Envío Gratis a partir de 30€ (Península y Baleares).

Tu compra en 24-72 horas.

Pedidos preparados con mimo y mucho amor.

Cuando todo el mundo te dice: “Tienes que centrarte”

Cuando todo el mundo te dice: “Tienes que centrarte”
01/03/2017 Eva Gías
Cuando todo el mundo te dice TIENES QUE CENTRARTE

Hace unos pocos años la frase que más escuchaba a mi alrededor era: “Eva, tienes que centrarte”. Esa frase que tanto odiaba y que tan mal me hacía sentir.

Cada vez que alguien me la decía, pensaba: “Ya estamos otra vez con lo mismo. Si fuera tan fácil, ¿no lo habría hecho ya?… ¡Y eso cómo se hace!”.

Muchas veces no hacía falta ni que alguien dijera la frase. La podía leer en sus ojos cuando me preguntaban “en qué andaba metida ahora” y les hablaba de mi última pasión y todas las ideas que tenía para ese nuevo proyecto que tanto me ilusionaba en ese momento.

¿No te ha pasado alguna vez?

Tengo una amiga a la que no veía muy a menudo. Cada vez que hablábamos, me encontraba apasionada con algo nuevo y claro, imagino que no tiene que ser fácil de entender para un especialista nuestra forma de ser multiapasionada. Por aquel entonces yo tampoco tenía ni idea de lo que significaba ser multiapasionado (ni siquiera había escuchado nunca esa palabra), por lo que no podía darme cuenta que lo que me pasaba era algo totalmente normal y ligado a nuestra naturaleza inquieta y ávida de aprender.

Todo lo contrario. Me sentía mal, creía que algo no estaba funcionando del todo correcto en mi cabeza. Desde luego, mi actitud no era “lo normal” y lo que se esperaba de alguien (como yo). Dormía muy mal por las noches pensando qué podría hacer para cambiar las cosas, para no estar saltando de un proyecto a otro, qué podría hacer para centrarme y convertirme en una persona “normal”.

¿Por qué para otros es tan fácil y sin embargo para mí no? Todo el mundo encontraba su trabajo “ideal” a la primera, no se planteaban cambiar a algo mejor o buscar un trabajo que les hiciera sentir satisfechos. “El trabajo es trabajo”, les oía decir a algunos. Pero, en mi interior una rabia/inquietud que no se podía contener me llevaba a querer siempre algo mejor, algo que finalmente me hiciera feliz.

Me ilusionaba muchísimo con cada trabajo, me implicaba al máximo. Incluso hacía un montón de horas extras con mucho gusto, sin exigir nada a cambio. Encantada de la vida, vamos. Esa pasión y esa visión amplia de la que disponemos los multiapasionados, raro es el caso que se ve agradecida y valorada. Es más, muchas veces tenemos esa necesidad de estar siempre a disposición de los demás, de ayudarles, de mostrarles de todo lo que somos capaces (sin recibir nada a cambio). Porque desde luego, rara es la vez que se recibe algo a cambio.

Esa euforia inicial por ese nuevo trabajo, desaparecía lenta (o rápida)-mente al igual que pasaba con mis pasiones. Plof, de un plumazo, llegaba ese sentimiento de aburrimiento y de querer buscar otra cosa donde fuese feliz. La magia inicial había desaparecido y tras ella había llegado la realidad, había puesto los pies en el suelo y me decía una y otra vez: “¿Pero qué pinto yo aquí? ¿Me imagino haciendo esto el resto de mi vida?” ¡Por supuesto que no!

Y el bucle volvía a empezar: Buscar nuevo trabajo, estudiar algo nuevo, conseguirlo, ilusionarme, la magia desaparece…

Visto desde fuera, para alguien que se limita a ir a dónde sea, hacer sus 8 horas, recibir su paga a final de mes y pasarse el día hablando del trabajo de mierda que tiene, pues es difícil que llegue a entender como alguien puede estar luchando por conseguir un trabajo y un estilo de vida que realmente le haga feliz y vaya saltando de un trabajo a otro sin parar. Lo ven como algo reservado para unos pocos y tampoco se molestan en mover un dedo por mejorar su situación. Es normal que piense que los multiapasionados “tenemos que centrarnos”.

Para un multiapasionado, que se siente perdido en la vida y no sabe por dónde tirar, que se deja arrastrar por la energía y furia de todas sus pasiones (porque todavía no sabe cómo manejarlas), es normal que se sienta frustrado por haber invertido tanto tiempo, dinero y esfuerzo en algo y de pronto, sentirse atraído por otra área o tema de interés que nada tiene que ver con el anterior (y el anterior, y el anterior, y el anterior).

Si te encuentras en esta situación, estoy convencida de que esa ansiedad no te deja dormir tranquila. Puede que hayas llegado a un punto en el que llegues a sentir que eres una inmadura, que nada de lo que haces es relevante y que ha llegado el momento de crecer y centrarte en una sola cosa.

He estado durante mucho tiempo en la horma de tu zapato. He pasado por toda esa vorágine de sentimientos, he caído en un pozo del que pensaba que no iba a saber salir y me he pasado media vida de adulto soñando por conseguir esa “paz” que aparentemente todo el mundo a mi alrededor tenía.

En los últimos años he conseguido disfrutar de mis pasiones sin volver a sentirme perdida. He aprendido lo maravilloso que es ser multiapasionada. ¡Que no estoy sola ni soy ningún bicho raro! Que se puede luchar por tus sueños. Que cualquier persona multiapasionada puede centrar sus ideas y puede combinar sus pasiones para lograr ese estilo de vida que tanto tiempo su corazón llevaba pidiéndole a gritos.

Todo ese camino que he recorrido estos últimos años (y que te enseño en mi curso Activa tu Brújula Interior, por si te interesa echarle un vistazo), al principio fue algo aterrador. Atreverme a salir de mi caparazón y ser capaz de expresarle al mundo lo que de verdad quería ha valido la pena sin dudarlo. Poco a poco con el tiempo todo se ha vuelto más fácil y más natural y ahora siento que por fin he encontrado “el trabajo de mis sueños”, ese que he fabricado yo misma para poder vivir el estilo de vida que quiero, combinando mis pasiones de la mejor manera para que me ayude a conseguirlo.

Si te encuentras en la situación de la que te he hablado durante todo el post, tienes que darte cuenta que desarrollar tus pasiones y tu forma de ser tan solo puede amplificar tu impacto en el mundo y en todas las personas que te rodean, nunca disminuirlo.

No mates, escondas o encierres ese deseo de cambio que crece y crece en tu interior. Todo lo contrario, déjalo salir y deja que fluya. Súbete a su lomo, como si fuera un caballo un unicornio y aprende a disfrutar de todo aquello que te vaya enseñando por el camino.

¿Cuál es tu mayor sueño? ¿Poder combinar tu pasión por la repostería, la fotografía y el baile? ¿La agricultura ecológica, el marketing y la animación infantil? ¿La moda, los juegos de rol y tener tu propia tienda?

Cuéntamelo en tus comentarios: Cuáles son tus pasiones, qué sueños tienes, cómo estás manejando esta situación de que todo el mundo te diga que “tienes que centrarte”, cómo te sientes y qué te gustaría conseguir en el futuro.

Estoy deseando conocer tu historia.

¡HAZTE CON EL BUNDLE YA! ¡¡PINCHA AQUÍ!!