Web Bonita vs. Web Estratégica: Por qué es importante y las claves para conseguirla.

Web Bonita vs Web Estratégica

Déjame contarte algo que veo una y otra vez en mi Estudio.

Gran parte de mis clientas, cuándo acuden a mí:

  • Están frustradas porque dedican mucho tiempo a crear contenido en redes sociales para llevar visitantes a su web… pero luego nadie les compra o contacta.
  • Cuando recibe alguna solicitud de información, no son su perfil de cliente ideal o a menudo les dicen que «se les va de precio».
  • Muchas vienen tremendamente estresadas porque les han contado en redes que puedes ganar 6 cifras, en solo un par de meses, mientras te tocas el higo haciendo la estrategia del gurú de marketing de turno (y ellas, lógicamente, no están consiguiendo ningún tipo de resultado o están mejorando muy poco).
  • Y se frustran aún más porque saben que tienen un servicio increíble, un curso o un producto que funciona, pero cuándo la gente llega a su web es cómo si sólo se oyeran grillos… porque allí casi nunca pasa nada.

Me he encontrado con emprendedoras que piensan que simplemente con una web preciosa, van a tener éxito de la noche a la mañana. 

Y sí, invertir en tu web marcará un antes y un después en tu negocio. Pero si solo te centras en que estéticamente sea bonita, terminará convirtiéndose en una cara tarjeta de presentación online.

Porque una web que solo es bonita, no vende.

La Trampa de la Estética

Puedes gastarte 1000€, 3000€, 5000€ o 10000€ en que alguien te diseñe una web a medida que se vea visualmente impecable, pero si quien la crea solo se centra en que sea bonita y no sabe cómo plantearla estratégicamente para tu negocio y tu tipo de cliente, es como si en cierta manera, estuvieras tirando gran parte de ese dinero a la basura.

¿Por qué?

Porque no basta con que tu web entre por los ojos.
No basta con que tus visitantes se enamoren de lo bonita que es.

Si detrás no hay estrategia:

  • cuando empiecen a leer y a recorrer tu página, no acabarán de ver cómo puedes ayudarles.
  • No conectarán contigo, no sabrás cómo guiarles hasta tus servicios o productos…
  • Y no conseguirás que te dejen su email, que se pongan en contacto contigo o que te compren alguno de tus cursos, programas o productos.

El resultado es siempre el mismo: como no conectan contigo ni encuentran la solución que buscaban, se van. Se van a buscar esa solución con tu competencia. Has perdido la oportunidad de ayudarles.

Cuándo una web es bonita y además es estratégica….

Tiene una estructura, un diseño y unos textos pensados para que tus visitantes quieran seguir leyendo. Para que confíen en ti, se sientan conectados contigo y puedan identificar muy rápidamente que tú tienes exactamente la solución a lo que necesitan.

Cuando una web es estratégica, no hay distracciones. Tus potenciales clientes ven con claridad que eres la persona idónea para ayudarles. Y eres capaz de guiarles exactamente por donde quieres que vayan, acompañándoles hacia tu objetivo:

  • que contacten contigo,
  • que se apunten a tu newsletter,
  • que compren tus cursos o servicios.

¿Tener una web bonita es importante?

Por supuesto. Esa primera impresión visual genera el flechazo inicial que anima a seguir viendo más. Muestra profesionalidad. Genera confianza. De esto hablamos mucho en el post de «Cómo crear una página de inicio más estratégica y tu web, como espacio de conexión.»

Pero nunca puede ir sola. Debe ir unida a una estrategia sólida, porque tu web tiene que convertirse en una parte real de tu negocio que te ayude a conseguir clientes. No en una tarjeta de presentación online que te ha salido cara.

Tres Pilares de una Web Estratégica

Hay muchos factores que afectan a la conversión de una web, pero déjame contarte tres que para mí son clave:

1. El visitante: ¿Estás atrayendo a la persona adecuada?

Párate a pensar: ¿Conoces realmente a tu cliente ideal?

Cuando conoces en profundidad el momento vital en el que se encuentra, eres capaz de crear una propuesta que conecta directamente con lo que necesita. Y cuando esa persona llega a tu web, tiene la sensación de que le estás leyendo la mente y conecta automáticamente a lo que tienes para ofrecerle.

Cuando alguien confía en ti, querer trabajar contigo se vuelve natural.

Por el contrario, cuando intentas hablar a todo el mundo porque piensas que cuanta más gente mejor, consigues justo el efecto contrario. Nadie termina de conectar contigo porque no ven cómo puedes ayudarles específicamente a ellos. O porque tu web ofrece tantas cosas diferentes que genera confusión total.

Al final lo que transmite es que ni tú misma tienes claridad en lo que ofreces.

Recuerda: una mente confundida no compra.

2. La experiencia: Que sea fácil encontrar lo que buscan

Para mí la experiencia de usuario es la clave para generar o destruir la confianza de ese visitante que llega a tu página.

Si tu web es preciosa pero luego:

  • tienen que hacer mil clics para encontrar lo que buscan,
  • la información no está bien estructurada, no hay jerarquía, y terminan mareados de un lado para otro,
  • el proceso para comprarte o contactarte tiene muchos pasos (y se hace largo y/o complicado)…

Terminas perdiendo muchas oportunidades por el camino, de las que quizás nunca serás consciente.

Hay algo fundamental que siempre intento transmitir a mis clientas cuando trabajamos en su Web Estratégica: tu web no va de ti, va de tus clientes.

La protagonista nunca debes ser tú. Deben ser ellos.

Y la manera en que construyes tu página tiene que mostrarles de la forma más fácil y rápida posible aquello que necesitan, aquello que quieren conocer y aquello que quieren conseguir.

La capacidad de atención de las personas cada vez es más reducida. Tienen menos tiempo, quieren información rápida y tienen poca paciencia. Por eso, cuantos menos clics tengan que hacer para enterarse de lo que haces y cómo puedes ayudarles, más posibilidades tienes de que quieran trabajar contigo.

Piensa en esto: hay bastantes probabilidades de que un visitante haga un solo clic en tu web. Menos de que haga un segundo. Y muy pocas de que haga un tercero, a menos que haya sentido una conexión total por lo que le muestras.

Así que asegúrate de que cuando alguien llega a cualquier parte de tu web, con un máximo de 2 clics pueda enterarse de quién eres, qué haces, tu filosofía de trabajo, qué tienes para ofrecerles y cómo les vas a ayudar.

3. Un objetivo claro por página

Cada página de tu web debe tener un solo objetivo. Ya sea que contacten contigo, que soliciten una sesión, que se inscriban a tu newsletter o que compren.

Cuantas más opciones des, más tiene que pensar tu visitante. Y más riesgo corres de que caigan en parálisis por análisis, se bloqueen, se frustren y terminen yendo a buscar a tu competencia porque allí todo es más sencillo.

El verdadero arte de una web estratégica consiste en lograr que el visitante haga el recorrido exacto que tú quieres que realice.

Si quieres que primero conecten contigo, después vean tu autoridad, luego tus servicios, que pasen por el blog en cierto orden y terminen solicitando una sesión o comprando… todo ese recorrido tiene que estar pensado y planificado cuando creas la web.

Porque no es lo mismo que la primera página que visiten sea la de inicio, la de servicios o un post del blog. Todo debe tener un porqué y un sentido.

Por eso es tan importante guiar al visitante sobre cuál es el siguiente paso a dar tras visitar cada página.

Es como contarles una historia. Una historia que les haga conscientes de su problema, de cuál es la solución y de cómo tú, de manera única y diferente a lo que encuentran en el resto de profesionales de tu sector, puedes ayudarles.

Y no se trata de usar técnicas de marketing agresivas ni de forzar la venta.

Como emprendedora consciente se trata de hacerlo siempre desde el prisma de querer ayudar verdaderamente a tu cliente.

Porque para que alguien te compre, ha tenido que recorrer una serie de etapas previas:

  • Ha tenido que ser consciente de que tiene un problema.
  • Sentir la necesidad de informarse sobre el tema, conocer cómo otras personas lo han afrontado,
  • Investigar qué alternativas existen en el mercado.
  • Y solo entonces, cuando haya recorrido ese camino, tu cliente ideal estará listo para comprarte.

Esto es importante conocerlo, porque muchas veces el visitante a tu web no siempre está en la etapa de compra. Pero la manera en que le guías por tu web, le muestras la información, le explicas lo que haces, puede hacer que viva el proceso entero y esté listo para trabajar contigo.

Por tanto:

  • Es vital que tu página sea estratégica, clara, que persiga un objetivo específico y que no pretenda vender de todo a todo el mundo.
  • Que el número de clics para que el visitante sepa quién eres, qué haces, tu filosofía y cómo puedes ayudarle sea el mínimo posible.
  • Que seas capaz de guiar al visitante por el recorrido que tú quieras que haga.
  • Y sobre todo, que el protagonista de todo lo que hagas sea siempre tu cliente ideal.

Si haces las cosas desde el corazón y con visión estratégica, con el foco puesto en ayudar de verdad y no solo en conseguir la venta como sea, los resultados llegarán de una forma mucho más sencilla y natural.

¿Sientes que tu web actual no está convirtiendo como te gustaría? Si sientes que necesitas una web que vaya más allá de lo bonito y que realmente sea estratégica, me encantaría acompañarte en ese proceso. Descubre cómo trabajo aquí.

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