Crónicas de una Curso-Adicta: La Magia del Orden (y el MÉTODO KONMARI)

Crónicas de una Curso-Adicta: La Magia del Orden (y el MÉTODO KONMARI)
12/08/2015 Eva Gías
In Caos y Orden
La Magia del Orden (método KonMari) - Curso-Adicta

A principios de año me puse como meta para 2015 conseguir convertir mi casa en un hogar. Parece una tontería, es sólo un pequeño matiz, pero en el fondo lo es todo.

Siempre que llegaba a casa, en vez de sentirme a gusto me sentía agobiada, con ansiedad. No había manera de descansar ni poder disfrutar de mi espacio.

Allí por donde miraba había cajas repletas de cosas (algunas todavía pendientes de abrir tras la mudanza el año anterior). Los estantes y mesas estaban repletos de papeles, cajas y sabe dios cuántas cosas más. Era imposible llevar un inventario de todos los trastos que había acumulado a lo largo de los últimos diez años (si no más).

Esa sensación de que, mirase donde mirase, nada me permitía descansar la mente hacía que mi energía disminuyese hasta cero cuando llegaba del trabajo.

En vez de descansar cuando llegaba a casa, me sentía más cansada, apática y (lo peor de todo), culpable por permitir que la casa estuviera así.

Esa apatía y no saber por dónde empezar hacía, además, que tampoco arrancara a ponerle solución. “El desorden llama al desorden”, no sé si recuerdas que te hablé de esta frase hace algunos post. Lo malo es que no sólo el desorden: Con la casa así se hacía también complicado el tema de la limpieza. Se hacía lo justo y básico. Pero eso de poder recibir visitas en cualquier momento sin alterarte, no estaba hecho para mí.

A lo largo de 2014 fui probando varios métodos, de los que te fui hablando en el blog:

Aunque me sirvieron para ir adquiriendo algunos hábitos (bendito “lo tocas, lo haces”) e ir mentalizándome (más aún) que había que ponerle solución al problema, nada terminó funcionando para mí. No sé si le pasará a más gente o es un problema común y propio de muchos multiapasionados, pero al final terminaba acumulando más y más material de mis pasiones.

Tenía muy claro algo: si quería ponerle fin al problema necesitaba algo nuevo, algo totalmente diferente. Los trucos “tradicionales” no funcionan para mí. Y para ello sentía que no había otra manera de conseguir paz interior que deshacerme del 70% de mis cosas (al menos) y obligarme a mantener mi casa lo más limpia visualmente posible. ¿Pero, cómo?

 

Y, con estas cosas del destino, llegó a mi vida a principios de año el libro: LA MAGIA DEL ORDEN, de Marie Kondo.

EL MÉTODO KONMARI

Marie Kondo, japonesa apasionada de la limpieza desde que era una niña, te habla en su libro de su historia con todas las técnicas conocidas para organizar y ordenar tu vida que ha ido aplicando desde que tiene uso de razón.

Cuando compré el libro, su técnica estaba comenzando a llegar a Europa y América y estaba comenzando a causar una revolución. Hablaban tan bien de él que no pude evitar comprarlo (rompiendo mi promesa de no comprar más libros hasta que no terminara los que ya tenía). Además, como sólo estaba en formato ebook tan sólo costaba unos 7€. ¿No perdía mucho, verdad?

Menos mal que lo hice.

 

El Método KonMari ha cambiado por completo la visión que tenía del orden, la visión que tenía del desorden y, sobre todo, el significado de las cosas, de porqué guardo esto y aquello.

Detrás del método se esconde un concepto básico: Que todo lo que tengas te haga sentir realmente feliz.

  • Guardamos demasiadas cosas “por si acaso” volvemos a utilizarlas en el futuro.
  • Guardamos demasiadas cosas porque nos traen recuerdos.
  • Guardamos demasiadas cosas porque no vamos a tirar algo que nos costó tanto dinero en su día.
  • Guardamos demasiadas cosas porque pertenecen a nuestras pasiones, aunque no las hayamos ni estrenado.
  • Guardamos demasiadas cosas por diversas e inútiles razones, sin pararnos a pensar si realmente ese objeto sigue significando lo mismo para nosotros que cuando lo compramos o nos lo regalaron.

Muchos, ni nos acordamos que existen o han desaparecido en agujeros negros misteriosos existentes en el interior de nuestra casa.

Esos objetos lo único que hacen es ROBARNOS la energía. ¿Recuerdas de lo que te hablaba al principio que sentía al llegar a casa? ¿A ti no te pasa lo mismo?

 

Ahora, preparando la llegada de los bebés me he encontrado de frente de nuevo con el problema: el cuarto dónde se han ido trasladando todas las cosas que no sabía dónde guardar (y/o que no me atrevía a tirar) es su futuro cuarto. Es ese cuarto o rincón que seguro tienes en casa. El que permanece cerrado el 100% del tiempo (ojos que no ven, corazón que no siente).

A principios de año comencé a aplicar el Método KonMari con mi ropa. Logré deshacerme de ¡7 bolsas de basura de las grandes! que llené con todo lo que ya no me hacía feliz.

Fue un logro para mí. Lástima que no siguiera aplicándolo con el resto de cosas de casa y que no hiciese la limpieza total que Marie Kondo recalca como tan necesaria para conseguir el éxito con el método. Como más vale tarde que nunca, he decidido que ha llegado el momento de retomar el método y terminar todo aquello que empecé.

El Método KonMari tiene una gran ventaja. Aunque dejes la gran limpieza inicial a mitad (¡¡ERROR!!), como mal hice yo, los fundamentos y principios del método se te quedan grabados. ¿Qué quiere decir esto? Que llevo más de 7 meses sin acumular más cosas, sin comprar nada que no me haga feliz realmente. Es decir, el nivel de lo que ha entrado en mi casa los últimos meses ha sido mínimo y, además, he ido deshaciéndome de un montón de cosas, poco a poco, en un goteo continuo sin sentirme culpable por ello.

La semana que viene te contaré la pauta a seguir y los errores que TODOS hemos cometido alguna vez (y seguimos cometiendo) en nuestro intento de tener una casa organizada (con el consiguiente efecto rebote posterior).

Eso sí, si de verdad quieres empaparte del Método KonMari, entender por qué se hace esto y aquello, conocer el proceso completo, lo mejor sería que te comprases el libro La Magia del Orden (ya te digo que la inversión es tan pequeña y se obtiene tanto a cambio que vale la pena).

 

Y tú, ¿también has sufrido o estás sufriendo ese sentimiento de “absorción de energía” al llegar a casa?

¿Has leído el libro? ¿Has aplicado el Método? ¿Qué cambios ha supuesto en tu vida?

 

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