Reto Less is More – Haz callar a tus demonios interiores

Reto Less is More – Haz callar a tus demonios interiores
14/12/2017 Eva Gías

Éste es un post dirigido a todos aquellos demonios interiores que te sabotean y te impiden ser plenamente feliz. Si te has acomodado y piensas que la vida es así y no se puede hacer nada por remediarla, este post no es para ti. Si por el contrario, estás harta de todos esos miedos y obligaciones auto-impuestas que te paralizan y quieres superar el autosabotaje, te invito a que sigas leyendo.

EL PODCAST:

Antes de comenzar, quiero darte la bienvenida a mi primer podcast. ¡Espero que te guste (y todos los que vendrán detrás), tanto como mis post!

El de hoy, es un podcast (y post) íntimo, que te invita a reflexionar. Así que mi recomendación es que lo escuches cuando hayas encontrado un momento tranquilo en el que podamos estar las dos juntas, sintiendo y pensando lo que en él te cuento. El contenido es el mismo que el del post, pero siempre mola más que puedas escucharlo como si te lo contase tomando un café en ese sitio bonito que te venga a la mente.

Si ese momento es ahora, tan sólo te queda hacer click y disfrutar de lo que voy a contarte.

(¡No te olvides de contarme en los comentarios qué te ha parecido el podcast y las respuestas a lo que te pregunto en él!).

EL POST DE HOY:

Si prefieres seguir leyéndome como hasta ahora, te dejo con el post de hoy:

Hace unas semanas inicié mi Reto personal “Less is More” (te dejo al final del todo enlaces a los anteriores post, por si quieres echarles un vistazo). El blog se ha convertido en una especie de diario, en un manera de darle al botón de pause de mi vida y que me permite parar y reflexionar sobre todo lo que está sucediendo.

Mi vida desde hace ya unos pocos años había entrado en una dinámica de “hacer-hacer-hacer” unida a mi nuevo papel de “super mami” de tres bebés. Los últimos dos años y medio he sentido una sensación de agobio… como si tuviera un reloj en mi interior que me dijese: “Tic tac tic tac”, tu tiempo para disfrutar de este estilo de vida tan ideal se va a agotar muy pronto…

Esto ha hecho que me sienta culpable cada vez que intento desconectar o no hacer absolutamente nada. Es como si tuviera un demonio interior que me repitiera sin parar : “Debes volver a luchar por tu negocio, si no perderás todo por lo que has luchado todo este tiempo”.

La casa, yo,… Todo ha quedado en un segundo plano durante todos estos años.

Salir a dar un paseo simplemente con los peques, ir a tomar algo o salir a hacer un recado, se convertía en una pequeña tortura. “Debería estar haciendo…” me había dicho hasta ahora mi demonio interior. Y lo mismo al revés. Cuando estaba trabajando, mi demonio interior me repetía: “Deberías estar con tus peques o haciendo cosas en casa…”

Creo que era consciente de ello, aunque a la vez intentaba no darle importancia para evitar sencillamente sentirme culpable. Y, sin darme cuenta, lo único que he hecho estos años es alimentar a ese demonio interior que me estaba saboteando.

En mi último post te conté que estuve a punto de perder a mi madre hace casi un mes. Eso me ha hecho parar y reflexionar. Parar, por obligación, porque no ha quedado más remedio. La otra abuela que me ayudaba con los peques también ha estado enferma estos últimos días y, como “regalo” del karma/destino o como quieras llamarle, los peques mayores pillaron no-sé-qué virus raro de esos que corren a veces por las guarderías y los he tenido en casa.

Y sí, la verdad es que ha sido un regalo. Poder centrarme en disfrutar yo sola de los tres peques tantos días, algo que hacía mucho tiempo que no hacía, me está haciendo reflexionar sobre todo aquello que me estaba perdiendo.

LOS SERES HUMANOS SOMOS UN POCO IDIOTAS

Los seres humanos somos un poco idiotas en este aspecto. Necesitamos estas bofetadas de la vida para darnos cuenta y apreciar realmente lo que de verdad vale la pena.

En una sociedad tan consumista como la nuestra, parece que si no estás continuamente “haciendo algo” o comprándote esa cosa “tan sumamente necesaria” y “sin la que tu vida carece totalmente de sentido”, no somos nadie. Dime cuántas veces has comprado algo material o un curso y te has sentido llena por un momento. Y pasados unos minutos o unos pocos días, esa sensación ha desaparecido. Eso que habías comprado ha quedado olvidado en un cajón, o ese curso ha quedado a mitad (o incluso sin empezar). Y justo después de haber pulsado el botón de comprar o que te hayan pasado la tarjeta de crédito por el datáfono, has comenzado a sentirte culpable porque ya te estaba apeteciendo otra cosa.

Llenamos continuamente nuestra vida de cosas y actividades para llenar esos huecos y tiempos muertos, que podríamos dedicar simplemente a ser, pensar, leer, observar, reflexionar o pasear. Socialmente es como si el que no tiene una vida repleta de actividades, no está sabiendo aprovecharla lo suficiente.

No te hablo de sentarte todo el día a estar en el sofá y estar viendo la caja tonta (que es otra manera de ocupar sin sentido tu vida). Te hablo de lograr parar y re-conectar contigo misma. Eso que tanto miedo nos da muchas veces porque nos obliga a enfrentarnos a esos demonios interiores que llevamos tanto tiempo alimentando.

Como multiapasionada sabrás lo fácil que puede resultar despistarnos con cualquier estímulo nuevo. Somos almas sedientas de nuevos conocimientos. Y eso es fantástico, ¡es una de nuestras grandes virtudes! ¡Estamos vivas!

Pero hay que saber encontrar el equilibrio.

Aprender a parar.

A escucharnos a nosotras mismas.

Los orientales son muy sabios. Llevan estudiando este tema muchísimo tiempo.

El ying y el yang. Para mí es el equilibrio entre hacer y parar.

PRÓXIMO OBJETIVO: APRENDER A PARAR

Ayer me senté a planificar el año que viene y los objetivos para las próximas semanas. Tanto los personales como los profesionales. Y, cuándo analicé el tiempo del que disponía cada día para “hacer” todos esos planes me fijé un objetivo muy importante. Que puede resultarle una tontería a alguien y que tan complicado es para mí precisamente porque mi demonio interior intenta hacerme sentir culpable cada vez que me lo he propuesto: Parar 1 hora al día.

Dedicar una hora al día a quererme, a crecer, a leer, dibujar, dormir, escribir o lo que me apetezca hacer.

Y será mi hora sagrada. O minutos, lo que se pueda cada día. Desconectando por completo del móvil. Sin niños, sin obligaciones, sin papeles que adoptar. Simplemente, permitiéndome ser yo misma un ratito cada día.

He decidido hacer callar a mi demonio interior.

A partir de ahora, mando yo.

Y tú, ¿vas a seguir alimentando a tu demonio interior? Cuéntame que te está diciendo, qué te sabotea. Sácalo fuera y hazle callar.

Ver post anteriores del Reto “Less is More”:

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