me has defraudado. No me esperaba esto de ti…» // «Si de verdad te importara no me harías esto…»

Recuérdale a esta persona, tranquilamente, las veces que le has ayudado. Hazle ver que no te sientes culpable de lo que te está acusando y mantente firme en tu respuesta.

  • EL PELOTERO: el que comienza diciéndote lo maravillosamente bien que sabes hacer tal cosa, lo bien que se te da esa otra o lo lista que eres y que termina pidiéndote ayuda para que «eso» que necesita.

«Qué bien se te da…» // «Nadie lo hace mejor que tu…»

Agradece los cumplidos pero no caigas en la tentación de hacer lo que te propone sólo por el peloteo. Rechaza la proposición con educación (ya verás como intenta «echarle el muerto» a otro).

CONCLUSIÓN

Si siempre antepones los intereses de los demás a los tuyos nunca conseguirás que la gente te respete (si tu misma no lo haces, ¿por qué lo iba a hacer el resto?). Comienza a expresar tu opinión real, poco a poco, no quieras correr. Verás como poco a poco empiezas a ganar confianza en ti misma y cada vez será más fácil hacerlo. Porque además, cuando comiences a decir lo que piensas, a decir que no y a priorizar tus intereses, la gente comenzará a respetarte.

Será mucho más fácil si respondes de una manera asertiva, escuchando la propuesta del otro pero manteniéndote firme en tu respuesta. Todo el tiempo y energía que dedicas a los intereses de los demás te lo estás quitando de tiempo y energía para ti.

Y no te olvides que cuando tú evolucionas como persona puede que tengas que dejar atrás a mucha gente que se siente incómoda por el cambio. No es algo malo, simplemente no están preparados o no quieren salir de su zona de comfort. Pero no frenes tus ganas de mejorar por esto. Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre y nuevos amigos y nuevas  oportunidades te están esperando a la vuelta de la esquina.

***

El post de Aprendiendo a Quererte: ¿Por qué dices SÍ cuando quieres decir NO? aparece primero en Nuevas Ideas, Nuevos Comienzos.

APRENDIENDO A QUERERTE: ¿Por qué dices «SÍ» cuando quieres decir «NO»?

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Cambio de Vida y Superación Personal, Uncategorized

¿Te suena la conversación de la imagen? ¿Y el título del post? Esta pregunta me la he hecho miles de veces. Tengo muy claro que no quiero hacer algo, lo he pensado con antelación, lo que voy a decir, lo que quiero de verdad, pero llegado el momento es como si algo irracional se adueñara de mí y me hiciera olvidar que no quiero hacerlo, no quiero decir que sí a esa situación, a esa pregunta. Y por mucho que una voz fuerte gritara en mi interior unos momentos antes «¡NO!», llegado el momento se convierte en una vocecilla dulce que susurra… «¿no?». Y lo hace tan bajo que no soy capaz de oírla, así que termino respondiendo «sí» a eso que llevo días luchando por decir «no».

Me imagino que sabrás a lo que me refiero, que lo habrás sentido alguna vez, o muchas, o incluso es algo con lo que tienes que luchar a diario. He tenido esta lucha toda mi vida y desde hace ya algunos meses estoy trabajando para decir lo que realmente quiero. Hay algunas cosas que se me resisten, aún tengo que luchar contra ellas, pero hay que ser fuerte y no desistir en la batalla. No es un camino fácil, pero al final tiene su recompensa.

Si eres como yo, que digamos en tu niñez no has sido precisamente la más popular de la clase, habrás vivido, mmm, como lo diría, a la sombra del más fuerte. Es muy fácil que otro lleve siempre la voz cantante o que sea el que exprese líbremente su opinión. Puede que te diera vergüenza expresar la tuya porque siempre has sido una persona tímida. Puede que pensaras que tu opinión era menos valiosa que la del resto o que te hayan hecho pensar eso. Puede que seas una persona que te gusta escuchar, que te gusta estudiar el comportamiento humano y te has metido tanto en el papel que al final no eres capaz de pararte a pensar y estructurar tu propio razonamiento, tu propia opinión.

Seguramente eres una persona que antepone los sentimientos de los demás a los tuyos. Siempre estás ahí disponible cuando el resto te necesita. Los que te rodean saben que pueden acudir a tí. Tu opinión y lo que tu quieres no está precisamente en tu lista de prioridades y además sueles sentirte mejor o peor en función de lo útil que hayas sido para los demás.

Algunos te quieren de verdad, otros se aprovechan de esta situación.

A todo el mundo nos gusta sentirnos escuchados, sentirnos respetados. TENEMOS QUE APRENDER A QUERERNOS. Y creo que uno de los primeros pasos para lograrlo es empezar a expresar nuestra verdadera opinión y anteponer lo que realmente queremos a lo que quieren los demás.

He leído por internet que las PRINCIPALES CAUSAS POR LAS QUE NO PODEMOS DECIR «NO» son éstas:

  • Tenemos miedo al rechazo.
  • Tenemos miedo a estar sólas.
  • Queremos ser agradables, simpáticas, caer bien a los demás.
  • Evitamos cualquier tipo de conflicto.
  • Pensamos que nadie puede hacerlo mejor que nosotras.

Cuando estás integrada en un grupo puedes sentirte cohibida a expresar tu propia opinión por miedo a que el resto no lo entienda e incluso te rechace. La seguridad de pertenecer a algo, a una «manada», es algo que tenemos grabado en nuestros genes tras miles de años de evolución. Antiguamente era imposible sobrevivir si no contabas con la seguridad de un grupo que te protegiese. Pero hoy en día  las cosas ya no son así. No necesitamos quedarnos en la cueva mientras parte del grupo va a cazar, nos protege o se encarga de la recolección.

Hay una cosa que tienes que tener muy presente:

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Cuando estás expresando una opinión diferente del resto, cuando estás haciendo cosas nuevas, cuando evolucionas como persona, estás alterando inconscientemente la zona de comfort de la gente que te rodea.[/blockquote]

Ese rechazo que se produce se debe a que algo está rompiendo esa comodidad que había hasta ahora. Puede que las personas de tu alrededor no se sientan cómodas porque no comparten tu mismo punto de vista, porque les haces sentirse incómodas al ver que tú estás evolucionando y ellas no. Sea el motivo que sea, lo que no puedes hacer es vivir a expensas de no romper esa zona de comfort de los demás. Aunque ahora lo veas oscuro, si ves que la gente de tu alrededor empieza sentirse incómoda cuando expresas tu opinión o cuando empiezas a evolucionar como persona, quizás haya llegado el momento de «dejarles partir» y dejar que entren en tu vida nuevas personas con las que puedas compartir tu nueva forma de ver la vida.

No te aferres a una opinión que no compartes o a hacer algo que no quieres. Tampoco quieras que la gente te respete si tu no lo haces, si siempre estás disponibles para ellos y siempre antepones ayudarles a lo que realmente quieres.

[blockquote quote_type=»type5″ author_name=»» width=»100%» float=»left»]Recuerda: La gente que de verdad te quiere lo hace por CÓMO ERES, no POR LO QUE HACES por ellos.[/blockquote]

Te voy a contar qué es lo que he ido haciendo yo los últimos meses para evitar decir «sí» cuando realmente quiero decir «no»:

Este proceso es lento. No quieras pasar de tener una autoestima por los suelos a una autoestima «10» de un día para otro. Tienes que ir trabajando las cosas poco a poco para ir ganando confianza en ti misma e ir aprendiendo a quererte.

EMPIEZA POR COSAS SENCILLAS

Si eres como yo que te cuesta decir las cosas en voz alta, en público. Te suena muy raro eso de oírte decir lo que quieres y piensas: «uy, si estoy aquí diciendo mi opinión, a ver qué va a opinar el resto». Eso tiene que terminarse. ¿Es que tu opinión va a ser menos válida que la de los demás? PUES NO. Así que poco a poco.

Puedes comenzar, por ejemplo, diciendo que no a las cosas por escrito: a través de los emails, del whatsapp, … Cuando te veas más segura pasas a comenzar a expresarlo en voz alta, cuando hables con alguien por teléfono. Y de ahí, cuando vayas cogiendo fuerza, ya verás que poco a poco serás capaz de decir que no en el cara a cara, cuando alguien te plantée algo que no quieres hacer. Y ya verás como no pasa nada. Es más, VERÁS COMO LA GENTE TE EMPIEZA A RESPETAR. Te irás haciendo más fuerte y empezarás a decir tu opinión ante todas las situaciones que antes no podías.

No dudes, intenta ser fuerte, MANTENTE FIRME EN TU RESPUESTA

MIRA A LOS OJOS DEL OTRO, no empieces a jugar con el pelo, con los anillos o complementos que lleves, a mirar a todos lados, bajar la mirada,… Si la otra persona observa que estás teniendo un momento de debilidad, sabe que si insiste un poco más va a tener ese «sí» que es lo que está buscando. No te preocupes si no lo consigues al principio, es algo que irás adquiriendo conforme vayas ganando confianza en ti misma. Un truco que uso yo para que no se me note cuando estoy nerviosa es intentar no llevar nada líquido en la mano para que no se note el tembleque, e intentar respirar y mantener la calma para que mi voz se note firme y segura.

APRENDE A DECIR «NO» CON CARIÑO

No puedes anteponer los sentimientos de los demás a los tuyos pero tampoco es cuestión de olvidarte que los demás tienen su corazoncito y comiences a decir las cosas de una manera cruel. Tienes que empezar a pensar en ti antes que en los demás, pero sabiendo hacer y decir las cosas de la mejor manera posible. Es lo que se conoce como ASERTIVIDAD. Investigaré y prepararé algún post con detalles y ejemplos en el futuro sobre este tema porque es muy útil. Pero para comenzar, puedes intentar incorporar la siguiente FÓRMULA a tus respuestas a esas proposiciones que no quieres hacer:

  1. MUESTRA INTERÉS POR EL OTRO, ENTIENDES LA SITUACIÓN: «Lo entiendo…» // «Lo siento…»
  2. EXPLICA PORQUÉ NO PUEDES HACERLO (sin mentir): «Sin embargo…» // «No obstante…» // «No puedo… porque…»
  3. OFRECE UNA SUGERENCIA o ALTERNATIVA: «¿Por qué no…?» // «¿Puedo sugerir…?» // «¿Qué te parece si…?»

La gente insistirá, así que mantente firme. Haz sentir al otro que le escuchas, que entiendes su problema y utiliza la fórmula anterior para hacer valer siempre lo que sientes y quieres.

También puedes verlo de la siguiente manera. Piensa que todo el tiempo que estás anteponiendo para los demás te lo estás quitando para ti. La gente que sólo te quiere cuando le ayudas o porque le eres útil son en realidad ladrones de tu tiempo y tu energía. Este tipo de relaciones son RELACIONES TÓXICAS. Hazme caso, este tipo de personas, cuanto más lejos mejor. No vale la pena que pierdas ni un segundo de tu tiempo con ellas.

TÁCTICAS MÁS UTILIZADAS PARA CONSEGUIR QUE DIGAS QUE «SÍ»

He leído en este post unos datos muy útiles sobre las diferentes tácticas que utiliza la gente para insistir y conseguir que digas «sí»:

  • EL MATÓN: insiste hasta conseguir lo que quiere y además lo hará de una manera agresiva, dominante o faltando el respeto.

«No puedes hacer nada…» // «Haz lo que te he dicho…» // «Quiero que…» // «¡Empieza ya!»

Lo mejor en estos casos es intentar no entrar en el juego respondiendo de forma agresiva. Recuerda: Dos no discuten si uno no quiere. Actúa con serenidad escuchando al otro pero manteniendo siempre la calma. No eches más leña al fuego y si es posible, retira tu atención de esta persona y céntrate en otra cosa.

  • EL QUEJICA: intenta dar pena insistiendo en lo difícil que es «eso» para él hasta conseguir que te rindas y te ofrezcas a hacerlo tú.

«No soy capaz de entenderlo…» // «Siempre me toca hacerlo a mí…» // «¿He dicho o hecho algo malo?…» // «Ya no puedo más»

Ante este tipo de personas lo mejor es cambiar de tema. No fomentes su victivismo dándole la razón (eso hará que se queje cada vez más). Tampoco intentes contradecirle, solucionar su problema o intentar hacerle entrar en razón. Deja que se exprese.

  • EL CHANTAJISTA: el que intenta hacerte sentir culpable por no decir que sí, por no ayudarle en esos momentos que te necesita.

«Con lo que yo he hecho por ti…» // «Cómo has sido capaz…» // «Me has defraudado. No me esperaba esto de ti…» // «Si de verdad te importara no me harías esto…»

Recuérdale a esta persona, tranquilamente, las veces que le has ayudado. Hazle ver que no te sientes culpable de lo que te está acusando y mantente firme en tu respuesta.

  • EL PELOTERO: el que comienza diciéndote lo maravillosamente bien que sabes hacer tal cosa, lo bien que se te da esa otra o lo lista que eres y que termina pidiéndote ayuda para que «eso» que necesita.

«Qué bien se te da…» // «Nadie lo hace mejor que tu…»

Agradece los cumplidos pero no caigas en la tentación de hacer lo que te propone sólo por el peloteo. Rechaza la proposición con educación (ya verás como intenta «echarle el muerto» a otro).

CONCLUSIÓN

Si siempre antepones los intereses de los demás a los tuyos nunca conseguirás que la gente te respete (si tu misma no lo haces, ¿por qué lo iba a hacer el resto?). Comienza a expresar tu opinión real, poco a poco, no quieras correr. Verás como poco a poco empiezas a ganar confianza en ti misma y cada vez será más fácil hacerlo. Porque además, cuando comiences a decir lo que piensas, a decir que no y a priorizar tus intereses, la gente comenzará a respetarte.

Será mucho más fácil si respondes de una manera asertiva, escuchando la propuesta del otro pero manteniéndote firme en tu respuesta. Todo el tiempo y energía que dedicas a los intereses de los demás te lo estás quitando de tiempo y energía para ti.

Y no te olvides que cuando tú evolucionas como persona puede que tengas que dejar atrás a mucha gente que se siente incómoda por el cambio. No es algo malo, simplemente no están preparados o no quieren salir de su zona de comfort. Pero no frenes tus ganas de mejorar por esto. Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre y nuevos amigos y nuevas  oportunidades te están esperando a la vuelta de la esquina.

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APRENDIENDO A QUERERTE: ¿Por qué dices «SÍ» cuando quieres decir «NO»?

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